Rituales de paso.

pexels-photo-4323762Yo creo que la vida, me ha presentado situaciones que en su momento he debido descifrar como parte del proceso de aprendizaje.

Asociado con el arte de vivir, debo aceptar que llegué a la tierra, sin un manual de instrucciones que me mostrara cómo salir victorioso del proceso de la vida en el trance de morir. Más bien reconozco que la vida se ha encargado de enseñarme muchas cosas que dolieron y otras que generaron satisfacción y alegría.

Por estos días, con motivo de mi enfermedad como camino hacia la conciencia, estoy releyendo El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte de Sogyal Rimpoché, que me ha servido mucho para perfeccionar la capacidad para interpretar señales, por ejemplo, entender los diferentes bardos.

Dice el texto que los tibetanos utilizan la palabra «bardo» para explicar el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento, pero su verdadero significado es mucho más amplio y profundo. Ya que, en la filosofía budista, la existencia comprende varias etapas: la vida, la agonía, la muerte, el estado posterior a la muerte y el renacimiento, por lo tanto, en ese proceso se pasa por cuatro bardos:

• El bardo «natural» de la vida
• El bardo «doloroso» del morir
• El bardo «luminoso» de dharmata
• El bardo «kármico» del devenir.

El bardo natural de esta vida comprende el paso que hago desde el nacimiento hasta la muerte.

El bardo doloroso del morir va desde que empieza el proceso de morir, hasta que termina lo que se conoce como la «respiración interior», la cual culmina a su vez en el amanecer de la naturaleza de la mente, lo que en el budismo se conoce como la «Luminosidad Base», en el instante del deceso.

El bardo luminoso de Dharmata, abarca la experiencia post muerte. Se refiere al resplandor de la naturaleza de la mente, o «Luz Clara», o iluminación como llaman otros, que se manifiesta como sonido, color y luz.

pexels-photo-9447535El bardo kármico del devenir es lo que generalmente recibe el nombre de Bardo o estado intermedio, que se prolonga hasta el momento en que asumo un nuevo nacimiento.

Lo importante de estos bardos es que son intervalos en los que la posibilidad de “despertar” es constante, es decir, es posible alcanzar la iluminación en estos períodos gracias precisamente a la situación de incertidumbre que trae cada bardo.

En el sagrado arte de vivir, nacer y morir son la clave del proceso. Y esto de manera simbólica podríamos llamarlo resurrección en sentido figurado.

Si estoy consciente puedo aprovechar cada momento de “muerte” para “resucitar”. Frente a cada ciclo que termina, existe la esperanza de algo nuevo que se abre.

La clave está en permanecer atento al significado de las transiciones, a los rituales de paso, pues, en ese trance de un estado a otro, es donde reside precisamente el poder de los bardos. Cada instante de la experiencia, es un bardo, en el que todo pensamiento y cada emoción son útiles para que la mente haga su trabajo de renovación a partir de la claridad que reside allí.

Yo creo que, en los momentos de cambio y transición es cuando la mente tiene la posibilidad de alcanzar la iluminación, comparable al proceso de entrar al cielo, de la paz y la armonía interior.

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