Quien no cambia, lo cambian

Yo creo que en estos tiempos de la postmodernidad, todo es rápido y competitivo. Por lo tanto se requiere estar preparado para actualizarse y adaptarse a las nuevas tendencias y tecnologías. Esto quiere decir que, quien no cambia, con el tiempo lo cambian, pues la generación más joven y creativa, por esas lógicas de la vida, está llamada a quedarse con las riendas de la empresa, el negocio o el mercado.

Para cualquier empresa el reto consiste en prepararse para el futuro. Y esa preparación comienza con la toma de conciencia de nuestras fortalezas, amenazas, debilidades y oportunidades.

Sin embargo en ningún colegio, universidad, o institución educativa nos enseñan cómo prepararnos para el cambio y ser más competitivos, léase competentes, en un mundo cada vez más desafiante.

A primera vista, este comentario parece dirigido a los empresarios. Pero yo creo que llegó el momento de ver a la familia y a la pareja como las mejores empresas que existen, “por las ganancias que ofrecen” y por la prioridad que merecen y hemos desatendido.

Yo creo que estamos perdiendo mucho tiempo ganando dinero. Y al mismo tiempo nuestro éxito financiero no justifica nuestro fracaso a nivel personal y emocional en la familia y la pareja.

Soy de los que piensa, que en la pareja se aplican muy bien todos los principios de servicio al cliente. Y que cuando no se ofrece un buen servicio, nuestro cliente interno, buscará los buenos oficios de otro proveedor.

Con frecuencia escucho, como principal demanda de las parejas, la queja reiterada en la necesidad de cambio del otro. Es cierto, las expectativas de un cliente pueden no tener límite, pero también es cierto que a veces en pareja fallamos en lo más esencial, a la hora de comunicarnos, respetarnos, amarnos y/o colaborarnos.

Por ejemplo: ¿cuánto hace que no buscamos un momento romántico y especial para hacer el amor? Lo digo porque si nos descuidamos, se vuelve un lugar común, predecible, programado y carente de toda excitación, novedad y asombro; con razón algunos maestros orientales recomiendan el encuentro íntimo una vez al año. O si se va a vivir la experiencia cómo mínimo cada semana, que sea entonces un evento especial, único e irrepetible para que avive la posibilidad de sorprendernos.

De otro lado… ¿cuánto hace que no endulzo el oído de mi pareja con frases, positivas, reconocedoras de talento, habilidad o llenas de autoestima para elevar su autoconcepto y más bien nuestro discurso se ha llenado de quejas, reproches y reclamos?

¿Se nos olvidó conquistar a nuestra pareja eternamente? Pues recordemos, como se hace en el servicio al cliente empresarial, que es obligatorio montar un programa de fidelización con pequeños grandes detalles llenos de amor, ternura y camaradería.

¿Ya “consignó” hoy, su cuota de amor? Si no lo ha hecho, es el momento de abrir una “cuenta bancaria de amor” por su pareja, donde se consignen, besos, abrazos, ternuras y “eroticidades” varias, para deleite y placer de nuestro cliente principal…pues tenemos la esperanza de que nos acompañe toda la vida.

En fin, yo creo que, quien no cambia, lo cambian.

3 comments

  1. Claudia Lopez   •  

    Simple y sencillamente, estamos de acuerdo!!!!!

  2. luz marina   •  

    Excelente lo que dices, definitivamente la vida actualmente solo se basa en el trabajo y el exito profesional, se nos a olvidado el exito afectivo , sabiendo que al final es lo único que cuenta y nos llena de vitalidad.
    Pero hay un por que a todo esto y es el tipo de cultura a la que pertenecemos, neoliberal donde lo único que importa es la productividad y la eficiencia(son importantes , pero no deberia se lo único) y se descuido en nuestra educación las ciencias humanas.

    Muchas gracias por este tipo de reflexiones.
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    Luz Marina, que tu éxito afectivo le ayude a todos los que te rodean. Un abrazo Juan

  3. Alvaro   •  

    Juan Carlos, un cordial saludo
    Que falta nos hace tomar conciencia de estas verdades. Si así ocurriera, la gran mayoría de los problemas de la humanidad desaparecerían. El mundo debe entender que la Familia es la empresa más importante que Dios nos ha entregado. La familia es el campo adecuado para aprender a amar a los demás, empezando por mi cónyuge y mis hijos. Los éxitos empresariales se diluyen frente a mi fracaso matrimonial. Creo que no hay otra situación que produzca tanto desequilibrio emocional, que una crisis de pareja sin resolver. Es aquí donde se nos mide verdaderamente nuestro tamaño. Pienso que si el problema es muy grande, es porque somos muy pequeños. Un abrazo
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    Y en esa conciencia está el éxito de nuestro accionar. Juan

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