Cultura de la muerte

Yo creo que los jóvenes de hoy viven en la cultura de la muerte. Y digo esto porque muchos de sus comportamientos en vez de apuntar hacia la conservación y el autocuidado integral, se dirigen peligrosamente hacia la autodestrucción de sus vidas y de su entorno.

Son demasiados los riesgos psicosociales que enfrenta nuestra juventud. Y esto se hace tangible en la forma como se relacionan entre ellos y con el ambiente, a través de la manera como utilizan los diferentes medios sociales de comunicación

Si bien es cierto la herencia marca un elemento importante en la conducta, también es cierto que el tipo de “padres”, la escuela, la cultura, la sociedad, así como los diferentes traumas que nos van aconteciendo en la vida, van moldeando nuestra existencia, nuestras conductas y reacciones; entonces el problema de los jóvenes de hoy, se observa en sus patrones de conducta mal adaptativos que afectan su funcionamiento social y su actividad académica, laboral y emocional

Todo comienza desde el ambiente familiar, pues se sabe por estadísticas serias, que la familia es la primera fuente de violencia. Entonces frente a este panorama, las demás relaciones con su entorno se afectan también. Si a esto le sumamos problemas en la construcción de la personalidad y conflictos asociados con la maduración, entonces tenemos como resultado: juegos peligrosos, que una forma u otra, demuestran el poco aprecio por la salud, la integridad física o la vida.

Cuando se trata de velocidad excesiva, buscando incrementar la dosis de adrenalina, entonces se desconoce o se ignoran, las consecuencias negativas de este tipo de actos autodestructivos. Sin hablar de las relaciones afectivas inadecuadas, dañinas y dependientes que también indican una búsqueda desesperada de compañía en la mayoría de los casos disfuncional.

En los muchachos de este siglo veintiuno, se volvió una práctica cotidiana el “bulling”; entendido como el hostigamiento del otro a través de intimidaciones verbales, insultos, o apodos.  Por ejemplo hablar mal de alguien o sembrar falsos rumores, también se considera bulling.

De otro lado, las intimidaciones psicológicas tales como amenazas para provocar miedo, ya sea para lograr algún objeto o dinero, así como obligar a la víctima a hacer cosas también es bulling.

Y por supuesto las agresiones físicas tanto directas como peleas, palizas o juegos violentos o indirectas como destrozar material personal, o realizar pequeños hurtos o desapariciones de objetos importantes para el otro, también son una forma de bulling.

Cuando se busca aislar socialmente a alguien, impidiendo por ejemplo a ese joven participar, ya sea ignorando su presencia o no contando con él en las actuaciones normales entre amigos y compañeros de clase, como por ejemplo no invitarlo  a una fiesta, asado o reunión, esto es bulling social.

Acosos de tipo racista cuyo objetivo son las minorías étnicas o culturales o la persecución de personas con orientaciones sexuales diferentes, es otra vía para generar bulling.

Y actualmente el bulling más común, se da a través del acoso anónimo, mediante mensajes de celular, correos electrónicos o a través de la red social con amenazas o palabras ofensivas, des-obligantes y cargadas de alusiones tanatológicas, no solo a nivel físico sino por supuesto social.

En fin, el desafío hoy es hablar de vida en lugar de muerte, pues ya nuestras ciudades se han convertido en necrópolis por cuenta de la agresión verbal y física, fruto de la cultura de la muerte, a través de palabras que matan.

4 comments

  1. Luzma.   •  

    Hola Juan Carlos, es triste aceptarlo pero esta es la realidad que estan viviendo nuestros jovenes, de allí el alto numero de suicidios entre ellos. Por eso es que yo como madre de una adolescente vivo con una preocupación permanente de que este bien y sea feliz.¨
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    Luzma, lo clave es que el joven pueda comunicarse con sus padres, para exponer sin prevención ni temor, lo que está sintiendo y pensando. El diálogo asertivo, afectivo y efectivo ayuda. Juan

  2. Alba Lucía   •  

    Desafortunadamente no sólo es en jóvenes, tengo una niña de 6 años en 1° de primaraia y estoy alertada por los comentarios que hace de sus compañeritos, hacen cada señal con sus manos a modo de insulto,y obvio ni siquiera saben que significa todo por que lo ven de sus padres o familiares.la falta de conciencia para hacer de los niños personas de bién, los valores son cosa del pasdo para muchas mentalidades.
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    Es ahí donde se hace importante el acompañamiento de los padres para poder detectar a tiempo este tipo de manifestaciones y corregir desde el propio ejemplo. Alba, gracias por tu comentario Juan.

  3. Jorge Andres Soto   •  

    Me imagino que los que hacen los comentarios son vegetarianos, sino no les creo que no vivan en la cultura de la muerte…Desde que la sociedad en general permita la existencia de mataderos de seres vivos, yo no le veo salida a la violencia generalizada a todas las edades y en todos los estratos, el respeto por la vida deberia ser general… Acaso el mandato divino no es: No mataras: Saca la violencia de tu plato y no la veras en tu casa ni en tus calles.

  4. Diana   •  

    Hola Juan Carlos, muy informativa la nota, sin embargo seria bueno agregar alguna orientacion para los padres cuyos hijos viven estas situaciones.

    Personalmente tuve la experiencia, retire a mi hijo del colegio por una situacion como esta, tristemente el director del colegio no mostro ninguna preocupacion o interes cuando le comente que mi hijo estaba siendo sometido a este tipo de violencia, despues de exponerle la situacion,textualmente me dijo: “Señora, si no le agrada el colegio, la invito a tomar una desicion”.

    Que triste que los directivos y maestros de los colegios acepten como parte de la cultura de los muchachos agredirse, ofenderse, etc. Yo invito a todos los padres a que hagamos denuncias publicas de este tipo de situaciones, con nombres propios de los colegios (no de los niños) para que las autoridades pertinentes se “pellizquen”. Somos los adultos los responsables de la seguridad fisica y psicologica de nuestros hijos.

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    Gracias Diana, la tendré en cuenta para futuras notas… como una especie de pasos a seguir en el caso de ser víctima de bulling. Juan

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