Pensar menos y sentir más.

pexels-photo-6815684Yo creo que la sabiduría interior se manifiesta cuando pienso menos y siento más.

Esta mañana fui a mi sesión de fisioterapia. Llegué cumplidamente a mi cita con el dolor.

La almohadilla térmica en mi cuello calentaba la zona para el proceso que venía. Se sumaba al calor que flotaba en el ambiente, como consecuencia de unos comentarios con tinte político.

Es tiempo de elecciones en mi país, y la incertidumbre campea. Entonces mis compañeros de terapia, mientras levantaban pesos y estiraban músculos, discutían acaloradamente esgrimiendo argumentos, por supuesto polarizados, cargados de emocionalidad. 

Desde mi lugar, fui invitado a participar en la  discusión, pero preferí el silencio, porque estaba más interrogado por el sentir que por el pensar.

Cerré los ojos y me concentré en mis propias sensaciones, para más adelante poner la mente en blanco.

A diferencia de René Descartes, diría: -siento luego existo-.

Este año en particular, me di cuenta de que el sentir…es una condición del estar vivo.

Por pura lógica, no puedo decir que me pienso vivo, porque son los sentidos los que me dan información sobre la vida y no el pensamiento.

Sentir, es lo que me hace estar vivo, porque descubrí que, si pensaba mucho, entonces… me daba miedo vivir.

Por tanto, para no caer en preocupaciones excesivas, me he dado el permiso de sentir, incluso el dolor, si este es necesario para ampliar la conciencia.

Para mí, el dolor tiene significado, así como el sufrimiento. Porque todo depende de cómo lo interprete y cómo lo use para mi propósito.

Tanto el dolor físico como el emocional, pueden ser útiles para la meta de fortalecer el espíritu.

En este momento de mi vida, disfruto de los sentidos que se amplifican para percibir lo que me rodea y ser más consciente de mi mundo interior.

Realmente, el dolor no tiene sentido sin su contexto. El significado no existe por si mismo, requiere estar ligado a algo. Por esto es por lo que entiendo que mis reacciones y conductas son la consecuencia de muchos factores que conspiran.

Ahora me acepto como soy y valoro lo que soy, fundado en mi responsabilidad personal, entonces el dolor emocional tiene menos impacto.

Y esta responsabilidad me permite orientar mi vida hacia la trascendencia.

No es en el pasado donde debo quedarme. Es en el presente donde estoy ahora, y todo acontece. Y si estoy consciente, me conecto con la fuente de la sanación creativa.

Yo creo que, he aprendido a priorizar. Reconozco que perdí mucho tiempo y energía dándole prioridad a lo que no debía. Aunque sé que las distracciones también forman parte del recorrido vital.

Entonces, es por esto por lo que estoy pensando menos y sintiendo más.

La otredad.

IMG_7710Yo creo que, en el proceso de vivir, los amigos son importantes porque enseñan el valor de la otredad.

La semana pasada tuvimos en casa la agradable visita de una pareja de amigos.

Cultivar una amistad es un trabajo delicado que requiere tiempo y dedicación.

Los amigos son valiosos cuando desde el corazón se conectan para crecer juntos como personas.

María y Andrés llegaron con dos cajas de pizza y una deliciosa botella de vino, para luego de los abrazos y saludos cargados de afecto y de alegría, disponernos a compartir la cena.

Los temas de conversación fueron variados y divertidos y pronto nos centramos en la planeación de viajes.

Debo reconocer que, viajar acompañado, es precisamente una de las cosas que considero difícil y complejo, por el encuentro de las diferencias.

Ya que acoplarse a los gustos, preferencias y estilos para viajar, es una tarea exigente que al mismo tiempo sirve para templar el carácter, la paciencia y la tolerancia a la frustración.

Si hacerlo en pareja y en familia es complejo, el tema se torna delicado cuando se trata de viajar con amigos.

Sin embargo, como hace rato que conozco a Andrés, tengo la certeza de que su forma de ser y de actuar es compatible con mi expectativa de viajero, o a lo mejor, eso es lo que dice mi deseo.

Contando nuestras anécdotas de viaje por separado, me doy cuenta de que, si organizamos un viaje juntos, será mucho lo que vamos a aprender el uno del otro.

Andrés es un experto en el Camino de Santiago. Con detalle me ha enseñado como hacerlo y desde hace rato me viene preparando psicológica, emocional y espiritualmente.

Le he dicho que debo continuar con mi acondicionamiento físico, porque el resto ya lo he venido trabajando y lo que es más emocionante, porque me debo ese viaje, luego de mi quimioterapia.

pexels-photo-591216Dice Andrés que -Hacer el Camino de Santiago es una metáfora de la vida misma, donde nunca se sabe que puede pasar en el trayecto-.  Y donde, pienso yo, se aprende a enfrentar las vicisitudes, desde la creatividad y la recursividad que da el miedo a lo desconocido.

Espero durante un buen rato seguir tertuliando con Andrés y con María, para dejarme asombrar por la otredad que ellos representan, cuando confrontan mi mismidad.

Yo creo que los amigos, cuando se llevan en el alma, como decía Alberto Cortez, son un regalo y un tesoro, en el camino de la vida, para mi crecimiento personal.

Conciencia creativa.

pexels-photo-6950685Yo creo que el propio organismo es mucho más sabio que el pensamiento.

El organismo tiene una sabiduría muy poderosa.

Ayer me tomé un par de cafés capuchinos con mi amigo el doctor Carlos Ignacio.

En medio de una tertulia que nos debíamos hace rato, hicimos memoria e inventario de nuestras vidas en los últimos meses.

Me preguntó por mi salud y se alegró mucho de verme aliviado. Juan -me dijo-, – Te lo comento como médico, definitivamente el éxito de tu mejora se debe a tu actitud-.

Seguimos conversando sobre lo humano y lo divino y pronto llegamos al tema de la relación directa que hay entre el comportamiento adecuado y el bienestar.

Me quede pensando largamente, sobre los temas de nuestra conversación y principalmente sobre lo que charlamos en torno a la conducta justa.

Reconozco que se muy poco de mí mismo y que debo dejarme llevar por la intuición, que es la inteligencia del organismo.

Estoy descubriendo que la tarea consiste en buscar constantemente la manera de estar en contacto con mi propia interioridad para descifrar el “cómo” de los sucesos que ocurren en el presente.

La idea es identificar aquello que está deteniendo el proceso y dificulta el camino.

Pero ¿Cómo lograr la integridad, la confianza en sí mismo, la seguridad y la consciencia plena?

Y la respuesta es una sola.

El año pasado, marcó un hito en mi vida pues, luego de mi experiencia cercana a la muerte, madurar en la ética, ha implicado asumir la responsabilidad por los propios actos y pensamientos.

Centrado en el presente y no en los hechos del pasado, puedo mirar al futuro, porque ahora me permito ser responsable.

La responsabilidad personal está en el momento presente y dar ese paso supone madurar, porque facilita el actuar libre de cargas que por supuesto se reflejan en la salud.

Entonces me doy la oportunidad de disfrutar de la vida, al reencontrarme con el deber ser y el deber hacer. Y se hace posible cuando estoy alineado con el Universo.

Pienso que esto aplica para cualquier tarea que realice porque la humanidad me concierne, para generar bienestar y equilibrio.

Yo creo que avanzar, crecer y desarrollar una poderosa autoconciencia… me facilita confiar y creer en mi potencial para sanar, porque estoy en el camino correcto.

Entonces percibo que la conciencia creativa se manifiesta, cuando aprovecho mi potencial para superar la adversidad.

La felicidad es la ausencia de apegos.

JUAN CARLOS POSADA MEJIAYo creo que la iluminación surge cuando estoy consciente de mi propia ignorancia.

Este pasado fin de semana, comencé una serie de diálogos internos, partiendo de la pregunta: ¿Qué debo perdonarme?

Entonces luego de una profunda meditación me respondí: En este momento de mi vida, me pido perdón por dejarme llevar por personas y situaciones generadoras de dependencia.

Soy el responsable de mis enfados, pues cuando analizo el conflicto, percibo que es el apego a mi creencia o idea lo que me hace sufrir y no el conflicto.

Con el paso del tiempo he descubierto que el verdadero amor no puede darse, si hay miedo.

Pues cuando hay amor verdadero, no hay demandas, ni expectativas, ni dependencia.

Me doy cuenta de que disfrutar de tu presencia es maravilloso, pero no puedo aferrarme a eso, porque sé que genera dependencia.

Ahora, en realidad no tengo miedo de perderte, porque no eres mi propiedad.

Amarte realmente es lo mismo que decirte: – Te amo como eres; sin apego, sin miedos, sin condiciones, sin egoísmo, sin intentar cambiarte -.

Y podría agregar: – Te amo libremente porque amo tu libertad, al igual que la mía-.

Confirmo que sólo en la libertad se ama.

Soy egoísta cuando te exijo que hagas lo que yo quiero.

Dejar que cada uno haga lo que quiera es amor.

Porque el verdadero amor no soporta exigencias ni chantajes.

Durante muchos años creí que la felicidad consistía en lograr el objeto de mi apego.

Ahora me doy cuenta de que la felicidad está precisamente en la ausencia de apegos y por lo tanto en no ser dependiente.

Como estaba inconsciente no podía compartir el amor.

Mis falsas creencias y la manera equivocada de percibir me llenaron de miedos, preocupaciones, ataduras, conflictos, y culpabilidades y una serie de juegos manipuladores que ahora estorban y no le dan sentido a mi proyecto de vida.

Yo creo que, en este momento de mi vida, estoy más consciente de mi propia ignorancia, y como consecuencia de esto, he dado el primer paso para ser feliz desde el amor incondicional que entiende y perdona precisamente por el desapego.

Sin tiempo no hay futuro.

IMG_7610Yo creo que la importancia de lo que ocurre en el tiempo depende de mí consciencia de este.

El escritor argentino Jorge Luis Borges tenía una manera muy romántica de medirlo pues decía que: “Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo”.

Esta semana estuve organizando un paseo familiar.

Como un filigranista confeccioné el recorrido turístico con lujo de detalles. Desde el tiempo de los desplazamientos hasta los momentos para descansar y dormir.

De pronto me di cuenta de lo obsesivo de mi actitud, planeando el cronograma de actividades, pues cualquier alteración podría significar la caída de aquel castillo de naipes.

No quería perder un solo instante de mi vida. De manera milimétrica había diseñado el itinerario para no perder un solo minuto…pero luego sentí que esta camisa de fuerza le estaba quitando la espontaneidad al sagrado arte de vivir y sobre todo al proyecto de vida de mi esposa quien, de manera amorosa, así me lo hizo ver.

Reconozco que desde al año pasado, luego de estar cercano a la muerte, por el tratamiento oncológico, mi conciencia sobre el valor del tiempo se ha venido aumentando.

Se que malgasté el tiempo y ahora el tiempo me malgasta a mí, como diría William Shakespeare.

IMG_7613Y al ser sincero conmigo mismo, me doy cuenta de que, en este momento de mi vida, no quisiera perder nada de tiempo.

Si lo considero un recurso, el tiempo es el más valioso, así como el más escaso en estos momentos de mi vida.

Ya sé que el tiempo es irrecuperable. Por eso ahora no quisiera malgastarlo.

Y además observo que la vida es lo que está sucediendo mientras discuto, sufro o me preocupo sin sentido.

Entonces de manera juiciosa, me he propuesto vivir concentrado en el presente, buscando la armonía y la paz interior, dada las dificultades que ha representado el ahuyentar el fantasma del miedo y la angustia de lo que está por venir.

Yo creo que la esperanza puesta en el futuro me mantiene vivo, sin embargo, al mismo tiempo me cuestiona la falta de minutos, pues intuyo que, sin tiempo, no hay futuro para mí.

Sanado por la fe, la esperanza y el amor.

pexels-photo-6129689Yo creo que en los procesos de enfermedad y salud hay elementos que van más allá del tratamiento médico. Por un lado, está la voluntad del paciente y del otro, el amor y el afecto de los seres queridos que motivan y acompañan el proceso de sanación.

En el último año he sido testigo de muchos milagros médicos. Como el de una familia maravillosa con un paciente excepcional.

Luego de conocer el diagnostico donde los médicos desde la ciencia no daban esperanzas de recuperación, ellos con la fe intacta se propusieron rescatar a su hermano del letargo cerebral en el que se encontraba sumido.

Decidieron montar guardia en la habitación de la clínica. Organizaron su presencia juiciosamente para no dejarlo solo y de manera milimétrica recibían el turno de cada uno para garantizar la compañía veinticuatro horas, de su ser querido.

De manera constante y amorosa se propusieron hablarle de tal forma que la voz cálida y al mismo tiempo enérgica le transmitiera pequeñas ordenes e instrucciones a su cerebro para que ejecutara movimientos sencillos. Esto gracias a la acertada sugerencia de un hermano suyo que es psicólogo.

Sucedió que luego de varios días eternos y silenciosos, donde el paciente no respondía a ningún estímulo, su esposa percibió un pequeño movimiento en el pie de su amado.

Esto fue suficiente para iniciar un protocolo de ejercicios y terapias de rehabilitación que hoy lo tienen de pie ayudado por soportes y sostenes elásticos que llenaron de esperanza, esta vez a los médicos.

A veces el amor, la tenacidad, y la fe de los familiares pueden ser adecuados para vencer un diagnóstico médico. Y que precisamente la derrota viene cuando me entrego a un veredicto de la ciencia que desconoce los milagros que produce el amor y la fe.

Las vicisitudes se presentan para probar mis capacidades.

Yo creo que luego de los eventos de salud que me han llevado a enfrentar la posibilidad de morir, he aprendido el valor de la actitud confiada en los poderes de la mente y del cerebro, cuando se programan para salir adelante frente a los obstáculos y las dificultades, eso si en compañía del amor, la fe y la esperanza de tus seres queridos.