Hasta que la muerte los separe.

pexels-photo-3285178Yo creo que la expresión: “matrimonio y mortaja del cielo bajan” merece analizarse detenidamente.

Si bien es cierto la muerte parece signada por el destino, ¿podría decirse lo mismo de la unión de pareja? Porque si esto así fuera, indicaría que no es posible hacer de manera consciente una elección de compañero, porque obedecería más bien a los caprichos de la suerte.

De otro lado, en la filosofía popular de mi país, se dice que cuando se sueña con la muerte, es porque alguien se va a casar y viceversa. El soñar con matrimonios significa que una muerte cercana pronto se producirá. ¿Será porque deja de circular entre los “vivos”?

En mi caso, contraer nupcias ha representado lo contrario, porque el estar casado me ha dado nueva vida. Me ha permitido renacer.

Hace rato que no voy a un matrimonio. Tiene sentido porque a mi edad no es frecuente que los de mi generación se casen. Es más propicio para los que ya estamos entrados en años que los encuentros sociales se produzcan en los funerales. Bueno, por este tiempo de pandemia, ya ni eso se ha podido.

De todas formas, es un hecho que no ha pasado de moda contraer nupcias, pues al fin y al cabo es un ritual muy importante para recordarnos el compromiso de compartir la vida con otra persona.

Viene a cuento esto del matrimonio como sinónimo de muerte, porque hay una frase dentro de la ceremonia que siempre me ha inquietado. Aquella que proclama el ministro cuando dice: “Hasta que la muerte los separe”.

Ahora la entiendo, mucho tiempo después, como algo que no sólo se refiere a la muerte física, sino a la muerte de los sentimientos y valores dentro de la relación.

pexels-photo-6626093Entonces, a esta expresión, le agregaría estos complementos:

Hasta que la muerte del amor los separe.

Hasta que la muerte del respeto los separe.

Hasta que la muerte de la confianza los separe.

Hasta que la muerte de la pasión los separe.

Hasta que la muerte de la fidelidad los separe.

De todas formas, conozco historias de amor muy poderosas, donde ni siquiera estas muertes parciales los han separado. Porque se han jurado amor eterno, dejando al otro ser él mismo, y además porque a pesar de las vicisitudes de la convivencia, han logrado que la tolerancia, la paciencia, la inteligencia emocional y sobre todo el amor incondicional sean protagonistas.

Yo creo que vivir en pareja se facilita, cuando la muerte más lógica, es la del fallecimiento del ego.

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