Amar lo que se hace

Yo creo que se nota la diferencia cuando se ama lo que se hace. Y digo esto porque es evidente en cada uno de los ciudadanos a quienes nos encontramos en la calle o en las oficinas públicas o privadas, en los restaurantes y en cada lugar donde se realice una profesión y oficio que implique servicio al cliente. Se percibe claramente quien ama lo que hace y quien ejecuta esa labor porque le toca o es su obligación.

Benditos aquellos que tienen la fortuna de realizar labores remuneradas o no, que les produce placer o bienestar. Algo así como que reciben paga por hacer lo que más les gusta.

Así mismo encontramos personas desarrollando actividades  por deber o bajo la presión de las circunstancias económicas u ocupacionales. Esas personas sufren y hacen sufrir a los demás por la manera como laboran.

El secreto está en disfrutar lo que se hace y sacarle el mejor provecho personal y profesional, aprendiendo cada día de la labor que se realiza y dando ejemplo y testimonio de vida realizada.

Pero aquellos que se quejan todo el día de su trabajo, critican a sus compañeros y la emprenden contra el jefe o el patrón, contagian y contaminan de pesimismo y derrota, cada espacio y grupo de personas con quienes tienen contacto.

Sentido de pertenencia con lo que se hace y con la empresa, que nos da la oportunidad de ganar un salario; ver en cada persona, el cliente que va a pagar el estudio y la alimentación de los hijos y permite el ahorro para el mañana, configura el estilo de vida de quien agradece la labor y la terapia ocupacional que hoy tiene.

Por humilde o sencilla que sea nuestra labor o por importante y destacada que sea, es importante agradecer…y sobre todo ver en el otro un cliente potencial para incrementar nuestros ingresos, nuestra experiencia y nuestro crecimiento personal.

Amar lo que se hace y hacer sólo lo que se ama, he ahí la propuesta… ¡sin excusas!

Vivir como para morir mañana

Yo creo que sería bueno prepararnos para la muerte. Y estoy seguro que a muy pocos de nosotros la vida nos prepara para nuestro encuentro con la parca. Propongo que en los colegios y universidades se instaure una cátedra para aprender a morir. Y la principal materia del curso debe llamarse: “Cátedra sobre la vida”…principios básicos para saber morir, pues al fin y al cabo se aprende a hacerlo cuando se sabe vivir.

La muerte es un fenomeno natural y obligatorio, cuando llega su momento.  Y cuando se entiende esta lógica ineludible, comprendemos el valor de vivir aquí y ahora, desde el poder mágico del presente.

Perdemos mucho tiempo amargándonos con lo que pudo haber sido y no fue, en vez de utilizar el presente para corregir el futuro.

Curiosamente, cuando se acerca el fin del año, algunos lloran más por la incertidumbre del porvenir, como una preocupación por lo que vendrá, en lugar de ocupar su valioso tiempo en la construcción de un mañana productivo.

Todo debe morir para garantizar la oportunidad de lo nuevo. Es en el cambio precisamente donde se verifica la capacidad de adaptación y aceptación de lo novel como una constante del universo para renacer.

Nos aferramos al pasado y a las personas y a las cosas y a las relaciones y a los “modus operandi” de nuestra vida, como si fueran las únicas maneras, personas o relaciones obligatorias para continuar viviendo.

La propuesta es simple y sencilla, vivir la vida intensamente, en forma adecuada, sin angustia, sin temor ni culpas,  y principalmente en paz consigo mismo y con los demás… porque se que al momento de morir, el examen de conciencia es obligatorio…como cuando se va a entregar un puesto, un cargo o una tarea, la pregunta perentoria es sólo una : ¿Cómo lo hice?

Si sólo tuviera una semana de vida… qué haría durante esa semana?

Dice la sabiduría popular que “se muere como se vive” entonces, me propongo vivir ahora, como si fuera a morir mañana…

¿Perdimos o ganamos el año?

Yo creo que cada fin de año, es una buena época para hacer balance personal.

¿Perdimos o ganamos el año? es la pregunta obligada para más de una empresa o una persona, luego de superada la crisis económica, o con visos de mejoría, según los expertos.

Sin embargo se nos olvida que el capital humano es el más importante y que sin él, es imposible hacer balances con miras al futuro.

A continuación ofrezco algunas pistas para comenzar a elaborar el proyecto de vida del 2010.

¿Qué quiero con y para mi Familia?

¿Qué espero y qué construyo con mi pareja?

¿Cómo voy a cuidar y proteger mi salud?

¿De qué voy a vivir en el 2010? manutención y dinero.

¿Cómo voy a cultivar mis amistades?

¿De qué manera voy a recrearme?

¿Cómo van a ser mis sistemas de transporte y comunicación?

¿Cuáles son mis metas de capacitación y educación en el 2010? Estudios, cursos, etc.

¿Qué proyecto económico voy a inciar, para fortalecer mi patrimonio?

¿Tengo pensado algún tipo de negocio que trabaje para mí?

¿Cómo pienso enriquecer mi vida espiritual?

¿Tengo definido mi sistema de seguridad? social, físico, hogar, vehículo etc…

¿Tengo habilidades políticas o administrativas que pueda poner al servicio de la comunidad?

¿Estoy al día con mis obligaciones y tengo un buen abogado y contador para la administración de mis asustos legales?

¿Qué herramientas de la psicología necesito para fortalecer aún más mi autoestima, mi autoimagen, mi autoeficacia y mi autoconcepto?

Yo creo que este año al menos, está indicado, cumplir una promesa.

Sorderas selectivas

Yo creo que a veces desarrollamos sorderas selectivas. Y son muy prácticas cuando se trata de evadir responsabilidades. También son muy útiles cuando el material por escuchar es doloroso o dañino. Y la sordera más sutil es aquella que se da cuando “no entendemos lo que nos dicen” y sólo mucho tiempo después esas palabras cobran significado para nosotros y entonces comprendemos.

Aquella frase que dice: “no hay peor sordo que aquel, quien no quiere oír” se torna incómoda cuando habla la conciencia; o cuando el Universo se pronuncia y nos quiere decir algo, pero todavía no estamos preparados o no tenemos oídos para oír.

Se parece a aquellos padres de familia, que ven a sus hijos perfectos y solo escuchan lo que coincide con su percepción distorsionada.

Se parece aquel hijo que se muestra sordo a las recomendaciones de sus padres cuando le prohíben determinado acto peligroso.

O aquel enamorado loco, que no entiende la sabiduría de los que están afuera del enamoramiento, entonces ven, oyen y razonan diametralmente opuesto a lo que la locura del amor dicta.

“Quien tenga oídos que oiga”, sentencia el Maestro, esperanzado en la comprensión humana…pero yo creo que nuestra sordera se debe más a la falta de clarividencia, que da el oír desprevenido de contenidos prefabricados, amañados y manipulados por nuestro deseo.

En una terapia de pareja… el terapeuta recomendó a uno de los miembros de la misma, se dedicara a oír lo que el otro decía, al menos durante una semana. Esta persona muy juiciosa, consiguió una grabadora de periodista, una videocámara casera y una libreta de apuntes para no perderse nada de lo que el otro hablaba.  Cómo hizo muy bien la tarea, comenzó a descubrir muchos elementos importantes para la mejoría de la relación como tal.

Sin embargo el terapeuta, sugirió una tarea adicional. Si la semana anterior –dijo, se dedicó a escuchar lo que el otro decía… ahora, esta semana, -¡“Escuche” lo que el otro no dice!

Entonces la pregunta inquietante es: ¿qué no quiero oír?… para de esta forma poder oír y ser consciente de mis sorderas selectivas.

En este video, personas sordomudas…mostrando todo su potencial…

Divertimentos vocales, para reirse de sí mismo

Yo creo que la vida no puede tomarse demasiado en serio y creo que los cementerios están llenos de este tipo de pesonajes que, por fuerza mayor, ya no pueden reirse.

Pienso que la vida es el lugar de la risa y que es parte de la inteligencia emocional tener la capacidad de reirse de sí mismo.

Y además tengo la sospecha de que si me río mas, prolongo el delicioso arte de vivir, que para otros es la tortura mayor, porque ni siquiera se dan el permiso de reir.

Desde hace mucho tiempo confirmé, que la risa es el remedio infalible, pues se lo aprendí a mi mamá quien coleccionaba la revista Selecciones… así como también he venido descubriendo investigaciones serias, que estudian los poderes terapéuticos de la risa, en trastornos como la depresión, la ansiedad y el estrés.

Se que los niños nos enseñan el poder de la risa, porque todavía tienen viva la capacidad del asombro.

Y hoy quiero dejar salir mi niño interior con este video que disfruto cada vez que lo veo y lo oigo.

Hay de mí si no me río, pues he perdido mucho tiempo en “cosas serias”.

Ganar o perder

Yo creo que se pierde mientras se gana y se gana mientras se pierde.

Es curioso confirmar el poder de esta expresión en varios momentos de la vida, aunque en boca del odontólogo Francisco Maturana y además exdirector técnico de futbol del combinado nacional colombiano, resultara poco creible.

Sin embargo, yo creo que el profesor Francisco Maturana a pesar de lo desacreditada de la frase, tiene razón: “perder es ganar un poco”.

¿Qué es lo que se gana y qué es lo que se pierde?.  Todo depende de la intencionalidad de quien se cree ganador o perdedor, pues, frente al mismo hecho, unos ganan y otros pierden.

En la misma línea, va aquella frase que dice: “no siempre se gana” y por lo tanto, pienso yo, no siempre se pierde.

Perder o ganar es tan relativo y circunstancial como cada definición particular de lo que es ganar o perder y por supuesto de la expectativa de lo que se gana o se pierde.

En fin, todo esto también esta conectado con la filosofía de vida que se lleve.

Por ejemplo, en el caso de un choque automovilistico, sin consecuencias mayores para la salud o la vida, este hecho se puede evaluar como una pérdida desde el punto de vista de las latas destruidas y/o como una ganancia, pues se quedó vivo e ileso, luego del incidente.

Así una ofensa, un daño o un perjuicio causado por alguien, podría ser visto como una bendición que me obliga a reaccionar o me invita a hacer un cambio para replantearme cosas.

Creo que aprender a perder o ganar tiene mucho que ver con el orgullo. Es decir, si aprendo a leer los eventos que me acontecen, desde la humildad, puedo comenzar un camino de reconocimiento de todo lo que me dice el universo y comprender que no necesariamente tiene que ser entendido como algo bueno o malo.

Definitivamente, ni se gana, ni se pierde…sin embargo en ambos casos, yo creo que… se aprende.

Valiosos imperdibles…

Yo creo que hay valores que no pueden perderse. Y dentro de esos valiosos imperdibles, se encuentra el valor del compromiso, que comprende a muchos otros valores.

Si se trata de la fidelidad, ahí tenemos el mejor ejemplo para el compromiso. En otras palabras, se trata de ser fiel al compromiso. Aunque en algunos círculos se entiende la fidelidad desde el punto de vista sexual, en el fondo lo que significa básicamente, es respetar el compromiso.  Si con la pareja se llegó a un acuerdo tácito o explícito en relación con la exclusividad, estaríamos faltando a ese compromiso en particular. Y no estamos hablando solo de los cuerpos o de lo que se hace con ellos, sino del respeto por la intimidad, la comunicación y la vida en particular que se va construyendo con el otro. Pues el compromiso no puede perderse en la enfermedad, la pobreza, o la tristeza como se promete en el rito matrimonial, pues el otro tiene la esperanza y el compromiso de acompañar en todo momento.

Por eso ser fiel a la palabra, implica honrar los compromisos. Si se quedó con alguien en cumplir una cita a determinada hora, lo correcto es ser puntual y cumplirle. Porque esa persona creyó en tu palabra y en tu actuación.

Así la fidelidad y el compromiso se complementan de manera especial cuando se trata de prometer un acto futuro.

Quien se compromete, adquiere un compromiso y no solo para con otro, sino para consigo mismo. Pues se trata de controlar la conducta para no fallar.

Cuando el otro es un niño, con más razón hay que cumplirle para que no pierda la fe en la palabra de sus mayores y pueda, cuando sea grande, llevar el mismo ejemplo y testimonio de vida, pues cumple su palabra.

Esto quiere decir que el respeto, la fidelidad y la responsabilidad hacen parte del valor de los valores, en mi concepto, el compromiso.

Para educar un niño en los valores, el ejemplo de sus mayores es fundamental… ¿qué estamos haciendo para auto-monitorear nuestra conducta?