No basta con desearla…

Yo creo que no basta con desear la paz, creo que es obligatorio hacer algo por ella.  Esta frase la encontré en una valla en lo alto de un edificio en New York y me conmovió profundamente. Pues confirmé como dedicamos mucho tiempo a hablar y a decir cosas bonitas e impactantes pero se nos olvida volver acción y testimonio todo aquello que enunciamos.

Así mismo recuerdo una canción, que repetía este estribillo: “…no, no, no basta rezar, “¡hacen falta muchas cosas para conseguir la paz!”.

Y…esas “cosas”, de las que habla la canción, no son mi más ni menos que de todas nuestras conductas, pensamientos y palabras violentas.

La paz nace cuando aquietamos nuestro pensamiento. La paz surge cuando somos capaces de controlar nuestros impulsos agresivos y dañinos contra otros, la vida o la naturaleza. Cuando somos generosos y altruistas, en lugar de envidiosos y egoístas. La paz es la consecuencia de nuestra forma de pensar constructiva, oblativa y amorosa.

Si al momento de conducir un vehículo, lo hago desde la paz interior, el resultado se ve reflejado en mi comportamiento compasivo, pues el instrumento que guío, es un arma mortal en potencia.

Si al momento de hablar, calculo las consecuencias agresivas de mis palabras, estoy contribuyendo a la armonía social y emocional de quienes me escuchan.

Si al momento de tomar una decisión estoy pensando en el beneficio de todos, incluyéndome, ya estoy aportando a la equidad y a la justicia.

Yo creo que, como lo expresa San Francisco de Asís, no basta con desear la paz, es importante ser instrumento de ella.


Cultura de la muerte

Yo creo que los jóvenes de hoy viven en la cultura de la muerte. Y digo esto porque muchos de sus comportamientos en vez de apuntar hacia la conservación y el autocuidado integral, se dirigen peligrosamente hacia la autodestrucción de sus vidas y de su entorno.

Son demasiados los riesgos psicosociales que enfrenta nuestra juventud. Y esto se hace tangible en la forma como se relacionan entre ellos y con el ambiente, a través de la manera como utilizan los diferentes medios sociales de comunicación

Si bien es cierto la herencia marca un elemento importante en la conducta, también es cierto que el tipo de “padres”, la escuela, la cultura, la sociedad, así como los diferentes traumas que nos van aconteciendo en la vida, van moldeando nuestra existencia, nuestras conductas y reacciones; entonces el problema de los jóvenes de hoy, se observa en sus patrones de conducta mal adaptativos que afectan su funcionamiento social y su actividad académica, laboral y emocional

Todo comienza desde el ambiente familiar, pues se sabe por estadísticas serias, que la familia es la primera fuente de violencia. Entonces frente a este panorama, las demás relaciones con su entorno se afectan también. Si a esto le sumamos problemas en la construcción de la personalidad y conflictos asociados con la maduración, entonces tenemos como resultado: juegos peligrosos, que una forma u otra, demuestran el poco aprecio por la salud, la integridad física o la vida.

Cuando se trata de velocidad excesiva, buscando incrementar la dosis de adrenalina, entonces se desconoce o se ignoran, las consecuencias negativas de este tipo de actos autodestructivos. Sin hablar de las relaciones afectivas inadecuadas, dañinas y dependientes que también indican una búsqueda desesperada de compañía en la mayoría de los casos disfuncional.

En los muchachos de este siglo veintiuno, se volvió una práctica cotidiana el “bulling”; entendido como el hostigamiento del otro a través de intimidaciones verbales, insultos, o apodos.  Por ejemplo hablar mal de alguien o sembrar falsos rumores, también se considera bulling.

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Hola soledad

Yo creo que le tenemos miedo a la soledad y es porque no la conocemos realmente.

“La soledad es el imperio de la conciencia” decía Gustavo Adolfo Bécquer. Entonces en ella tenemos la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos desde el silencio delator de la palabra interior. Y en la mayoría de los casos le huimos.

La soledad, es el sentimiento de estar solo, unido con frecuencia a situaciones como el desamor y a problemas de comunicación. Debido a que, durante los estados de soledad, la incomunicación es absoluta y se opone al hombre como ser social. Sabemos que la función humana más básica es comunicarse con los demás y que en las comunidades primitivas, la soledad era un fenómeno poco frecuente, pues el destierro se consideraba el castigo supremo. 

En las actuales sociedades industriales aparece el fenómeno del aislamiento del individuo. La inadecuada comunicación puede provocar algunas enfermedades de tipo emocional y requiere tratamiento psiquiátrico y psicológico. Una de las causas más frecuente de estos problemas emocionales, es la incapacidad para establecer sanas relaciones personales. Entonces la soledad permanente, involuntaria o aparentemente elegida, es un trastorno psicosocial, pues como base de este tipo de problemas, está la baja intensidad o debilidad para relacionarse. 

La soledad está asociada con el inicio de determinadas etapas vitales, como la pubertad o la vejez. Como resultado de especiales estados anímicos o situaciones vitales como la depresión o baja autoestima. También como consecuencia de situaciones de desempleo o por problemas psíquicos durante la pubertad. Los trastornos de relación se inician, sobre todo, durante la primera etapa educativa.

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Escuchar desde el silencio respetuoso

Yo creo que nos pasamos sin escuchar, la mayor parte del tiempo. Es posible que oigamos…el entorno, pero definitivamente no escuchamos. Y en la escucha reside el poder de la terapia.

En medio de tanto parloteo, de tanta información, ruidos y sonidos que hacen parte del ambiente, se hace obligatoria una pausa en el camino para recogernos en el silencio. La magia del silenciarse es tan poderosa que nos permite comunicarnos con nosotros mismos.

Es en el silencio donde habita nuestro ser más profundo y es en el silencio donde le reconocemos la existencia a la mismidad del otro, cuando lo escuchamos atenta y desprevenidamente.

¿Pero qué es escuchar al otro? No es otra cosa que renunciar a nuestro ego, para permitir que mi semejante se exprese en medio de nuestro silencio respetuoso.

En la convivencia humana, lo más difícil es el diálogo, por que no reconocemos en el otro un interlocutor válido y además porque sólo deseamos ser escuchados y escuchar nuestro discurso como si fuéramos los únicos protagonistas del universo.

Hagamos silenciosilenciemos nuestro ego…para descubrir las maravillas de las otras existencias humanas, cuyas historias vitales vale la pena escuchar.

Vaya momento especial

Yo creo que no existen momentos especiales. Más bien creo que cada momento puede ser especial si yo decido que lo sea.  Pues como cada quien habla de la feria según cómo le va en ella, también creo que puedo diseñar momentos especiales desde mi deseo y ver las cosas como quiero verlas, incluso negando la realidad.

En este orden de ideas, me doy cuenta de cómo postergamos asuntos importantes en nuestra vida; creo que dejamos pasar el tiempo, con la frase: “más tarde te llamo”, “luego hablamos”, o dejemos eso para un momento especial.

El poder está en el aquí y ahora como decimos en la Terapia Gestáltica.  No puedo dejar para mañana lo que puedo asumir, enfrentar, conversar, sentir, decir, expresar, ahora. Mañana puede ser demasiado tarde.

Cada cosa tiene su momento y hay tiempo para amar y tiempo para odiar, tiempo para construir y tiempo para destruir, tiempo para la paz y tiempo para la guerra…nuestro contador personal va marcando cada segundo de vida y nos interroga en torno a ese asunto vital: ¿cómo empleaste tu día hoy?… ¿hiciste lo que esperabas hacer en este día?… ¿qué cosas estás postergando?  Porque de alguna manera… al dilatar en el tiempo… estamos evitando el encuentro con nosotros mismos.

Cuando estaba iniciando mi carrera como psicólogo, disfrutaba una serie de televisión donde los protagonistas, un grupo de estudiantes de derecho, recibían clase magistral con un profesor muy particular; pues además de su sabiduría y conocimiento de la vida, enseñaba en forma bastante autoritaria, tal vez simulando un estrado judicial.

 Lo cierto del caso, es que en un capítulo de Paper Chase, el profesor Kingsfield está muy enfermo y su alumno preferido, el señor Hart va a visitarlo con una botella de licor que sabe, el profesor disfruta por referencias de conocidos suyos. Como lo ve postrado en la cama del hospital, lo único que se le ocurre decir es –Profesor le traje esta botella para que se la tome en un momento especial. El profesor lo mira con cara de ironía y le responde…Señor Hart, acaso no sabe que no existen momentos especiales. Y luego transformando su posición de paciente, se incorpora de la cama para narrar una historia personal, ahora hablando como el maestro que es: -Mi padre hace muchos años, recibió una botella de vino como esta y me dijo: muchacho…esta bebida tan exquisita nos la vamos a tomar en un momento especial. Me pidió que la guardara en el mejor sitio de la casa y allí permaneció por tiempo indefinido. Con frecuencia le preguntaba a mi padre cuando llegaría ese momento especial y él respondía…no sé. Curiosamente en este mismo hospital muy gravemente enfermo, mi padre recordó la famosa botella y me ordenó que la trajera, pues iba a morir y no había sacado tiempo, durante su vida, para disfrutar de esa bebida, en compañía de sus seres queridos. Vaya momento especial…esperar hasta la muerte para terminar asuntos pendientes. Así es pues, mi querido señor Hart, vaya por un par de copas que ahora es el momento de tomarnos este vino.

 
Es aquí y ahora, cuando podemos crear momentos especiales, pues la vida se construye, como dice Jorge Luis Borges…de instantes. Entonces no posterguemos más.

Poema atribuido a Borges, pero cuyo real autor sería Don Herold o Nadine Stair.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

¿Perdimos o ganamos el año?

Yo creo que cada fin de año, es una buena época para hacer balance personal.

¿Perdimos o ganamos el año? es la pregunta obligada para más de una empresa o una persona, luego de superada la crisis económica, o con visos de mejoría, según los expertos.

Sin embargo se nos olvida que el capital humano es el más importante y que sin él, es imposible hacer balances con miras al futuro.

A continuación ofrezco algunas pistas para comenzar a elaborar el proyecto de vida del 2010.

¿Qué quiero con y para mi Familia?

¿Qué espero y qué construyo con mi pareja?

¿Cómo voy a cuidar y proteger mi salud?

¿De qué voy a vivir en el 2010? manutención y dinero.

¿Cómo voy a cultivar mis amistades?

¿De qué manera voy a recrearme?

¿Cómo van a ser mis sistemas de transporte y comunicación?

¿Cuáles son mis metas de capacitación y educación en el 2010? Estudios, cursos, etc.

¿Qué proyecto económico voy a inciar, para fortalecer mi patrimonio?

¿Tengo pensado algún tipo de negocio que trabaje para mí?

¿Cómo pienso enriquecer mi vida espiritual?

¿Tengo definido mi sistema de seguridad? social, físico, hogar, vehículo etc…

¿Tengo habilidades políticas o administrativas que pueda poner al servicio de la comunidad?

¿Estoy al día con mis obligaciones y tengo un buen abogado y contador para la administración de mis asustos legales?

¿Qué herramientas de la psicología necesito para fortalecer aún más mi autoestima, mi autoimagen, mi autoeficacia y mi autoconcepto?

Yo creo que este año al menos, está indicado, cumplir una promesa.