No hay peor enfermedad, que el diagnóstico.

pexels-photo-6436252Yo creo que no hay peor enfermedad que el diagnóstico.

Esa mañana la sala de espera del médico estaba fría y llena de caras largas. Algunos se quejaban otros miraban al infinito y los más resignados cerraban sus ojos, no sé si porque dormían, oraban, o con su gesto pretendían aislarse del mundo.

Esperé mi turno con paciencia. Luego el llamado cálido pero distante.

Con una sonrisa verídica, mas de amigo que de médico me invitó a pasar y sentarme en la silla asignada.

No había terminado de sentarme, cuando de manera directa y sin rodeos, mi cirujano me dijo que las noticias no eran buenas. -Juan tienes un linfoma y te voy a remitir a oncología-.

Sentí, mucho miedo e indefensión. Estaba con mi esposa a quien miré y estaba llorando también.

Sólo alcancé a preguntar: – ¿y el pronóstico? – No es bueno, respondió el galeno, porque estamos frente al papá de los linfomas, según la interconsulta que hice con el oncólogo. Es un linfoma anaplásico de células T.

En ese instante, desfilaron por mi mente, el pasado, el presente y el futuro.

Al salir del consultorio tomé la mano de mi compañera y en un silencio profundo y muy amoroso caminamos por un corredor que ahora se hacía más largo, oscuro y tenebroso. La muerte estaba frente mí, tocándome con su mano fría e inexorable.

Luego con más calma, tomé la decisión de vivir conectado con el ahora, aquí y en este momento decidí que iba a vivir solo el día a día.

Por lo tanto, desde ese instante, agradezco cada amanecer, disfruto el nuevo sol que me enseña el poder del ahora, oigo cantar a la naturaleza que ahora se me antoja una oración. Y agradezco todo lo que vivo incluso el dolor infinito que reporta mi cuerpo.

En el momento que escribo estas líneas estoy en el proceso de quimioterapia. Acá en la unidad de oncología todo está diseñado para la camaradería solidaria. Cada uno de mis compañeros, me recuerda que la enfermedad no establece ningún distingo social y que todos somos iguales.

Miro a mi alrededor y por un momento me siento aliviado.

Esta mañana llegó un paciente recuperado, a darnos ánimo. Acababa de salir de su cita de revisión donde le daban de alta, luego de siete años de lucha contra un cáncer de estómago. -Tengan fe, esperanza, fortaleza y no desfallezcan yo estuve siete años como ustedes y hoy puedo cantar victoria, si yo pude, ustedes también-. Lo aplaudimos con fuerza durante largo rato. Aunque en el fondo, ese aplauso era para nosotros mismos.

Yo creo que no hay peor enfermedad que el diagnóstico. La mente se nubla con negros presagios. Pero al vivir el día a día, descubro y confirmo que todo tiene su propósito, que nada viene al azar y que definitivamente ésta es la siguiente lección de la que debo aprender para mi crecimiento espiritual.

2 comments

  1. John Correa   •  

    Profe… (estudiante q se cayó en la moto en la iue, lo recuerda?)
    Usted es un putas y mi admiración…
    Sabe, vivo mi día a día con la firme intención de q “algo bueno te dra q pasar”, pues desde el año 2003 q ingrese la segunda vez a UCI me dijeron q una tercera no la aguntaria…
    Tengo Epoc grado 4+5 con un dx “potencialmente fatal” tengo 33 años y mis pulmones son de un viejito de 68, según los neumologo; estoy pensionado desde hace tres años, justo cuando me cai en la moto, en esa negrita q quiero y q toco volver a mandar pintar.
    Me da nostalgia un tanto su relato, pues llega esa falla humana q es el miedo a invadir un cuerpo y q si no se tiene en cuenta q es tan solo una falla humana, puede invadir la mente; me llena de valor pues sé que hay gente como usted q lucha y sabe el valor de la palabra del viejo Fritz “aquí y ahora” q yo la traduzco en el rapero contemporáneo Nash ” dime q darían los muertos por estar un día en tu cuerpo..” (Viviendo) pues solo uno sabe q es lo q pasa y es mejor así…
    También me llena de poder y empoderamiento para decirle, usted es un putas por q ha hecho lo q ha deseado, ha triunfado en lo q se ha propuesto y seguirá tocando más de una vida, no sólo con este impase pasajero, sino con su régimen humanista jajajaja, sabe a q me refiero.
    No se preocupe q aún le queda esta experiencia por contar y muy seguramente en algún momento estaré ahí para volverlo a escuchar y nos encontraremos y me dirá… Somos unos putas por estar acá.

    Una abrazo profe,un alumno q lo recuerda con cariño. J.C (iue) todavía no soy psicólogo, pero lo seré, estoy seguro.
    ********************************
    Muchas gracias John por tus palabras, de ánimo y aliento. Aquí y ahora, para darme cuenta y hacerme cargo.
    Juan

  2. Olga   •  

    Mi profe quien me hacía llorar cada viernes con su guitarra, hace 7 años pase por el
    Diagnóstico de mi mejor amigo llamado cáncer de seno fue la noticia más grande que la vida me dio cuando decidí hacer un máster en
    *****************************************
    Así es… la vida nos regala experiencias para el aprendizaje y el crecimiento personal. Juan

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