El valor de las heridas en el arte de vivir.

japanese-tenmoku-kintsugi-2aYo creo que todos tenemos una historia de sufrimiento y dolor.
Las heridas emocionales que hemos ganado en el sagrado arte de vivir tienen un valor muy importante, gracias a su significado profundo.
Todo lo que nos ha pasado, ha ocurrido por una razón. Todo en el Universo tiene un propósito, un para qué. Y depende de nosotros, descubrir esa causa para comprender la consecuencia. Porque la consecuencia es el resultado de nuestros pensamientos y actos. Pues todo lo que hacemos trae consecuencias. No hay causa sin efecto. Y en la medida de lo posible, la sabiduría se alcanza, cuando somos capaces de ver en lo negativo, lo positivo por venir. “No hay mal que por bien no venga” reza el adagio popular.
Por ello es importante aprender de la adversidad. En medio del dolor que causa una pérdida, por ejemplo, es difícil ver la riqueza que hay allí. Sólo al pasar el tiempo vemos la dimensión constructiva que dicho dolor trae a nuestras vidas.
No vale la pena quedarse atrapado en el pasado. Para construir hay que destruir. Y en la espiral de la vida cuando estamos ascendiendo en nuestro aprendizaje y vamos cumpliendo las tareas asignadas por la vida… descubrimos que es posible renacer y resurgir de las cenizas como el ave fénix.
Cambiamos cuando rompemos paradigmas… empezando por la ruptura del propio.
Se que es muy complejo darle solución a aquello que yo mismo me resisto a cerrar o concluir. Sobre todo, cuando se trata de renunciar. Por ello las heridas tienen valor como trofeos en el sagrado arte de vivir, porque son un indicador confiable de la lucha que hemos sostenido con nuestras sombras y demonios, así como de las victorias alcanzadas como guerreros de la luz.
Que cada herida, como una condecoración que nos regala la vida, sea una confirmación de las lecciones que aprendemos y de esta forma evolucionar hacia la serenidad que brinda el conocimiento de sí mismo…sin miedo…con la certeza de que todo lo que sucede es perfecto.

Veamos como el arte japonés del kintsugi puede ayudarnos a entender el valor de las cicatrices.