Entre la ofensa y el olvido.

pexels-photo-8711095Yo creo que como decía Sōsan, también conocido como Sengcan, – “Cuando la mente existe imperturbada en el Camino, nada en el mundo la puede ofender. Y cuando nada puede ofender, algo deja de existir”-.

El ego y la expectativa hacen mucho daño.

En estos últimos días me ha sorprendido el incremento de los incidentes callejeros provocados por la carga emocional y el estrés, así como por las expectativas que tiene el ego de ser reconocido.

Ya sea en la calle o en la propia casa, la intolerancia campea, cuando la ofensa se produce fácilmente y algunas veces de manera inconsciente.

Cada vez son más frecuentes los casos de violencia intrafamiliar que reportan los diarios y las autoridades y la manera fácil y espontánea como se detonan dichos conflictos.

Reflexiono y entonces me doy cuenta de que, como todos, estoy en El Gran Camino. Y en ese proceso de caminar la vida, continuamente me encuentro con situaciones emocionales que se tornan difíciles cuando tengo preferencias. Es decir, el proceso sería más fácil si no tuviera opciones preferidas.

Y nuevamente cito a Sōsan cuando sostiene que: – “…si el amor y el odio están ausentes, todo se vuelve claro y sin disfraz”-.

puente en el caminoLo que estoy aprendiendo es que, si deseo ver la verdad, no debo tener opiniones a favor o en contra de nada. Porque si lo hago, así sea la más pequeña distinción, el cielo y la tierra se separan infinitamente.

En este año que comienza sé que no debo contraponer lo que es de mi gusto, a lo que me disgusta, porque termino afectando la mente, ya que cuando el significado profundo de las cosas no es comprendido, la paz esencial de la mente se perturba en vano y el cuerpo paga las consecuencias.

Así que El Camino es perfecto, como el vasto espacio, cuando nada falta y nada sobra.

Y mi expectativa de ver cumplimentado el ego es un esfuerzo inútil, por lo tanto, es innecesario cualquier movimiento en esa dirección.

Yo creo que, entre la ofensa y el olvido, lo mejor es la mala memoria.

Lo justo de lo injusto.

pasando el puenteYo creo que sólo puedo perder aquello a lo que me aferro, porque todo es temporal y pasajero.

Mientras dedicaba un buen rato a la lectura me topé con este proverbio australiano, que textualmente dice: «Todos somos visitantes de este momento, de este lugar. Estamos de paso. Estamos aquí para observar, aprender, crecer, amar para luego volver a casa».

En estos últimos días del año, haciendo balance y en la medida de mis reflexiones descubro que soy afortunado pues no está mi riqueza en la posesión sino en la capacidad para aprovechar estos recursos. Y todo ello en proporción al desapego.

Al fin y al cabo, es mejor no poseer nada, para que nada me posea.

recorriendo la vidaSoltar y dejar ir, ha sido mi constante en este año que termina. Sin aferrarme a nada, pues ya sé que las pérdidas se convierten en ganancias cuando las capitalizo con ayuda de la pregunta permanente en torno a la necesidad. Es decir, ¿realmente necesito esto o aquello?

Rico es quien no necesita.

caminandoLuego me acompaña la pregunta en torno a la justicia del Universo. A mi alrededor observo tantos eventos y acontecimientos donde me pregunto: – ¿por qué para algunas personas, el destino les sonríe, mientras que, para otros con cada paso que dan, los obstáculos y las pruebas se acumulan? -.

Con cada señal y signo de aquello que me acontece, me doy cuenta de que mi perspectiva de justicia es diferente a lo que el mismo Universo comprende como tal.

acompañado en el caminoLo justo para el Universo está asociado con lo que preciso, es decir, con aquello que me hace falta para completar las lecciones de vida, curso obligatorio para evolucionar mental y espiritualmente.

Esto quiere decir que en cada situación hay un conjunto de signos que debo interpretar y aplicar en mi vida, porque es justo lo que requiero para mi aprendizaje.

Si aprendo a leer las señales, comprendo que a veces me impelen a cambiar el rumbo o soltar la carga si es necesario, para continuar la marcha.

Por lo tanto, no puedo asegurar el mañana, sino más bien prolongar el presente con la consciencia atenta en el aquí y ahora.

La realidad es una construcción subjetiva.

Actitud en familiaYo creo que cada persona vive su vida de la misma forma como la percibe.

Es decir, la realidad es una construcción subjetiva.

Por estos días, cuando he frecuentado amigos y familiares por las fiestas decembrinas, no puedo sustraerme a la sensación curiosa que me invade cuando escucho sus temas de conversación. En algunos soplan vientos de derrotas, pero en otros surge la posibilidad de un mañana mejor.

Si dentro de mi pervive el pensamiento catastrófico, todos mis comentarios, frases, expresiones y actitudes frente a la vida estarán colmadas de pesimismo.

La desesperanza aprendida es un proceso mental complejo donde se pierde la motivación, y por lo tanto la esperanza de alcanzar los sueños y las metas.

Es como si la persona renunciara a la posibilidad de que las cosas salgan bien, se resuelvan o mejoren.

A la desesperanza el filósofo Federico Nietzsche, la consideraba “la enfermedad del alma moderna”.

Como psicólogo sé que todo esto se debe a la manera como se ha vivido la vida. Para algunos el desfile maravilloso de sucesos y experiencias hermosas, nutritivas y plenas de significado. Pero para otros, sus vivencias han sido frustrantes, dolorosas, restando toda posibilidad a la esperanza.

Además, que reconozco que hay factores biológicos, emocionales, de aprendizaje, políticos y socioculturales que influyen en la manera como percibo el mundo.

Si se puedeSin embargo, creo que más allá de los factores determinantes que expresé hace algún momento, la frustración e impotencia, donde suelo pensar que no voy a lograr metas y sueños, son procesos mentales que se cultivan si encuentro el terreno propicio.

Ahora es importante aclarar que una cosa es la desesperanza y otras muy diferentes la decepción o la desesperación.

La decepción se produce cuando compruebo como se ha frustrado mi expectativa.

En tanto que la desesperación es anterior a que se produzca el desenlace de mi meta; pues se caracteriza por la pérdida de la paciencia y la paz interior debido al estado ansioso y angustiante que hace del futuro una posibilidad atemorizante.

La desesperanza, por su lado, es la percepción de la imposibilidad de lograr las metas.

Es cuando la persona cultiva pensamientos donde no hay nada que hacer, ni ahora, ni siempre. Se resigna y abandona la meta.

Entonces, a partir de ahora voy a activar varios mecanismos psicológicos para contrarrestar esto como, por ejemplo:

Comprender que se trata de una percepción subjetiva y no necesariamente estoy leyendo el campo de todas las posibilidades donde lo que pienso puede que no suceda.

Darme cuenta de que todo pasa y que cada día es nuevo, y representa la oportunidad para ser creativo confiando en mis propias potencialidades.

lazos familiaresHabitar ambientes que permitan estar rodeado de personas optimistas.

Constantemente resignificar las situaciones en busca de ángulos positivos.

Buscar el mejor momento para actuar en vez de pensar. Porque el Universo no premia a los que piensan sino a los que actúan.

Centrarme en mis recursos, dones y talentos, más que enfocarme en el problema o en sus posibles consecuencias negativas.

Con frecuencia me digo y afirmo: ¡Esto tiene solución!

Yo creo que, salvo casos extremos de catástrofes naturales o eventos críticos inesperados, lo que veo como “problema” es una construcción subjetiva que se gesta cuando evalúo una situación teniendo como base todas las posibilidades para resolverlo.

Estoy comprendiendo que no es algo que está fuera de mi sino algo que edifico. Por lo tanto, si está en mí… tengo el poder para deconstruirlo.

Cuando lo exterior afecta lo interior.

juancarlosposadamejia Torre EiffelYo creo que en la madrugada la expectativa se apoderó de mí, por lo que esperaba de Paris.

Y es porque años atrás, me había hecho la promesa de visitar la “Ville Lumière”o la ciudad de la luz.

Cuentan las historias que ya en el siglo XVII, Paris habría sido la primera ciudad que tuvo alumbrado público, algo que para la época era fuera de lo común.

Sin embargo, de buena fuente se conoció que esta iluminación pública fue una estrategia del prefecto de la policía de la ciudad para reducir los índices de criminalidad y robos que soportaba Paris y creo que aún la siguen azotando, por ello desde esa época lámparas y antorchas de aceite pretenden iluminar la oscuridad del delito.

Ahora, desde otra perspectiva más poética dicen que Paris fue la ciudad de la luz, por la iluminación que ofreció intelectualmente y porque parte de la revolución francesa pretendió ganar igualdad, libertad y fraternidad, valores fundamentales de cualquier sociedad que se respete.

juancarlosposadamejia PanteonParis, ilumina el conocimiento del mundo moderno al convertirse en capital de la filosofía, del pensamiento político y la cultura en el siglo XVIII, cuando surgen pensadores como Montesquieu, Rousseau, Diderot o Voltaire.

Ya en el siglo XIX, Paris tiene un alumbrado público utilizando gas, obra del ingeniero y químico francés Philippe Lebon. Esto la hizo tan famosa entre los turistas extranjeros, principalmente los ingleses, que a partir de ese momento la llamaron City of light.

Sin embargo, para mí la situación fue diferente, a pesar de su brillo y pompa París me pareció fría, seria, triste y hasta melancólica.

El paseo por el rio Sena, por los Campos Elíseos, por supuesto la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo, aunque imponentes no dejan de tener un sabor nostálgico como lúgubre, más aún cuando se observa la catedral de Notre Dame.

juancarlosposadamejia Moulin RougeAunque el Barrio de Montmartre y en la parte baja el famoso Moulin Rouge pretenden alegrar la tarde, sigo sintiendo un toque depresivo salvado por la presencia de mis compañeros de viaje que buscan sacarle provecho a la caminata parisina.

Si me descuido por un momento toda la nostalgia de sus calles me cala los huesos.

En medio de mis reflexiones, decido bajar mi expectativa y vivir París con la certeza de que la tristeza está afuera y no dentro de mí.

Gracias a la comida y pastelería deliciosa, el atardecer y la noche adquieren un color distinto a pesar del frio que se insinúa.

Con buenos abrigos y al calor de un exquisito vino francés, celebramos la vida y la maravillosa oportunidad de viajar y conocer el mundo.

juancarlosposadamejia Museo LouvreCreo que venir de España y visitar Paris fue lo que me hizo entrar en un mar de contradicciones y contrastes infinitos… Y lo más interesante, que para mí sensibilidad, fue notorio el cambio que por poco se apodera de mi espacio interior.

Yo creo que debo trabajar mucho más en no dejarme permear por lo que acontece afuera, para más bien dejarme fluir desde mi serenidad interior.

El silencio contemplativo.

TOLEDOYo creo que, en Toledo España, me he permitido detener la marcha para meditar un buen rato y recargar fuerzas y energías para continuar el camino.

Esta mañana me dirigí a la estación Puerta de Atocha en Madrid, para salir en tren rumbo a Toledo. Me hace mucha ilusión este lugar pues me han dicho que tiene bastantes atractivos para fotografiar. La cámara fue lo primero que empaqué al salir del hospedaje y durante el trayecto estuve repasando aquellos lugares que deseaba visitar.

Toledo me recibe con un sol esplendoroso, aunque el taxista entrado en años y bastante huraño, por poco me amarga el día.

Camino extasiado por sus calles estrechas y medievales sintiendo la magia de las tres culturas cristiana, judía y musulmana que aportan sus estilos arquitectónicos y enriquecen su historia ya que fue capital de España entre los años 1519 y 1561.

Al finalizar la tarde decido subir al mirador del Valle, lugar estratégico para divisar la ciudad y tomar fotos memorables.

EN TOLEDO JUANCARLOSPOSADAMEJIADesde este mirador contemplo majestuoso el paso del tiempo. El silencio me acompaña para escuchar el sonido del viento y siento la paz de la naturaleza en medio de la inmensidad del Universo.

Doy gracias por todo.

Debido a la meditación puedo percibir diferente lo que en principio parece cotidiano, así cuando veo más allá encuentro riquezas y tesoros invaluables, porque siento en aumento mi autoconsciencia.

Me concentro en el presente, respiro profundo con lentitud, entonces disminuyen mis emociones negativas, en virtud de que aumento mi paciencia y mi tolerancia.

Desde hace un rato siento que la imaginación y la creatividad también crecen.

Debo reconocer que por momentos me asaltan pensamientos y emociones que me pueden quitar la paz, pero les dejo pasar sin juzgarlos.

Nuevamente respiro con plena consciencia y me pierdo en el horizonte de este cielo azul español.

Repaso mentalmente mi cuerpo, focalizo el dolor, la tensión, el frio, el calor y suelto la incomodidad.

Miro a mi alrededor y al infinito y proyecto mentalmente mi amor y gratitud.

MONASTERIO TOLEDOPor un momento mi mente divaga mientras medito. Esto es normal a pesar de la práctica de la meditación. Es más, puedo utilizar estos pensamientos para volver al objeto, a la sensación, o el movimiento en el que estaba concentrándome.

Poco a poco el crepúsculo se insinúa sobre Toledo. Acá por estar en verano apenas son las ocho de la tarde y ya es tiempo de tomar el tren de regreso a Madrid.

Mientras emprendo la marcha, confirmo que no hay una manera correcta ni incorrecta para meditar. Lo que realmente importa es que estoy logrando un silencio contemplativo mientras disfruto mi contacto con la aparente realidad.

Yo creo que la magia está en el silencio.

Recuerdos de la Alhambra.

en el palacio nazariYo creo que Granada en España ofrece muchos encantos; entre ellos el imponente regalo de la Alhambra.

Al momento de recorrer por sus estancias, me viene muy bien la guitarra de Francisco Tárrega, quien compuso una obra bellísima que tituló precisamente recuerdos de la Alhambra.

De otro lado el guía va explicando en cada rincón de ese fastuoso escenario, los acontecimientos históricos que sucedieron en sus recintos. Entonces rememora la frase “Lloras como mujer lo que no supiste defender como hombre”, que se le atribuye a la Sultana Aixa, madre del último Rey islámico de Granada, Boabdil el Chico.

Cuenta la leyenda que ella le dijo esto a su hijo cuando él salió de la Alhambra tras entregar su control a los Reyes Católicos, el dos de enero de 1492.

La AlhambraRealmente la salida de Boabdil fue el resultado lógico, de sus malas decisiones y cambiantes alianzas.

Fue capturado por los cristianos y como se encontraba enfrentado a su padre, el Sultán Abu Hasan Alí, aceptó declararse vasallo cristiano a cambio de la libertad y de entregar Granada por supuesto.

Pero no cumplió su promesa y eso desencadenó la campaña final de la Reconquista. Tras exiliarse en las Alpujarras, murió en Marruecos en 1527.

Esto me permite, mientras observo la majestuosidad de estos palacios, reflexionar sobre la importancia de saberse retirar a tiempo.

La Alhambra Granada España Juan Carlos Posada MejíaYo creo que es de sabios, saberse marchar de una relación de pareja disfuncional que permanece en crisis y que por supuesto mata el amor como consecuencia de la mala convivencia. Porque es de profundo conocimiento en el sagrado arte de vivir, saber detectar a tiempo cuando el amor se acaba.

Como también es inteligente retirarse de una fiesta o reunión social que se está tornando pesada y peligrosa para la estabilidad afectiva… por lo tanto es mejor ponerse a salvo, escapando de allí.

Es importante identificar cuando una adicción afecta el bien y buen vivir, entonces se hace necesario renunciar a tiempo.

Lo mismo que es prudente salir de un trabajo o una labor remunerada económicamente que está causando estrés y malestar, más que bienestar y satisfacción.

En la AlhambraEs decir, es muy inteligente marcharse a tiempo de cualquier, persona, situación o evento que corte las alas.

Ahora, debo aclarar que en mi caso todavía, no quiero marcharme de la vida, porque tengo mucho por hacer…aunque sé que esta decisión es muy difícil tomarla, por aquello de saberse ir a tiempo, cuando las circunstancias de salud y corporales sólo prolongan el sufrimiento y el costo porque no hay esperanza de futuro.

Así que, pienso mucho en aquellos que enfrentan esta difícil decisión de marcharse…como le sucedió al tío Enrique, que donde quiera que esté…yo creo que hizo lo correcto.

El espejo roto.

pexels-photo-4878678Yo creo que es tiempo para un Koan.

Un monje le preguntó al maestro de Kegon, Dao-Xuan: «¿Cómo regresa un iluminado al mundo ordinario?».

Dao-xuan respondió: «Un espejo roto nunca vuelve a reflejarse; las flores caídas nunca vuelven a las viejas ramas”.

Durante estos días he meditado largamente este Koan.

Lo primero que se me ocurre preguntarme para iniciar el análisis es: si el iluminado es el espejo roto o más bien el espejo roto es el mundo ordinario.

Así las hojas caídas no regresan a las viejas ramas porque es un proceso vencido, terminado y no tiene sentido volver atrás si ya se ha dado un paso adelante gracias a la iluminación.

Un año después, soy distinto, me siento distinto. La enfermedad y la quimioterapia me hicieron darme cuenta de la finitud.

La diferencia está en que ahora, la conciencia me permite ver más claro y al mismo tiempo entiendo que todo está dispuesto para la trascendencia.

Entonces como un relámpago desde lo más profundo de mi memoria de estudiante universitario, llega la imagen del libro de Michael Ende, El espejo en el espejo, y que recuerdo se lo presté a la mujer que en su momento amé con locura y sé que nunca me lo devolvió porque fue su manera de quedarse con un pedazo de mí.

El pasaje del texto es este:

“Caminantes en el ajetreo del mundo estamos sin meta en el tiempo.
Sólo a través de un amor puro desinteresado llegarás al ahora y aquí.
Alma prepárate: ¡ahora y aquí es la eternidad!”.

Desde ese día comprendí que he venido a observar el reflejo de mi alma en una corporalidad que engaña pues con sensualidades y seducciones desvía el encargo mayor que consiste precisamente en romper el envase para que lo contenido se libere. De ahí la importancia de no volver al espejo

La ruptura del espejo tiene un simbolismo poderoso, porque al estar roto me obliga a ver más allá.

Así descubro que las viejas ramas no son lugar para el refugio, porque lo que allí buscaba era una ilusión perceptual, tan engañosa como dañina pues me hizo creer durante mucho tiempo que eso era felicidad.

Al romperse ambas cosas, las ramas del engaño sensual y por supuesto el espejo de la vanidad autorreferente, me libero de la atadura de las creencias limitantes y los prejuicios enseñados por una cultura de la apariencia, que le tiene mucho miedo al qué dirán.

Al romperse el espejo no tengo otro remedio que ser yo mismo, sin necesidad de máscaras ni filtros, para que de esta forma sentir la infinita paz de la autenticidad.