Discutir no es ventajoso.

pexels-photo-984949Yo creo que discutir, no es ventajoso.

De las muchas cosas que aprendí de mi padre, que era abogado, fue precisamente el arte de no discutir, con aquella frase que continuamente repetía: - “es mejor un mal arreglo que un buen pleito”-.

Con frecuencia, cuando en medio del enojo, yo comenzaba a desahogarme con él, de una manera serena y pasmosa se quedaba mirándome y luego de escuchar mi catarsis, me decía: “No voy a discutir contigo”.

Entonces me quedaba, con esa sensación de que mi objetivo no se iba a lograr y mi padre salía tan tranquilo, tal vez esperando que el asunto muriese allí.

Cuando me calmaba, nuevamente se acercaba y daba su punto de vista con tanta lógica, coherencia, así como carente de emoción, que no me quedaba otro remedio que ceder ante la fuerza de los argumentos.

Por estos días que estoy leyendo al terapeuta Irvin Yalom, el recuerdo de las enseñanzas de mi padre sacude nuevamente mi memoria.

Yalom dice: “No discutas: perderás; y aunque ganes, perderás”.

Estoy pensado mucho en el sinsentido de las discusiones, sobre todo cuando ambas partes quieren ganar desde su punto de vista, que en ningún momento ha consultado el punto de vista del otro.

pexels-photo-8560009También recuerdo a mi madre, que sabe mucha más psicología práctica que yo, cuando en cierta ocasión, observando la discusión de dos personas en una reunión familiar, con una misteriosa sonrisa, me llevó a la cocina donde había una puerta con una pequeña ventana vertical que permitía ver hacia el comedor. Entonces señalando a los combatientes, mi madre me mira y dice: -Hijo, ¿te diste cuenta? – Él tiene razón y ella también.

Para mí fue revelador aquel momento. En una discusión no se puede pretender ganar… sino más bien buscar que ambas partes ganen.

La consigna de “ganar- ganar” debe ser la constante en cualquier discusión.

Ahora: ¿qué es realmente lo que se logra con una acalorada discusión?

Nada diferente a expresar el enojo, que nace del miedo y entonces desahogar la tensión que produce la falta de control.

También llega a mi memoria el comentario en la cafetería de la universidad, cuando aquel alumno luego de un candente debate con otro profesor se dirige a la mesa donde me encontraba disfrutando un café y me dice: -definitivamente hay dos peleas perdidas, la que se tiene con los profesores y con los policías-. Creo que ahí el problema tiene relación con la ley y no sorprende su similitud.

Entonces mi padre, el profesor y el policía representan la ley y a veces discutir no es otra cosa que enfrentar con rebeldía la impotencia que produce el creer que se tiene la razón y se espera que el otro la conceda.

Yo creo que los dos puntos de vista son válidos, y lo importante del conflicto es resolverlo, porque a veces es mucho más inteligente ceder, que llevarse el punto de querer ganar, que no es más que una victoria para el ego, pero no para la lógica.

Definitivamente discutir no es ventajoso. A menos que cambie la acalorada discusión por una entretenida controversia.

Criatura de un día.

Marco AurelioYo creo que todo es pasajero, hasta el sufrimiento mismo está dotado de esa particularidad temporal.

En las Meditaciones de Marco Aurelio, encuentro esta expresión de su pensamiento, y que además hace parte de la introducción al texto Criaturas De Un Día del terapeuta Irvin Yalom:

– “Somos todos criaturas de un día; tanto el que recuerda como el recordado. Todo es efímero: tanto la memoria como el objeto de la memoria. Está por llegar el momento en que habrás olvidado todo; y está por llegar el momento en que todos se habrán olvidado de ti. Piensa siempre que pronto no serás nadie y no estarás en ningún lado”-.

Entonces me doy cuenta de que “vivo”, es decir no estoy muerto, en la medida en que me encuentre en el recuerdo de mis seres queridos. Por lo tanto, pasados los años, ya no habrá quien me recuerde, pues no haré parte de sus huellas de memoria.

La existencia es relativa a mis actos. Definitivamente las personas no me recordarán por lo que les dije, sino más bien por lo que les hice sentir.

Así, en la actualidad, estoy cuidando mucho de eso: El poder que tengo de herir o no, los sentimientos de mis seres queridos.

Reconozco que he caminado la vida sin precaución. Haciendo y deshaciendo a mi antojo actos de extremo egoísmo, sin percatarme de las consecuencias emocionales que esto trajo para otros.

A veces me pregunto: ¿Cómo estoy en el recuerdo de tantas personas con quienes he tenido contacto al trasegar de mi vida?

IMG_20200119_073831_329También es cierto que me recuerdan no como soy, sino como sus percepciones pudieron deformar mi verdadera esencia. Por lo tanto, tampoco soy yo quien está en sus recuerdos, sino una caricatura mal hecha de la emoción vivida en ese momento.

Como quien dice que: ¿sólo existo para mí? Y lo demás: ¿es una acomodación de una realidad subjetiva?

Soy mi memoria, entonces si la pierdo, dejo de existir con todo el equipaje de mi pasado.

Yo creo que, si no recuerdo nada de lo que hice, estudié, caminé o aventuré, entonces lo único tangible es lo que haga ahora, mientras la vida me acompañe, sin pretender existir en el futuro.

Entonces pasado, presente y futuro, quedan inscritos, como en una eterna presencia temporal, que, a manera de giro en el tiempo, va y viene en espiral, mientras con cada evento, estoy más consciente de lo sagrado del aprendizaje que encierra el arte de vivir.

Cooperar con lo inevitable.

WhatsApp Image 2022-05-24 at 10.55.23 AMYo creo que, como decía Tony de Mello, la infelicidad del mundo se debe entre otras cosas a la política sin principios, al progreso sin compasión, a la riqueza sin trabajo, a los aprendizajes sin silencio, a la religión sin temor y a los cultos sin conciencia.

Y por estos días he descubierto que hay una causa mayor en el camino del sufrimiento, y está generada por las “falsas creencias” que tengo en la cabeza, y que se han extendido y consolidado tanto, que ni se me ocurre cuestionarlas porque las considero verdaderas.

Ahora sé que la felicidad no puede depender de lo que sucede afuera de mí, porque es lo que me acontece, lo que me hace sufrir. En el fondo todo depende de mí. Como crea, como sienta, como piense, es en definitiva lo que determina cómo reacciono.

WhatsApp Image 2022-05-24 at 10.55.25 AM (1)Ser feliz, puede ser algo intencional, contando claro está con lo que permita el balance hormonal, pues al fin y al cabo dependo de la recaptación de serotonina y la producción de dopamina entre otras sustancias orgánicas.

De otro lado, no es adecuado condicionar la felicidad a la presencia de una persona en el sendero de la vida. Las personas van y vienen y precisamente esa persona, puede marcharse o decepcionar, porque en algún momento toma la decisión que más le conviene a su proyecto.

Estar iluminado y darse cuenta para hacerse cargo, en relación con la felicidad, consiste en cooperar con lo inevitable. Por lo tanto, lo que tenga que pasar, pasará y no puedo controlarlo.

Además, si el destino fuera predecible y todos los elementos se pudieran controlar, se perdería el sagrado encanto de vivir que obtiene su magia, precisamente de la incertidumbre.

El otro no puede hacerme daño, salvo si se lo permito… es decir nuevamente depende de mí.

Porque en definitiva veo las personas y las cosas, no como ellas son, sino como yo soy.

Es por esto por lo que yo creo que soy el conductor de mi proyecto de felicidad. Y si alguien se sintoniza con ello, será maravilloso, porque ya seremos dos en el camino.

Pensar menos y sentir más.

pexels-photo-6815684Yo creo que la sabiduría interior se manifiesta cuando pienso menos y siento más.

Esta mañana fui a mi sesión de fisioterapia. Llegué cumplidamente a mi cita con el dolor.

La almohadilla térmica en mi cuello calentaba la zona para el proceso que venía. Se sumaba al calor que flotaba en el ambiente, como consecuencia de unos comentarios con tinte político.

Es tiempo de elecciones en mi país, y la incertidumbre campea. Entonces mis compañeros de terapia, mientras levantaban pesos y estiraban músculos, discutían acaloradamente esgrimiendo argumentos, por supuesto polarizados, cargados de emocionalidad. 

Desde mi lugar, fui invitado a participar en la  discusión, pero preferí el silencio, porque estaba más interrogado por el sentir que por el pensar.

Cerré los ojos y me concentré en mis propias sensaciones, para más adelante poner la mente en blanco.

A diferencia de René Descartes, diría: -siento luego existo-.

Este año en particular, me di cuenta de que el sentir…es una condición del estar vivo.

Por pura lógica, no puedo decir que me pienso vivo, porque son los sentidos los que me dan información sobre la vida y no el pensamiento.

Sentir, es lo que me hace estar vivo, porque descubrí que, si pensaba mucho, entonces… me daba miedo vivir.

Por tanto, para no caer en preocupaciones excesivas, me he dado el permiso de sentir, incluso el dolor, si este es necesario para ampliar la conciencia.

Para mí, el dolor tiene significado, así como el sufrimiento. Porque todo depende de cómo lo interprete y cómo lo use para mi propósito.

Tanto el dolor físico como el emocional, pueden ser útiles para la meta de fortalecer el espíritu.

En este momento de mi vida, disfruto de los sentidos que se amplifican para percibir lo que me rodea y ser más consciente de mi mundo interior.

Realmente, el dolor no tiene sentido sin su contexto. El significado no existe por si mismo, requiere estar ligado a algo. Por esto es por lo que entiendo que mis reacciones y conductas son la consecuencia de muchos factores que conspiran.

Ahora me acepto como soy y valoro lo que soy, fundado en mi responsabilidad personal, entonces el dolor emocional tiene menos impacto.

Y esta responsabilidad me permite orientar mi vida hacia la trascendencia.

No es en el pasado donde debo quedarme. Es en el presente donde estoy ahora, y todo acontece. Y si estoy consciente, me conecto con la fuente de la sanación creativa.

Yo creo que, he aprendido a priorizar. Reconozco que perdí mucho tiempo y energía dándole prioridad a lo que no debía. Aunque sé que las distracciones también forman parte del recorrido vital.

Entonces, es por esto por lo que estoy pensando menos y sintiendo más.

Graduarse, es un ritual de paso.

La graduaciónYo creo que la vida se compone de momentos sublimes.

Ayer viví nuevamente la experiencia de la graduación.

Es un ritual de paso muy especial, donde el estudiante deja de serlo por un momento, para convertirse en profesional con todas las implicaciones que ello trae. Y digo por un momento, porque ahora, precisamente, luego de graduado, sus estudios no terminan allí.

En un proceso público y frente a los asistentes al acto, se declara que, esta persona, cuyo nombre aparece en el diploma, a partir de la fecha, se compromete a ejercer su profesión con plena consciencia. Entonces la responsabilidad pesa.

Y en el fondo sé que la incertidumbre asalta de manera incisiva cuando no se tiene respuesta a la pregunta: ¿Y ahora qué?

Los graduadosLos padres también se gradúan.

Los abrazos de felicitación van y vienen. Los papás son los más felicitados y orgullosos.

Luego de los esfuerzos conjuntos, las esperanzas y temores hacen parte del clima posterior que sobrevuela la fiesta de graduación; porque los amigos y familiares acompañan el coro de congratulaciones con la pregunta incómoda relacionada con la búsqueda de empleo. Entonces comienza una nueva etapa en el camino.

Cuando conocí al graduado, hace algunos años atrás, me impresionó su creatividad y habilidad artística.

Desde niño manifestó sus dotes para la arquitectura por su acertado manejo de los espacios, y buen gusto estético, cuando de manera lúdica presentaba propuestas y diseños variados.

Su madre sabiendo leer las habilidades de su hijo, observó el futuro y desde muy pequeño le patrocinó clases de pintura que fueron perfeccionando y fortaleciendo su genio interior.

Celebro el efecto de esa estrategia vocacional que simplemente avivó la llama de lo que se sospechaba, era un arquitecto en ciernes.

Ahora, cuando con orgullo puedo decir señor arquitecto, debo reconocer que gran parte de su éxito se ha fundamentado en la actitud, alegría, optimismo y coraje, que ha mostrado en los momentos más difíciles, cuando sus profesores de una manera intencional rechazaban los trabajos realizados con tanto esfuerzo y diseño creativo, poniendo a prueba su tolerancia a la frustración.

Como él mismo lo dijo, en medio de la celebración, – “este es el primer paso de una carrera ascendente hacia el éxito”-; y que, por supuesto, digo yo, estará tapizada de pequeñas y grandes derrotas, que tendrán la magia de fortalecer el carácter arrollador de su personalidad ganadora.

¡Salud arquitecto! …que podamos ver tu magia creativa en muchas obras de arte. Pues al fin y al cabo la arquitectura es la madre de todas las artes.

Y porque yo creo que, estamos llamados a ser arquitectos de nuestras propias vidas.

Memoria selectiva.

para el recuerdoYo creo que el proceso de vivir termina siendo, en la memoria, una curiosa colección de momentos. Ahora, depende de mí, el que recuerde una porción intencionada de dichos eventos.

Pienso que uno de los secretos de la vida en pareja es precisamente este: el de tener mala memoria para los episodios difíciles y excelente, para los instantes maravillosos.

Tal vez, para lo que sirve una excelente memoria es para cumplir los compromisos adquiridos.

Ella le miraba con una intención especial. Estuvo largo rato tratando de descifrar si su cara le era familiar. Luego de un tiempo, su interlocutor preguntó: - ¿Sabes quién soy?

Ella más con sorpresa que con nostalgia intentó responder, pero no pudo. Él, con profunda tristeza intentó ayudarla enseñándole una antigua foto de ambos. Soy tu esposo, le dijo, perdiéndose en sus bellísimos ojos, pero hace tiempo que tu memoria no es buena… para recordar nuestro amor.

Me pregunto: ¿Qué pasaría si yo perdiera la memoria?

La memoria juega un papel fundamental en la permanencia de mis alegrías y sufrimientos. El sufrimiento surge en virtud de la evocación de sucesos tristes o estresantes. Entonces la memoria se convierte en un mecanismo de defensa, como una estrategia para evitar caer de nuevo en aquello que causó dolor en el pasado.

La memoria es el resultado del aprendizaje.

No al azar, al ejercer una profesión u oficio, me valgo del recuerdo para resolver los desafíos ocupacionales. En situaciones tan sencillas como cocinar, una buena dosis de memoria se hace obligatoria, para calcular la cantidad de agua que lleva la preparación de un exquisito plato.

La memoria me permite socializar y compartir. Sería catastrófico para una amistad, el repetir la pregunta en torno a la identidad de mi interlocutor, pues no recuerdo quién es o el significado profundo del valor de su vida en mi vida.

Por ello las fotos se convierten en importantes aliadas para evocar momentos significativos de lo que se ha vivido en compañía de seres queridos.

Yo creo que cuando una persona pierde su recuerdo, todos y ella misma, somos extraños. Diría que de alguna manera ha muerto, porque en ausencia de la memoria, con ella, se va la persona.

Lo que soy es una construcción desde el recuerdo, así como lo que seré.

Sin memoria, no soy nada, ni nadie.

De todas maneras, esto tiene una maravillosa recompensa…porque yo creo que, sin memoria, tampoco hay sufrimiento.