La ganancia de la pérdida

chess-775346_960_720Yo creo que todo beneficio requiere un sacrificio. Y que, para toda ganancia, previamente se hizo una inversión.

Es decir, en el sagrado arte de vivir, crecer es el resultado de perder y ganar; en otras palabras, aunque algunas pérdidas son inevitables, al final del camino vemos los frutos en las ganancias, porque la poda, trae sus beneficios.

Vivir es un juego cambiante entre períodos de estabilidad y desequilibrio y la transición entre ellos.

En un reciente taller terapéutico, nos dedicamos a elaborar un listado de aquellas emociones asociadas con pérdidas y duelos, que venimos coleccionando desde niños, gracias a los comentarios, frases y estilos educativos de nuestros mayores.

El resultado fue el siguiente:

Para la lectura de este listado, sugiero entrar en el corazón y la mente de un padre o un profesor quien, con su gesto o su palabra, le habla así a su hijo o a su aprendiz y al mismo tiempo en el corazón, sentimiento y frustración del niño.

Madura.
Es que tu problema es que piensas con el corazón.
Por lo menos usa la cabeza para que no llores.
No se puede vivir de ilusiones.
Crecer duele.
Te cuidado… no te acerques… te puede hacer daño.
No expreses tus sentimientos, porque eso te hará ver débil.
Debes ser un niño bueno…no seas malo.
Si te muestras débil la gente se aprovechará de ti.
La gente sensible pierde.
La cabeza es la que debe mandar, desarrolla la razón para que no te traicione el corazón.
No seas egoísta, hay que pensar en los demás.
Qué dirán los otros.
No confíes en nadie.
Tú puedes hacerlo solo, no pidas ayuda.
Se perfecto.
Nunca renuncies.
Para qué te quejas.
Procura complacer a los demás.

Acto seguido, le pedí a los participantes en esta experiencia, que para el proceso terapéutico, cambiáramos estos enunciados, desde el extremo de un polo al otro, para lograr el equilibrio de los postulados.

El resultado fue este:

Me autorizo a expresar emoción y sentimiento con mi niño interior.
Le doy permiso a mi corazón para que hable.
Me permito llorar si las circunstancias lo piden.
Mis ilusiones son mis proyecciones al futuro desde la fe, por lo tanto, le dan sentido a mi vida.
Ahora acepto que crecer, es un proceso con pérdidas inevitables.
Me doy permiso de acercarme, porque es importante experimentar el contacto con los demás y aprender de ello.
En algunos momentos, expresar mis sentimientos, me hace fuerte.
Dentro de mi hay la posibilidad de ser tan bueno como malo, depende de mí elegir…cuándo.
Nadie puede hacerme daño, sólo si yo lo permito.
La gente sensible gana experiencias afectivas, emocionales, éticas y estéticas.
Tomar decisiones se logra cuando se trabaja en forma conjunta con la emoción, la razón y la operatividad, para llevar a cabo lo decidido.
A veces es valioso, pensar en uno mismo primero, antes que en los demás.
Me libero de vivir dependiendo de la opinión de los demás, para complacerlos.
La confianza en los demás es un proceso selectivo, que está mediado por el riesgo.
Hay ciertas tareas que no puedo ni debo hacer solo, necesito la participación de los demás.
Acepto y reconozco la imperfección de mi propia humanidad. No pretendo ser perfecto, sino más bien, dar lo mejor de mí.
La vida nos enseña que hay momentos en los que se debe renunciar.
Me autorizo a quejarme para anunciar mi malestar.

Ahora, querido lector es su turno de elaborar su lista de pérdidas y ganancias, o a lo mejor usted se identifica con algunas de las expresiones arriba presentadas. Lo importante es superar el pasado, para construir aquí y ahora, el futuro.

Yo creo que las pérdidas en el fondo son ganancias.

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