En silencio.

pexels-photo-258123Yo creo que cualquier momento es propicio para hacer silencio y aquietar la mente.

Esta mañana salí por la carretera rumbo al oriente antioqueño. El sol de la mañana iluminaba el paisaje, lo que agradecí profundamente. Cada tramo de la vía estaba lleno de energía y luz.

Decidí entonces cerrar algunas fuentes de ruido para silenciarme. Así que, para lograr este propósito ni música, ni noticias, ni llamadas… ni nada.

El viaje estuvo sereno y placentero. Y luego esa sensación de infinita paz interior.

Nada en mi mente… entonces me conecté con la existencia. Porque todo está conectado y cada sincronía me recuerda que todos estamos conectados también.

Esto dado que en el trayecto me encontré con viejos amigos y viví situaciones muy particulares que me sorprendieron por su significado profundo este día.

Cuando demandas amor, el Universo te ofrece oportunidades para dar y recibir afecto sincero y desinteresado de quienes realmente te aman.

Me encanta el silencio y reconozco que soy muy sensible a los ruidos y a la música estridente y cargada de volumen. Sufro mucho cada vez que los ruidos alcanzan a ser protagónicos y la ausencia de buena música llena el espacio. Prefiero por lo tanto el silencio.

IMG_7418Entonces en este viaje, desde el placer del silenciamiento, cumplí mi cita con la bioenergética y me corroboró mi buen estado de salud.

Recomendó abrir algunos canales y adoptar una dieta saludable sin carbohidratos, ni nada que agrediera el organismo…es decir que definitivamente: que me alimentara bien.

También recomendó ejercicio moderado y placentero para volver a tonificar los músculos y acondicionar el cuerpo para caminatas y paseos más largos que exijan resistencia.

Todavía tengo la sensación rica del sol en mi rostro y el aire puro llenando mis pulmones. Así como el recuerdo grato y significativo de un día más con salud y vida, agradeciendo el milagroso poder del silencio que observa sin juzgar.

Yo creo que, como todo está conectado y todos somos uno, en el Uno está la razón del sin sentido que, cuando hago silencio, cobra sentido porque entiendo el para qué.

Discutir no es ventajoso.

pexels-photo-984949Yo creo que discutir, no es ventajoso.

De las muchas cosas que aprendí de mi padre, que era abogado, fue precisamente el arte de no discutir, con aquella frase que continuamente repetía: - “es mejor un mal arreglo que un buen pleito”-.

Con frecuencia, cuando en medio del enojo, yo comenzaba a desahogarme con él, de una manera serena y pasmosa se quedaba mirándome y luego de escuchar mi catarsis, me decía: “No voy a discutir contigo”.

Entonces me quedaba, con esa sensación de que mi objetivo no se iba a lograr y mi padre salía tan tranquilo, tal vez esperando que el asunto muriese allí.

Cuando me calmaba, nuevamente se acercaba y daba su punto de vista con tanta lógica, coherencia, así como carente de emoción, que no me quedaba otro remedio que ceder ante la fuerza de los argumentos.

Por estos días que estoy leyendo al terapeuta Irvin Yalom, el recuerdo de las enseñanzas de mi padre sacude nuevamente mi memoria.

Yalom dice: “No discutas: perderás; y aunque ganes, perderás”.

Estoy pensado mucho en el sinsentido de las discusiones, sobre todo cuando ambas partes quieren ganar desde su punto de vista, que en ningún momento ha consultado el punto de vista del otro.

pexels-photo-8560009También recuerdo a mi madre, que sabe mucha más psicología práctica que yo, cuando en cierta ocasión, observando la discusión de dos personas en una reunión familiar, con una misteriosa sonrisa, me llevó a la cocina donde había una puerta con una pequeña ventana vertical que permitía ver hacia el comedor. Entonces señalando a los combatientes, mi madre me mira y dice: -Hijo, ¿te diste cuenta? – Él tiene razón y ella también.

Para mí fue revelador aquel momento. En una discusión no se puede pretender ganar… sino más bien buscar que ambas partes ganen.

La consigna de “ganar- ganar” debe ser la constante en cualquier discusión.

Ahora: ¿qué es realmente lo que se logra con una acalorada discusión?

Nada diferente a expresar el enojo, que nace del miedo y entonces desahogar la tensión que produce la falta de control.

También llega a mi memoria el comentario en la cafetería de la universidad, cuando aquel alumno luego de un candente debate con otro profesor se dirige a la mesa donde me encontraba disfrutando un café y me dice: -definitivamente hay dos peleas perdidas, la que se tiene con los profesores y con los policías-. Creo que ahí el problema tiene relación con la ley y no sorprende su similitud.

Entonces mi padre, el profesor y el policía representan la ley y a veces discutir no es otra cosa que enfrentar con rebeldía la impotencia que produce el creer que se tiene la razón y se espera que el otro la conceda.

Yo creo que los dos puntos de vista son válidos, y lo importante del conflicto es resolverlo, porque a veces es mucho más inteligente ceder, que llevarse el punto de querer ganar, que no es más que una victoria para el ego, pero no para la lógica.

Definitivamente discutir no es ventajoso. A menos que cambie la acalorada discusión por una entretenida controversia.

Pensando en no pensar.

pexels-photo-773013Yo creo que estoy pensando seriamente en no pensar.

Cada vez que pienso, sufro, como consecuencia de mi propia expectativa.

Esta semana estuvo llena de momentos difíciles, porque la enfermedad visitó nuevamente mi tienda.

Luego de un diagnóstico colectivo, un resfriado común que se complicó me tiró a la cama.

Entonces, dadas las circunstancias, la vulnerabilidad y el silencio prolongado, mientras pasan los síntomas, me obligo a silenciar la mente y los comentarios de los seres queridos que temen lo peor, cada vez que las amenazas llegan por cuenta de la salud. Hasta los mismos médicos “se preocuparon” debido a mis antecedentes.

Ahora bien, creo que pensar no trae beneficios, sobre todo si los protagonistas son los pensamientos catastróficos. Y lo aplico en todo, los negocios, el amor, la vida en pareja y los planes futuros.

Pensar, tiene su arte y su estrategia. Y el control mental se vuelve obligatorio para quienes, presos del pánico, vislumbran lo peor, en el tiempo por venir.

Controlar la mente es la tarea fundamental. La ansiedad se alimenta con el pensamiento desorbitado y la meditación ayuda a crear un silencio maravilloso y profundo que cesa cualquier preocupación futura.

¿Por qué se piensa lo peor?

Porque como no tengo el control de lo que pueda pasar, hago que pase anticipadamente en mi pensamiento precavido. Y las imágenes terribles desfilan libremente creando escenarios de miedo y dolor. Las defensas y las alarmas se activan esperando lo peor.

Sin embargo, he decidido que voy a esperar lo mejor. Porque la actitud ayuda y crea un campo de salud plena, entonces colabora en el proceso de sanación.

Pensar no sirve de nada… sino lleva a la acción. Al fin y al cabo, el Universo no premia al que piensa, sino al que hace.

Yo creo que tengo la capacidad de crear y de creer y en consecuencia me programo para crear salud y bienestar. Estoy pensando seriamente en no pensar de manera catastrófica, sino más bien en producir alegría, optimismo y salud, mientras guardo silencio, esperando que todo suceda, como debe suceder.

Lo que ahora valoro.

IMG_7620Yo creo que, la expresión que le escuchaba a mis padres ahora cobra sentido: – “sólo se valora lo que se tiene… hasta que se pierde”-. O en palabras de Martin Heidegger: “sólo comprendemos el funcionamiento de la máquina cuando esta se descompone”.

Y esto se aplica entre otros temas, a la experiencia de la salud que, por estar sano, precisamente no permite tomar conciencia de esta, diferente de la experiencia de la enfermedad que me obliga a cotizar la salud perdida.

En este momento de mi vida, estoy valorando lo que antes no valoraba.

Desde el placer de dormir y comer, hasta el maravilloso encanto del baño diario independiente, sin requerir apoyo externo.

Es decir, el proceso de la enfermedad me ha enseñado la importancia de la autonomía y la capacidad para atender mis asuntos más elementales y primitivos, así como la humildad para comprender que, en el fondo, no soy autosuficiente, ni todopoderoso.

Entonces he descubierto que El Ego tiene miedo de soltarse, de entregarse, porque de hacerlo, esto significaría su muerte.

Luego de este camino que recorro con la enfermedad, nuevamente confirmo que mi objetivo en la vida debe ser, fundirme con la “Unidad” y esto sólo se logra si sacrifico el Yo. Porque mientras haya una “Yoidad” también habrá una “Otredad” y un miedo profundo de no ser “reconocido” o, mejor dicho: “diferenciado”.

En escritos anteriores he citado a Rumi, el místico islámico, y hoy nuevamente recuerdo el pasaje donde el amado llama a la puerta de la amada. Al otro lado de la puerta una pregunta inquietante: – “¿Quién es?”- a lo que el amado responde: – “Soy yo”-, Y la voz de la amada dice: – “No estoy”-. Así que la puerta siguió cerrada, porque no había espacio para dos.

Luego de un buen tiempo de soledad, meditación, reflexión y añoranza, el amado volvió a llamar a la puerta de la amada. La voz de la amada preguntó nuevamente: -“¿Quién es?”- a lo que el amado respondió: -Soy tú”-, entonces la puerta se abrió.

En su momento no comprendía al maestro Jesús, cuando decía que: – «Quien quiera conservar la vida la perderá»-. Ahora entiendo que el secreto está en morir a la apariencia de lo corporal para poder disfrutar de la “vida eterna”, porque el Yo debe morir, para nacer en el Ser. Entendiendo que el Ser no es mi ser, sino el Ser.

Me estoy dando cuenta de que el Yo, con el que aún me identifico, no puede iluminarse.

Ahora el objetivo es lograr el sacrificio del Yo, es decir darle muerte al Ego.

El problema está en toda la energía que invierto en la identificación con el Yo y lo tanto que desconozco a mi propio Ser.

Estoy buscando en el lugar equivocado. Todo este tiempo me he dedicado a encontrar la respuesta a la pregunta: ¿Quién Soy Yo? y creo que la pregunta es: ¿Qué Soy Yo? Para poder responder ¿Para Qué Soy Yo?

Yo creo que la respuesta es el amor. El amor cura porque tumba las barreras que edificó el miedo y deja entrar al otro para formar la Unidad. El que ama no pone su Yo en primer lugar, sino que experimenta una Unidad Mayor, porque el que ama siente con el amado como si fuera él mismo.

En el libro La Enfermedad Como Camino, de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke encuentro este texto bastante propicio para la reflexión que venimos haciendo: – “Nunca existirá el ser humano completamente sano, sin enfermedad ni muerte, nunca existirá el amor que todo lo abarca, porque el mundo de las formas vive de las fronteras. …Entonces quien descubre la falsedad de las formas en su conciencia es libre. En un mundo polarizado, el amor conduce a la esclavitud: en la Unidad, es libertad”.

Las Tres Gracias.

las tres gracias Juan Carlos Posada MejíaYo creo que esta semana, he tenido el privilegio de ser abrazado por las tres gracias.

En la mitología griega, las Cárites, más conocidas como Las Tres Gracias, representan de la menor a la mayor: -Aglaya “Belleza”, Eufrósine “Júbilo y Talia “Abundancia”-.

Desde hace muchos años me han concedido el honor de su amistad y al mismo tiempo, les he correspondido con mi amor e infinito agradecimiento, por el camino recorrido.

Nos conocimos, años atrás, cuando hacíamos radio en compañía de Baltasar Botero.

En aquella época, como psicólogo del programa respondía las preguntas de los oyentes… y ellas “pasaban la tarde”, con nosotros, motivando entretenidas tertulias y compartiendo comentarios interesantes que apreciaban los oyentes.

Luego vino la televisión y otros programas radiales propios, donde hicimos equipo y trabamos amistad y lazos de apoyo mutuo.

Esta semana me invitaron a su programa de televisión donde el tema principal fue mi proceso de enfermedad como camino.

La sensibilidad estuvo presente y las lágrimas afloraron cuando las respuestas fluyeron desde el alma y el corazón.

Fue emocionante hablar desde la experiencia de cara a la muerte y desde el desprendimiento de lo que hace algunos años era un lastre y un sufrimiento para mí…los apegos innecesarios.

Me escuché diferente y sereno, al mismo tiempo que sorprendido, por los cambios que se han venido operando en el pensamiento y en la palabra en torno al sagrado arte de vivir.

Durante la entrevista, tomé conciencia de la razón y la emoción de la enfermedad.

Me acompañó la certeza de que todo en el Universo tiene un propósito, un para qué y que precisamente lo más importante consiste en descubrir el sentido de la existencia.

Nada es al azar, nada sucede porque si… todo está conectado y tiene sentido si observo la sincronicidad de los acontecimientos.

Lo que me pasa es bueno que pase, pues al fin y al cabo pasará para mi aprendizaje y fortalecimiento mental y espiritual.

Yo creo que, con Las Tres Gracias, la familia, el amor incondicional de la pareja, la actitud y el tener tareas pendientes por realizar, han sido algunos de los elementos que me han permitido entender la enfermedad como el camino, para el encuentro con mi esencia última.

Cooperar con lo inevitable.

WhatsApp Image 2022-05-24 at 10.55.23 AMYo creo que, como decía Tony de Mello, la infelicidad del mundo se debe entre otras cosas a la política sin principios, al progreso sin compasión, a la riqueza sin trabajo, a los aprendizajes sin silencio, a la religión sin temor y a los cultos sin conciencia.

Y por estos días he descubierto que hay una causa mayor en el camino del sufrimiento, y está generada por las “falsas creencias” que tengo en la cabeza, y que se han extendido y consolidado tanto, que ni se me ocurre cuestionarlas porque las considero verdaderas.

Ahora sé que la felicidad no puede depender de lo que sucede afuera de mí, porque es lo que me acontece, lo que me hace sufrir. En el fondo todo depende de mí. Como crea, como sienta, como piense, es en definitiva lo que determina cómo reacciono.

WhatsApp Image 2022-05-24 at 10.55.25 AM (1)Ser feliz, puede ser algo intencional, contando claro está con lo que permita el balance hormonal, pues al fin y al cabo dependo de la recaptación de serotonina y la producción de dopamina entre otras sustancias orgánicas.

De otro lado, no es adecuado condicionar la felicidad a la presencia de una persona en el sendero de la vida. Las personas van y vienen y precisamente esa persona, puede marcharse o decepcionar, porque en algún momento toma la decisión que más le conviene a su proyecto.

Estar iluminado y darse cuenta para hacerse cargo, en relación con la felicidad, consiste en cooperar con lo inevitable. Por lo tanto, lo que tenga que pasar, pasará y no puedo controlarlo.

Además, si el destino fuera predecible y todos los elementos se pudieran controlar, se perdería el sagrado encanto de vivir que obtiene su magia, precisamente de la incertidumbre.

El otro no puede hacerme daño, salvo si se lo permito… es decir nuevamente depende de mí.

Porque en definitiva veo las personas y las cosas, no como ellas son, sino como yo soy.

Es por esto por lo que yo creo que soy el conductor de mi proyecto de felicidad. Y si alguien se sintoniza con ello, será maravilloso, porque ya seremos dos en el camino.

Pensar menos y sentir más.

pexels-photo-6815684Yo creo que la sabiduría interior se manifiesta cuando pienso menos y siento más.

Esta mañana fui a mi sesión de fisioterapia. Llegué cumplidamente a mi cita con el dolor.

La almohadilla térmica en mi cuello calentaba la zona para el proceso que venía. Se sumaba al calor que flotaba en el ambiente, como consecuencia de unos comentarios con tinte político.

Es tiempo de elecciones en mi país, y la incertidumbre campea. Entonces mis compañeros de terapia, mientras levantaban pesos y estiraban músculos, discutían acaloradamente esgrimiendo argumentos, por supuesto polarizados, cargados de emocionalidad. 

Desde mi lugar, fui invitado a participar en la  discusión, pero preferí el silencio, porque estaba más interrogado por el sentir que por el pensar.

Cerré los ojos y me concentré en mis propias sensaciones, para más adelante poner la mente en blanco.

A diferencia de René Descartes, diría: -siento luego existo-.

Este año en particular, me di cuenta de que el sentir…es una condición del estar vivo.

Por pura lógica, no puedo decir que me pienso vivo, porque son los sentidos los que me dan información sobre la vida y no el pensamiento.

Sentir, es lo que me hace estar vivo, porque descubrí que, si pensaba mucho, entonces… me daba miedo vivir.

Por tanto, para no caer en preocupaciones excesivas, me he dado el permiso de sentir, incluso el dolor, si este es necesario para ampliar la conciencia.

Para mí, el dolor tiene significado, así como el sufrimiento. Porque todo depende de cómo lo interprete y cómo lo use para mi propósito.

Tanto el dolor físico como el emocional, pueden ser útiles para la meta de fortalecer el espíritu.

En este momento de mi vida, disfruto de los sentidos que se amplifican para percibir lo que me rodea y ser más consciente de mi mundo interior.

Realmente, el dolor no tiene sentido sin su contexto. El significado no existe por si mismo, requiere estar ligado a algo. Por esto es por lo que entiendo que mis reacciones y conductas son la consecuencia de muchos factores que conspiran.

Ahora me acepto como soy y valoro lo que soy, fundado en mi responsabilidad personal, entonces el dolor emocional tiene menos impacto.

Y esta responsabilidad me permite orientar mi vida hacia la trascendencia.

No es en el pasado donde debo quedarme. Es en el presente donde estoy ahora, y todo acontece. Y si estoy consciente, me conecto con la fuente de la sanación creativa.

Yo creo que, he aprendido a priorizar. Reconozco que perdí mucho tiempo y energía dándole prioridad a lo que no debía. Aunque sé que las distracciones también forman parte del recorrido vital.

Entonces, es por esto por lo que estoy pensando menos y sintiendo más.