Promesas para cumplir

hug-2734958_960_720Yo creo que, al finalizar un período, siempre es bueno hacer balance para aprender de los propios aciertos y errores.
En este año que pasó descubrí… que fui más perceptivo e intuitivo, y que al momento de vivir disfruté de lo que me rodeaba y acontecía. Sin embargo, también me di cuenta de que sucedieron eventos confrontadores asociados con el valor de la vida, y el significado de la muerte y otros tantos acontecimientos maravillosos en donde pude tomar conciencia de la finitud de mi vida, para no volver a cometer el error de dejarla pasar, sin hacerme cargo de ella.
A pesar de que al principio del año se hacen promesas que no se cumplen, tales como este año si voy a ahorrar, voy a ir al gimnasio, voy a organizar mi presupuesto económico, si tengo claro que para este año me comprometo conmigo mismo y de manera pública, para obligarme al cumplimiento de dichas promesas… y las escribo en presente, para lograr la acción operativa desde hoy mismo.
A partir de hoy, comienzo el día aprovechando el tiempo, para hacer las tareas pendientes, en orden de prioridad, importancia y urgencia, ahora mismo, para lograr más objetivos desde la eficiencia.
Estoy cumpliendo lo que anoto en mi libreta de tareas y que he titulado “voy a hacer hoy”.
He decidido no quejarme, para en su lugar, agradecer cada situación que me sucede, y entenderla no sólo como un momento para el aprendizaje, sino como una bendición, pues creo que “no hay mal que, por bien, no venga”. Además, porque se que la queja es una forma de autocompasión que ya no quiero para mí.
Estoy organizando mis espacios de habitación y mis sitios de trabajo para de esta manera ganar tiempo, lograr descanso corporal y visual, así como economía de recursos, energía y eficacia en la ejecución.
Estoy ocupándome de los asuntos, cuando es el momento, aquí y ahora, en vez de “pre-ocuparme” y mirar el futuro en forma catastrófica.
Estoy utilizando adecuadamente la palabra NO. Por respeto a mi mismo, para garantizar el uso de mi libre albedrío y para evitar el juego de complacer a los demás por aquello de la compra de aprobación a muy alto precio.
Estoy perdonándome y perdonando a otros, para no guardar rencor y de esta forma liberar la carga emocional de culpa, que tanto daño me hace.
Estoy diciendo con todo respeto, lo que tengo que decir, a quien se lo deba decir y en el momento que deba hacerlo para quedar en paz conmigo mismo.
Estoy cuidando mi salud y mi cuerpo visitando al médico periódicamente.
Estoy vigilando mi flujo de caja y garantizando ingresos con diversas actividades remuneradas para cubrir el estilo de vida que me gusta llevar y poderlo disfrutar en la etapa de la vejez.
Estoy viajando más frecuentemente, para seguir ampliando mis horizontes de pensamiento y de experiencias.
Estoy leyendo aquellos textos y autores que he dejado durmiendo en la biblioteca por mucho tiempo, y que ahora les doy vida, para alimentar la fuente que me permite escribir y publicar.
Estoy estresándome menos por tonterías.
Estoy amando incondicionalmente…para estar en armonía con el universo.
Estoy enojándome poco… pues he descubierto que la ira…no lleva a ninguna meta, salvo el desahogo temporal y situacional.
En resumen, estoy logrando muchas cosas, haciéndome cargo aquí y ahora, para no caer en la trampa de hacer promesas hacia el futuro, porque se que si las dejo para mañana, no las voy a cumplir.

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