Una cosa es lo que veo, otra…cómo veo.

heart-3147976_960_720Yo creo que la clave está en observar un mismo fenómeno, desde distintos puntos de vista.

Realmente no veo las cosas como son, porque, la manera como veo depende de mí programación mental. Si he sido programado para ver el fracaso, en todo veo fracaso. Si he sido programado para ver la oportunidad, en todo puedo ver la oportunidad.

En estos casos, la visión de otra persona, por ejemplo, un terapeuta, es muy útil para mí, porque, logra sacarme de mi puesto de observación, y entonces puedo tener otra perspectiva.

La manera como veo es diferente a lo que veo. Al fin y al cabo, lo que veo afuera ya está dado, es inmutable, está ahí como una aparente realidad.

Entonces se da una profunda contradicción acompañada de angustia, cuando descubro que lo que está afuera de mí, no corresponde a lo que siento, creo y pienso, que no encaja con mi programa, porque mi perspectiva está dominada por el deseo egocéntrico.

En otras palabras, el proceso aclarador está en ver las cosas como son y no como yo desearía que fueran.

De otro lado la realidad no es la realidad, es una construcción individual y particular que hago, a partir de lo que estoy percibiendo, por supuesto dependiendo de mi programa o paradigma mental.

El terapeuta estaba en profundo silencio. Al cabo de un rato, con una voz suave, serena y al mismo tiempo segura, dijo: -Estás tenso, tu mirada no es limpia, tus ojos reflejan el miedo y describen muy bien, la crueldad de lo que está ocurriendo en tu interior. La ansiedad está logrando incomodarte e inquietarte. Procura silenciar el parloteo mental, deja más bien que esos pensamientos fluyan, para que puedas observarlos desde una distancia prudencial, para que no te identifiques con ellos. Recuerda, son sólo pensamientos y no sentencias que obliguen cumplimiento-.

Recuerdo que Buda decía que la raíz del sufrimiento debe buscarse en nuestro continuo desear.

Desde la psicoterapia, la idea es hacer consciente lo inconsciente. Es observar la ansiedad desde los pensamientos que la producen, para hacerla consciente en cuanto a los elementos que la disparan.

Es observar el descontento y la tensión que surgen debido a los juicios innecesarios.

La terapia me ha enseñado que no puedo resistirme a lo que es y a lo que está sucediendo aquí y ahora.

Por ello, el tratamiento psicológico está lleno de preguntas claves, por ejemplo:

Cuando estoy tranquilo, ¿qué es lo que está ocurriendo, en este momento con mis pensamientos?

¿Qué clase de pensamientos está produciendo mi mente cuando siento tensión?

¿Qué es lo que resisto y no me doy permiso para expresarlo?,

Se que al resistirlo me congestiono por dentro, entonces, esto genera resentimiento.

Observo detenidamente mi interior, me pregunto: ¿es la energía que quiero producir? ¿Qué espero lograr agrediéndome y agrediendo a otros?

Si no lo canalizo y disminuyo su impacto, con el tiempo hará surgir más dolor, y más infelicidad? ¿Eso es lo que quiero? ¿Para qué?

Yo creo que, no puedo seguir engañándome con la proyección de mis percepciones.

Es mi propósito ver las cosas como son, y no como yo desearía que fueran, porque ya sé que todo estado interior negativo es dañino.

Desde la ley de la resonancia decido sanar mi interior para proyectar un campo amoroso y de aceptación hacia el exterior, esto con el fin de beneficiarme y en segundo lugar a muchas personas, y al planeta mismo.

Si yo cambio, todo cambia a mi alrededor. Y el secreto está en mirar desde el amor.

Sentimientos tóxicos.

beach-1868047_960_720Yo creo que, en un sofisticado laboratorio, en el fondo de nuestro corazón fabricamos sentimientos tóxicos.

La toxicidad del miedo, los celos, la envidia, el odio, y el rencor corroen la expresión del amor.

Así como mi verdadero Amor, disuelve cualquier toxina presente en mis emociones, porque si amo de verdad, no robo, no levanto un falso testimonio, no odio, más bien perdono, comprendo, libero, acompaño y de manera incondicional, respeto la individualidad del otro.

Sin embargo, como entre humanos vivo, la inteligencia emocional es obligatoria a la hora de compartir mi existencia, con otros congéneres, que se dedican la mayor parte del tiempo a contaminar la armonía, con actos llenos de resentimiento y comentarios calumniosos sobre la conducta y el proceder de los demás. Lo importante es no prestar oídos a sus palabras necias como dicen los que saben; porque de no ser así, moriría víctima del veneno de las lenguas viperinas.

Esta semana leyendo a Jorge Bucay, en el cuento La isla de los sentimientos, narra que había una vez una isla muy hermosa y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: el Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría, la Riqueza, el Orgullo y también El Amor.

Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. ¡Vaya desastre! Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el Amor quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.

Pero cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda.

La riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosísima y el Amor le dijo:
– Riqueza, ¿me puedes llevar contigo?
– No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti – lo siento, Amor.

Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca.
– Orgullo te ruego, ¿puedes llevarme contigo?
– No puedo llevarte Amor – respondió el Orgullo
– Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca – ¿Cómo quedaría mi reputación?

Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando:
– Tristeza te lo pido, déjame ir contigo.
– No Amor, – respondió la Tristeza. – Estoy tan triste que necesito estar sola.

Luego el Buen Humor pasó frente al Amor, pero estaba tan contento y distraído, que no se percató de que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo:
– Ven Amor te llevo conmigo.
– El Amor miro a ver quién le hablaba y vio a un viejo.
El Amor se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo. Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El Amor se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber:
– Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?
– Ha sido el Tiempo, – respondió el Saber, con voz serena.
¿El Tiempo? – se preguntó el Amor– ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado?
Y la respuesta del Saber fue – porque sólo el Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida.

Así que mis queridos lectores… el verdadero amor, con ayuda del tiempo, podrá salvarnos de los sentimientos tóxicos.

Aunque…yo creo que el primer paso consiste en amarnos, es decir, aceptarnos a nosotros mismos.

Es el momento de vivir…

man-2704694_960_720Yo creo que, al momento de mirar el reloj de mi vida, confirmo que cada día que pasa, no estoy más vivo, sino más muerto que ayer.

Mi reloj marca una cuenta regresiva. Y al tomar conciencia de ello, disfruto cada minuto con mayor intensidad, pues cada instante, y cada momento lo considero de manera significativa.

En mi época de adolescente, era importante dormir para recuperar la energía que demandaba el proceso de crecimiento. Ahora hacer pereza, impide que valore cada minuto del resto de mi vida.

Es por esto por lo que he decidido darle mejor uso al tiempo que me queda y dedicarme a tareas significativas, a relaciones que aporten, y a actividades llenas de goce, sin sufrimiento innecesario, para disfrutar el sagrado arte de vivir.

Viene a mi memoria el poema “Mi Alma tiene prisa”, del brasileño Mario de Andrade, novelista, ensayista, poeta y musicólogo, donde expone de manera sencilla pero hermosa, lo que es su diseño de vida consciente. Dice el poeta:

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discutan estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilen egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro de que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta de que sólo tienes una.

Yo creo, como el poeta que, es el momento de vivir…con plena conciencia.

Las paradojas del amor.

bokeh-2594745_960_720Yo creo que estar enamorado es lo mismo que subir a una montaña rusa. La sensación es muy orgánica, la mayoría de las veces agradable y llena de experiencias sensoriales. El proceso de enamora…”miento”, se da como consecuencia de una descarga hormonal, que es capaz de producir estados alterados de conciencia.

La mezcla de emociones es intensa y desarrolla un poder adictivo, que afortunadamente dura poco tiempo, claro está, si despierto para retomar el control de mí vida.

Esto lo digo, porque el estado ideal para el equilibrio, no es precisamente el enamoramiento, pues al fin y al cabo es incapaz de percibir al otro tal como es.

¿Por qué una persona permanece por años con una pareja, y sigue anclado en esa relación, a pesar de la desventaja que representa, debido a que cuando la conoció, no era de su nivel social y económico, pues provenía de una familia humilde y ahora, para llevar el nivel de vida alto y costoso que le exige, no sale de deudas, del estrés y el consumo de licor, que le producen sus acreedores, para poder pagar la vida en el club, los viajes exóticos, y las universidades y gustos caprichosos de sus hijos, así como los antojos de su pareja?

La respuesta es lógica y profunda: porque está enamorado, o lo domina el miedo al abandono, o tiene una deuda emocional, debido a la culpa y la paga con dinero. O porque tiene una personalidad de salvador, que requiere de víctimas o personas quejosas, para sentirse protector de aquellas almas desvalidas y solitarias que, abandonadas, encuentran en él su benefactor. Esto mismo aplica con los amigos.

Cuando estoy enamorado, percibo de manera distorsionada y hago sacrificios en nombre del amor, desde la incondicionalidad, para patrocinar conductas inadecuadas del otro, que de una forma u otra atacan mi dignidad. Y termino facilitando espacios que me pertenecen, hasta lograr como estrategia final, que pierda contacto con mis amigos, porque los considera rivales, así como tiempo para los estudios, trabajo y familia. Como aquel que renuncia a viajar al exterior para completar sus estudios, para quedarse a cuidar una relación de pareja, cambiante e impredecible.

Esto sucede, porque se me pide, como demostración de amor, que dedique tiempo exclusivo, a una relación de pareja absorbente, enfermiza, insegura, celosa, prevenida y demandante, que va cercando todas mis posibilidades de libertad.

Eso sí, la única manera de liberarse es dejar de estar enamorado, entiéndase “narcotizado”, o como diría mi abuela, enyerbado, y amar de verdad, que es algo muy distinto.

Recuerdo que una vez le dije a alguien muy cercano a mi corazón: “-Te amo tanto, que más bien no me caso contigo, porque con mi forma de ser, bloqueo tu propio crecimiento, al patrocinar conductas de dependencia emocional, al convertirme en un proveedor necesario”-. Por supuesto nunca lo entendió. Y hasta la fecha, luego de esa separación, soy el malo de la película, aunque haya actuado por amor.

Yo creo que, sólo desde la libertad, es posible amar, pero como dice Eric Fromm, le tenemos miedo a la posibilidad de ser y dejar ser, en libertad.

Dime lo que más deseas y te diré lo que más temes

lampara magica deseos

Yo creo que el deseo es la otra cara del miedo.

Esta semana volví a ser niño al disfrutar la película Aladdin, basada en el cuento sirio de Aladino  y la lámpara maravillosa, incoporado a Las mil y una noches, pues no pertenecía a la colección original árabe, sino que fue añadido en el siglo XVIII por el francés Antoine Galland, quien la tomó del cuentista cristiano maronita sirio Anṭūn Yūsuf Ḥannā Diyāb.

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