Vida real.

Alcázar SevillaYo creo que a veces me invade la sensación de irrealidad. Es decir, con frecuencia me pregunto si es real la realidad o más bien es una construcción subjetiva de mi parte.

En otras palabras, que lo que veo o percibo depende de mi mundo mental interior.

Y me voy por lo último, porque todo depende del cristal a través del cual se mire.

Esta mañana mi recorrido turístico va por las calles de Sevilla en España. Frente a mí el Real Alcázar de Sevilla, un impresionante conjunto de construcciones amuralladas logradas en diferentes momentos de la historia.

Alcazar SevillaEl palacio original se edificó en la alta edad media. Todavía se pueden observar algunos vestigios del arte islámico, así como, resultado de la etapa posterior a la conquista castellana, una zona palaciega mudéjar y otra de estilo gótico.

Como ya es común en las edificaciones antiguas en España, las reformas posteriores fueron añadiendo elementos renacentistas, manieristas y barrocos.

Aquí se encuentra la residencia de los miembros de la familia real española cuando visitan Sevilla, lo que hace que sea el palacio real más antiguo de Europa, que todavía se usa como morada.

Al observar cada detalle y rincón del Alcázar, y conocer las historias de celos, guerras y dificultades de los reyes y gobernantes, me pregunto: – ¿tanto lujo y ostentación, ha valido la pena? – ¿Esta es la vida que sólo merece vivirse como la narran los cuentos de hadas?

Buda dijo: “Considero las posiciones de reyes y gobernantes como motas de polvo. Observo tesoros de oro y gemas como tantos ladrillos y guijarros. Veo las túnicas de seda más finas como harapos andrajosos. Veo miríadas de mundos del universo como pequeñas semillas de fruta, y el lago más grande de la India como una gota de aceite en mi pie. Percibo que las enseñanzas del mundo son la ilusión de los magos. Discierno la más alta concepción de la emancipación como un brocado dorado en un sueño, y veo el camino sagrado de los iluminados como flores que aparecen en los ojos de uno. Veo la meditación como el pilar de una montaña, el Nirvana como una pesadilla diurna. Considero el juicio sobre el bien y el mal como la danza serpenteante de un dragón, y el ascenso y la caída de las creencias como huellas dejadas por las cuatro estaciones”.

Real alcazarContinúa Buda expresando que: “Una de las cosas más poderosas que podemos hacer como criaturas mortales que percibimos un cosmos fugaz desde una posición precaria, es darnos cuenta de que todas las cosas son fugaces”.

Porque: “Todas las cosas están hechas de la misma materia perfectamente imperfecta que todo lo demás. La permanencia es tanto una ilusión de la realidad como el poder es una ilusión de la cultura. Lo sabio es ser consciente de ambos. Y a veces eso requiere una crueldad intelectual y una despreocupación imaginativa”.

JuanCarlosPosada SevillaEspañaYo creo que, como todo es impermanente, debo entender que el oro y la riqueza son relativos, así como la fama y el prestigio, porque al igual que la fruta… se pudren.

Porque lo que crece y florece eventualmente tiene que morir.

Pero como dijo Rumi, “Tal vez esté buscando entre las ramas, lo que sólo aparece en las raíces”.

Meditaciones al interior de la Mezquita-Catedral.

MEZQUITACATEDRAL ARCOS BICOLORESYo creo que, para mí, en el casco histórico, fue sobrecogedor visitar la Mezquita-Catedral de Córdoba en España, declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984.

El reloj marca las diez de la mañana y ya somos varios los visitantes que deseamos entrar. Como todos estoy en la fila para el ingreso, dispuesto a dejarme sorprender por lo que adentro voy a encontrar.

La guía sonora que está incluida con el boleto de entrada, cuenta La historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba, que da inicio en el año 786, cuando Abderramán I comenzó la construcción de una mezquita en el lugar donde antes se encontraba la basílica de San Vicente.

Al pasar los años, los emires y califas posteriores realizaron numerosas ampliaciones y modificaciones al templo hasta que, en 1236, tras la reconquista cristiana de Córdoba, fue convertido en catedral católica.

MEZQUITACATEDRALCORREDOR JCPMYa en el interior, desde el principio, el recorrido es impactante. Comenzando con la cantidad de columnas y arcos de herradura bicolor, siguiendo con la macsura, zona reservada para el califa, la imponente cúpula, así como la capilla mayor, el crucero y el coro, y ese arte gótico, renacentista y manierista que se entrelaza con el arte musulmán.

Todo esto incluso logra emocionarme debido a su belleza e imponencia y por encontrar en un mismo sitio, tantas culturas juntas.

MEZQUITACATEDRAL CORDOBA JCPMMientras camino, acompaño el proceso de contemplar y tomar fotos, con la inevitable presencia de algunos pensamientos reflexivos. Entonces me doy cuenta de las luchas por el poder religioso, político, cultural y social que siempre han existido a lo largo de la historia de la humanidad.

Como lo que sucede en el microcosmos es una expresión del macrocosmos y viceversa, no es extraño que las luchas humanas a gran escala se manifiesten al interior de cada uno de nosotros.

Así, identifico mi lucha interior, y me doy cuenta de que batallo contra mí mismo, semejando un juego de ajedrez, pero en solitario.

JUANCARLOSPOSADAMEJIA MEZQUITACATEDRALA nivel psicoanalítico, se dice que, en las primeras sesiones de trabajo terapéutico, las personas hablan y se quejan de otros y de cómo sus actuaciones, las de los demás, les afectan. Pero luego de un tiempo de descargas y desahogos, ya pueden hablar de sí mismos y de sus circunstancias personales. En ese momento especial es cuando se puede decir que la terapia comienza.

En estos momentos de mi vida, ya no me quejo de otros ni me enfrento con ellos. Mas bien me estoy dando cuenta de que sus actuaciones, a manera de espejo, me hacen figura y resuenan señalando partes de mí que ni reconozco, ni acepto porque están en la sombra. Por lo tanto, son asuntos que debo trabajar.

Definitivamente el problema, no son los demás, sino la manera como interpreto sus actuaciones y la forma como afectan mi expectativa y mi propio mapa mental de creencias.

Volviendo a la Mezquita-Catedral me di cuenta de que, dentro de su misma estructura, conviven muchas creencias y cosmovisiones.

MEZQUITACATEDRAL JCPMPor lo tanto, la comparo con mi interior donde encuentro una amalgama de pensamientos y sentimientos que ahora reconozco que no son míos, sino heredados o enseñados por personas e instituciones fuera de mí, a quienes les di crédito en su momento, pero que ahora me permito reevaluarlos y resignificarnos, para darles un nuevo sentido.

Es decir, en el sincretismo que para mí se hizo evidente al interior de la Mezquita Catedral, reconozco que dentro de mi hay muchos elementos tomados de fuentes diversas y hasta contradictorias que reconozco debo organizar, para mi propia salud mental y espiritual.

Decir lo que siento…o sentir lo que digo.

Juan Carlos Posada Mejía Psicólogo Psicoterapeuta GestálticoYo creo que la vida ni es buena ni es mala, he descubierto que la vida es la oportunidad para hacer algo con ella…es decir lo bueno o lo malo de la vida…depende de mí.

Y esta reflexión viene a cuento luego de todos estos años vividos, donde corroboro una vez más que todo depende de la manera como se mire.

No sé si el secreto esté en decir lo que siento, o más bien en sentir lo que digo.

Al fin y al cabo, lo que importa es la plena conciencia de lo que digo y cómo lo digo, porque lo siento. Sin embargo, requiere de valentía.

En el sagrado arte de vivir el coraje es obligatorio para enfrentar las críticas de los demás cuando no estás alineado con sus expectativas. Entonces expresar lo que se siente, no siempre es bien recibido porque va en contravía de la falsedad y apariencia… cosa que se acostumbra hoy.

Por ello lo importante en la vida es el esfuerzo, no el triunfo; porque la verdadera gracia está en el proceso, no necesariamente en el resultado.

Puedo ver en las pérdidas muchas ganancias cuando se tiene la mirada puesta en el mensaje oculto que trae la ausencia y la poda.

Como lo explica aquella expresión que todavía ronda mi cabeza cuando en su momento pude entenderla: “solo cuando te alejaste, te vi… porque necesité no verte…para verte”. Este es el verdadero tesoro de la pérdida.

Así como lo expresa el filósofo Séneca cuando afirma: “Para ser feliz, hay que vivir en guerra con las propias pasiones y en paz, con las de los demás”.

Curiosamente he necesitado la vida entera para aprender a vivir, y también, para aprender a morir y en este caso no me refiero a la muerte física, sino más bien a la muerte del ego y de la expectativa con respecto a los demás.

Los enemigos declarados, son visibles y sé qué puedo esperar de ellos. Pero aquellos odios de los que no soy consciente me hacen más daño precisamente porque desconozco su origen.

En todo caso mientras más conozco la naturaleza humana más entiendo lo importante de anticipar las consecuencias de mis palabras… pues todavía sigo preguntándome si lo mejor es ¿decir lo que siento? o mejor ¿sentir lo que digo?… de todas maneras, es un riesgo que puedo correr a discreción.

Yo creo que la vida me ha enseñado a ver las cosas como son… y no como lo dicta mí deseo.

Por lo tanto, en el sagrado arte de vivir voy a seguir sintiendo lo que digo para decir lo que siento.

El espejo roto.

pexels-photo-4878678Yo creo que es tiempo para un Koan.

Un monje le preguntó al maestro de Kegon, Dao-Xuan: «¿Cómo regresa un iluminado al mundo ordinario?».

Dao-xuan respondió: «Un espejo roto nunca vuelve a reflejarse; las flores caídas nunca vuelven a las viejas ramas”.

Durante estos días he meditado largamente este Koan.

Lo primero que se me ocurre preguntarme para iniciar el análisis es: si el iluminado es el espejo roto o más bien el espejo roto es el mundo ordinario.

Así las hojas caídas no regresan a las viejas ramas porque es un proceso vencido, terminado y no tiene sentido volver atrás si ya se ha dado un paso adelante gracias a la iluminación.

Un año después, soy distinto, me siento distinto. La enfermedad y la quimioterapia me hicieron darme cuenta de la finitud.

La diferencia está en que ahora, la conciencia me permite ver más claro y al mismo tiempo entiendo que todo está dispuesto para la trascendencia.

Entonces como un relámpago desde lo más profundo de mi memoria de estudiante universitario, llega la imagen del libro de Michael Ende, El espejo en el espejo, y que recuerdo se lo presté a la mujer que en su momento amé con locura y sé que nunca me lo devolvió porque fue su manera de quedarse con un pedazo de mí.

El pasaje del texto es este:

“Caminantes en el ajetreo del mundo estamos sin meta en el tiempo.
Sólo a través de un amor puro desinteresado llegarás al ahora y aquí.
Alma prepárate: ¡ahora y aquí es la eternidad!”.

Desde ese día comprendí que he venido a observar el reflejo de mi alma en una corporalidad que engaña pues con sensualidades y seducciones desvía el encargo mayor que consiste precisamente en romper el envase para que lo contenido se libere. De ahí la importancia de no volver al espejo

La ruptura del espejo tiene un simbolismo poderoso, porque al estar roto me obliga a ver más allá.

Así descubro que las viejas ramas no son lugar para el refugio, porque lo que allí buscaba era una ilusión perceptual, tan engañosa como dañina pues me hizo creer durante mucho tiempo que eso era felicidad.

Al romperse ambas cosas, las ramas del engaño sensual y por supuesto el espejo de la vanidad autorreferente, me libero de la atadura de las creencias limitantes y los prejuicios enseñados por una cultura de la apariencia, que le tiene mucho miedo al qué dirán.

Al romperse el espejo no tengo otro remedio que ser yo mismo, sin necesidad de máscaras ni filtros, para que de esta forma sentir la infinita paz de la autenticidad.

Pensar menos y sentir más.

pexels-photo-6815684Yo creo que la sabiduría interior se manifiesta cuando pienso menos y siento más.

Esta mañana fui a mi sesión de fisioterapia. Llegué cumplidamente a mi cita con el dolor.

La almohadilla térmica en mi cuello calentaba la zona para el proceso que venía. Se sumaba al calor que flotaba en el ambiente, como consecuencia de unos comentarios con tinte político.

Es tiempo de elecciones en mi país, y la incertidumbre campea. Entonces mis compañeros de terapia, mientras levantaban pesos y estiraban músculos, discutían acaloradamente esgrimiendo argumentos, por supuesto polarizados, cargados de emocionalidad. 

Desde mi lugar, fui invitado a participar en la  discusión, pero preferí el silencio, porque estaba más interrogado por el sentir que por el pensar.

Cerré los ojos y me concentré en mis propias sensaciones, para más adelante poner la mente en blanco.

A diferencia de René Descartes, diría: -siento luego existo-.

Este año en particular, me di cuenta de que el sentir…es una condición del estar vivo.

Por pura lógica, no puedo decir que me pienso vivo, porque son los sentidos los que me dan información sobre la vida y no el pensamiento.

Sentir, es lo que me hace estar vivo, porque descubrí que, si pensaba mucho, entonces… me daba miedo vivir.

Por tanto, para no caer en preocupaciones excesivas, me he dado el permiso de sentir, incluso el dolor, si este es necesario para ampliar la conciencia.

Para mí, el dolor tiene significado, así como el sufrimiento. Porque todo depende de cómo lo interprete y cómo lo use para mi propósito.

Tanto el dolor físico como el emocional, pueden ser útiles para la meta de fortalecer el espíritu.

En este momento de mi vida, disfruto de los sentidos que se amplifican para percibir lo que me rodea y ser más consciente de mi mundo interior.

Realmente, el dolor no tiene sentido sin su contexto. El significado no existe por si mismo, requiere estar ligado a algo. Por esto es por lo que entiendo que mis reacciones y conductas son la consecuencia de muchos factores que conspiran.

Ahora me acepto como soy y valoro lo que soy, fundado en mi responsabilidad personal, entonces el dolor emocional tiene menos impacto.

Y esta responsabilidad me permite orientar mi vida hacia la trascendencia.

No es en el pasado donde debo quedarme. Es en el presente donde estoy ahora, y todo acontece. Y si estoy consciente, me conecto con la fuente de la sanación creativa.

Yo creo que, he aprendido a priorizar. Reconozco que perdí mucho tiempo y energía dándole prioridad a lo que no debía. Aunque sé que las distracciones también forman parte del recorrido vital.

Entonces, es por esto por lo que estoy pensando menos y sintiendo más.

Conciencia creativa.

pexels-photo-6950685Yo creo que el propio organismo es mucho más sabio que el pensamiento.

El organismo tiene una sabiduría muy poderosa.

Ayer me tomé un par de cafés capuchinos con mi amigo el doctor Carlos Ignacio.

En medio de una tertulia que nos debíamos hace rato, hicimos memoria e inventario de nuestras vidas en los últimos meses.

Me preguntó por mi salud y se alegró mucho de verme aliviado. Juan -me dijo-, – Te lo comento como médico, definitivamente el éxito de tu mejora se debe a tu actitud-.

Seguimos conversando sobre lo humano y lo divino y pronto llegamos al tema de la relación directa que hay entre el comportamiento adecuado y el bienestar.

Me quede pensando largamente, sobre los temas de nuestra conversación y principalmente sobre lo que charlamos en torno a la conducta justa.

Reconozco que se muy poco de mí mismo y que debo dejarme llevar por la intuición, que es la inteligencia del organismo.

Estoy descubriendo que la tarea consiste en buscar constantemente la manera de estar en contacto con mi propia interioridad para descifrar el “cómo” de los sucesos que ocurren en el presente.

La idea es identificar aquello que está deteniendo el proceso y dificulta el camino.

Pero ¿Cómo lograr la integridad, la confianza en sí mismo, la seguridad y la consciencia plena?

Y la respuesta es una sola.

El año pasado, marcó un hito en mi vida pues, luego de mi experiencia cercana a la muerte, madurar en la ética, ha implicado asumir la responsabilidad por los propios actos y pensamientos.

Centrado en el presente y no en los hechos del pasado, puedo mirar al futuro, porque ahora me permito ser responsable.

La responsabilidad personal está en el momento presente y dar ese paso supone madurar, porque facilita el actuar libre de cargas que por supuesto se reflejan en la salud.

Entonces me doy la oportunidad de disfrutar de la vida, al reencontrarme con el deber ser y el deber hacer. Y se hace posible cuando estoy alineado con el Universo.

Pienso que esto aplica para cualquier tarea que realice porque la humanidad me concierne, para generar bienestar y equilibrio.

Yo creo que avanzar, crecer y desarrollar una poderosa autoconciencia… me facilita confiar y creer en mi potencial para sanar, porque estoy en el camino correcto.

Entonces percibo que la conciencia creativa se manifiesta, cuando aprovecho mi potencial para superar la adversidad.

Iluminando el camino propio y el de los demás.

pexels-photo-5386063Yo creo que el ser humano que se dedica al Zen encuentra una similitud con la filosofía enseñada por Jesús a partir del amor, entendido como compasión.

Mi primer contacto, en vivo y en directo con la filosofía zen lo tuve en Bangkok, hace varios años atrás. En medio de mi exploración espiritual deseaba encontrar un maestro que me iluminara y me ayudara a continuar mi camino, pues me encontraba atravesando una crisis existencial muy profunda que pienso, de alguna manera se parecía mucho a la depresión.

Cuando llegué al monasterio, aquel maestro, siempre con una sonrisa, quiso entrevistarme y luego de varias preguntas confirmó que yo venía del mundo espiritual cristiano. Y de inmediato se negó a ser mi maestro, con el argumento de que más bien, debería ser yo quien le enseñara la vida de Jesús.

En ese momento no entendí lo que el maestro pretendía.

Me dijo: - como usted sigue a Jesús, me imagino que ya hace milagros-.

Me sentí muy confundido y sorprendido.

El maestro después de un profundo silencio agregó: – tengo entendido que Jesús era el maestro del amor, por lo tanto, ese es el milagro-.

pexels-photo-6856650Precisamente en el mundo budista el propósito es vivir en armonía con sus semejantes y con la naturaleza.

Su amor se manifiesta en realizar la labor sin reproches y se caracteriza por el sacrificio personal y en favor de los demás.

Leyendo el libro Budismo Zen y Psicoanálisis escrito por D.T. Suzuki y Eric Fromm, me encontré esta maravillosa historia:

Cuentan que había una anciana que tenía una casa de té al pie del Monte Taisan, donde se localizaba un monasterio zen conocido en toda China.

Siempre que un monje caminante le preguntaba cuál era el camino hacia Taisan ella decía: “Sigue derecho”. Cuando el monje seguía su consejo, ella observaba: “He aquí otro que va por el mismo camino”. Los monjes zen no sabían cómo interpretar su observación.

pexels-photo-5416319La noticia de esto llegó a Joshu quién dijo: “Bien iré a ver qué clase de mujer es. “Se puso en marcha y al llegar a la casa de té, le preguntó a la anciana por el camino que conducía a Taisan. Por supuesto le contestó que siguiera derecho y Joshu hizo lo mismo que tantos otros monjes. Entonces la mujer observó: “buen monje, hace lo mismo que los demás”. Ese día Joshu se iluminó.

Yo creo que “Seguir derecho” significa:

Desde el amor Hacer el bien, Evitar el malPurificar el corazón, en el fondo, el “mismo camino” para iluminar el sendero propio y el de los demás.