El poder de la voluntad.

street-sign-141396__340Yo creo que la educación de la voluntad es el primer paso para salir adelante y lograr objetivos.
Con frecuencia preguntamos cuáles son las claves para superar los momentos de crisis. Y a pesar de que existen muchas fuentes que explican cómo hacerlo, debemos reconocer que en el fondo todas apuntan a la misma cosa: desarrollar la voluntad.Sin embargo, la voluntad está en crisis, dice Federico Nietzsche: “…junto con el temor al hombre, hemos perdido el amor al hombre, la afirmación del hombre, la voluntad de ser hombres”.

Es cierto que he ganado determinismo, es decir ya estoy más claro en lo que quiero, pero todavía no tengo determinación para poner en marcha mis sueños e ideales. No los hago “real..idad”. Me falta pasar del pensamiento a la acción.
Allan Wheelis, en su texto Voluntad y Psicoanálisis, sostiene que: “la voluntad parece ser el factor decisivo para traducir el proceso de pensamiento en un proceso de cambio”.
Sin embargo, dicho proceso de cambio no se da en una terapia para fortalecer la voluntad…incluso puede ser peligroso si dichas terapias me llevan a la indecisión. Preguntas, como: ¿Qué hago? ¿Será que lo hago? ¿Dime qué hago?, generan una “terapéutico-dependencia”, pues me siento incapaz de dar un paso sin el permiso de mi terapeuta.
Una buena psicoterapia es aquella que en la medida en que avanza, permite un ejercicio consciente de la autonomía, para optar, para elegir el camino y por supuesto correr el riesgo de vivir.
Tomar decisiones, es un riesgo personal, que nadie puede tomar por mí. Tengo la capacidad y el poder de decidir y asumir responsabilidades, para elegir un camino u otro.
Por ello es importante tomar conciencia de cómo pienso, cómo siento, cómo elijo, cómo decido, cómo obro, para hacerlo realidad.
Bruno Bettelheim, explica que: “…un yo fuerte, no es la causa de las decisiones si no que es el resultado de estas”.
Yo creo que ganar autonomía del yo, facilita el uso del libre albedrío. Cuando en mi conciencia hay intencionalidad, esta se convierte en la base de la voluntad y por lo tanto me permito tomar decisiones, desde mi deseo.
Cuando digo que quiero cambiar, no basta con enunciarlo, es obligatorio volverlo obra. Pues no se trata de fuerza de voluntad, sino de buena voluntad para culminar la tarea del cambio.
En palabras de Rollo May: “…la intencionalidad no excluye las influencias deterministas, sino que sitúa en un plano más profundo todo el problema del determinismo y la libertad”.
Yo creo que cuando educo la voluntad, creo intencionalmente las circunstancias necesarias, para alcanzar las metas desde el esfuerzo sostenido… con autodisciplina. Entonces el cambio se da como consecuencia de mi determinación.

2 comments

  1. Germán Betancur   •  

    Que buen artículo.
    Andaba pensando hace poco sobre el tema y verlo articulado no sólo con las ideas si no con autores que hablen del tema me genero alegría y ganas de empezar a investigar sobre el tema.
    Gracias
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    Enhorabuena, es un gusto para mi poder ofrecerte esa motivación. Gracias por tu comentario.Juan

  2. Blanca Villegas   •  

    Excelente artículo! Gracias Dr. Juan Carlos, lo voy a poner en práctica.
    Saludos

    Blanca Villegas
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    Gracias Blanquita. Ahí está el secreto del éxito, cuando se practica. Juan

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