La otredad.

IMG_7710Yo creo que, en el proceso de vivir, los amigos son importantes porque enseñan el valor de la otredad.

La semana pasada tuvimos en casa la agradable visita de una pareja de amigos.

Cultivar una amistad es un trabajo delicado que requiere tiempo y dedicación.

Los amigos son valiosos cuando desde el corazón se conectan para crecer juntos como personas.

María y Andrés llegaron con dos cajas de pizza y una deliciosa botella de vino, para luego de los abrazos y saludos cargados de afecto y de alegría, disponernos a compartir la cena.

Los temas de conversación fueron variados y divertidos y pronto nos centramos en la planeación de viajes.

Debo reconocer que, viajar acompañado, es precisamente una de las cosas que considero difícil y complejo, por el encuentro de las diferencias.

Ya que acoplarse a los gustos, preferencias y estilos para viajar, es una tarea exigente que al mismo tiempo sirve para templar el carácter, la paciencia y la tolerancia a la frustración.

Si hacerlo en pareja y en familia es complejo, el tema se torna delicado cuando se trata de viajar con amigos.

Sin embargo, como hace rato que conozco a Andrés, tengo la certeza de que su forma de ser y de actuar es compatible con mi expectativa de viajero, o a lo mejor, eso es lo que dice mi deseo.

Contando nuestras anécdotas de viaje por separado, me doy cuenta de que, si organizamos un viaje juntos, será mucho lo que vamos a aprender el uno del otro.

Andrés es un experto en el Camino de Santiago. Con detalle me ha enseñado como hacerlo y desde hace rato me viene preparando psicológica, emocional y espiritualmente.

Le he dicho que debo continuar con mi acondicionamiento físico, porque el resto ya lo he venido trabajando y lo que es más emocionante, porque me debo ese viaje, luego de mi quimioterapia.

pexels-photo-591216Dice Andrés que -Hacer el Camino de Santiago es una metáfora de la vida misma, donde nunca se sabe que puede pasar en el trayecto-.  Y donde, pienso yo, se aprende a enfrentar las vicisitudes, desde la creatividad y la recursividad que da el miedo a lo desconocido.

Espero durante un buen rato seguir tertuliando con Andrés y con María, para dejarme asombrar por la otredad que ellos representan, cuando confrontan mi mismidad.

Yo creo que los amigos, cuando se llevan en el alma, como decía Alberto Cortez, son un regalo y un tesoro, en el camino de la vida, para mi crecimiento personal.

Una cosa es enamorarse y otra vivir juntos.

aniversario suegros 2Yo creo que la vida en pareja requiere de una mezcla armoniosa de paciencia con inteligencia emocional comprobada.

Mis suegros cumplieron sesenta y un años de casados. Tomaron la decisión un primero de enero y luego de seis décadas de vaivenes del amor, continúan juntos.

Durante el almuerzo de celebración, me di el permiso de observarlos atentamente. Ella pendiente de él, se ocupaba del bienestar de su esposo. Él de manera infantil, sin medir las consecuencias, le hacía bromas pesadas que, a ella, a pensar del paso del tiempo, todavía le incomodan.

Aún duermen juntos y se cuidan mutuamente cuando la enfermedad asoma.

Y en el mercado, la lista de las viandas está confeccionada a partir de los gustos culinarios de él, ya que ella le demuestra su amor a la hora de cenar.

En el trascurso del día, mientras él arregla cocina y ella organiza la casa, ponen música vieja como ellos, así como bailables de su época en el Líbano Tolima, para llenar el hogar de animación y alegría.

aniversario suegros 3Más tarde, la mesa del comedor se transforma en lugar de concentración y entretenimiento debido a que el rummy y el tridodominó hacen parte de la rutina diaria. Eso sí, sólo al terminar de pintar los mandalas que sus hijos, que viven en el exterior, le han regalado al papá.

Las noticias hacen discutir al viejo que vive enojado con las decisiones políticas del mundo. Mientas que para ella se convierten en la fuente de información, para estar al día y más tarde sostener conversaciones inteligentes con las múltiples visitas que atiende, pues a ella le gusta rodearse de personas, tal vez porque en el fondo le aterra la soledad.

Cuando observo esta y muchas otras parejas incluyendo la mía, reconozco que la vida y la práctica profesional me han enseñado que el secreto está en la capacidad de tolerar la frustración. Es decir, sobreponerme cuando el otro no cumple mi expectativa, debido a que no lo acepto incondicionalmente.

aniversario suegros 1En el fondo la pareja sobrevive y cumple su función como pareja, cuando se comunica no sólo desde el afecto, sino desde el asertividad para decir las cosas que molestan, así como las que agradan y enamoran.

Claro, la personalidad de ambos cumple un papel importante en la armonía de la convivencia, así como los proyectos que se tienen en común y el amor y la intimidad sexual.

Algunas parejas fracasan en su proyecto de convivencia, porque cuando se dan cuenta de que se equivocaron en la elección, pretenden seguir juntos, a veces debido a la presión de otros.

Yo creo que lo más importante es aceptar al otro como es, sin pretender cambiarlo. Al fin y al cabo, una cosa es enamorarse y otra muy diferente pretender vivir con otro… que no se acepta.

Yo espero celebrar mi vida en pareja como un triunfo del amor incondicional que disculpa, antes que culpar.

¿Por qué es tan difícil dejar ser?

pexels-photo-3585812Yo creo que amar es un arte que nace del desapego y de la libertad personal que deja ser.

Viene a mi memoria la historia del amado que llega a la casa de la amada y toca su puerta. La voz de su amada se escucha desde adentro preguntando: - ¿Quién es? El amado desde afuera responde: - ¡Soy Yo! Pero la amada, luego de un prolongado silencio le dice: – ¡No estoy!

Entonces el amado insiste con su demanda de amor…exclamando: – ¡Pero si te dije que soy yo! A lo que ella replica: – ¡No estoy!

Así que el amado, tomando conciencia del amor de ágape, cambia su discurso, ahora iluminado, sin miedo y sin angustia por el abandono. Toca nuevamente la puerta de su amada y ella insiste en su pregunta: – ¿Quién es? -. A lo que el amado muy sereno y tranquilo, manifiesta: ¡Soy tu! Entonces la amada abriendo la puerta, con una hermosa sonrisa por el encuentro, le dice: -Ven sigue, ¡te estaba esperando!

Para comprender qué es lo que hace tan difícil el arte de amar, tendría que remontarme a los diferentes tipos de amor. Porque hay un amor erótico que se ocupa de satisfacer los placeres que reclama el cuerpo. Otro más filial y comprometido que protege el vínculo familiar, el nexo entre los amigos y la permanencia de la pareja y finalmente el de ágape que desde su desinterés deja ser y permite la libertad personal, para el crecimiento que cada uno necesita, y así sentirse realizado en metas y procesos donde se requiere estar desapegado.

pexels-photo-1024984Como el amor erótico tiene que ver con la sexualidad y el placer derivado de su práctica, es completamente egoísta y posesivo.

Mientras que el amor filial en su búsqueda por cuidar el vínculo facilita estrategias protectoras para conservar la unidad y el apego de los amigos y la familia.

Entonces me queda el amor de ágape que, desde la solidaridad, el apoyo, y la ayuda desinteresada, permite el espacio y el tiempo necesarios para crecer espiritual, y existencialmente.

De otro lado, Fritz Perls, el terapeuta gestáltico, con frecuencia repetía estas expresiones: “Yo soy yo y tú eres tú. Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo con tus expectativas y tú tampoco viniste a este mundo para vivir de acuerdo con las mías. Si nos encontramos y nos permitimos hacer contacto, será hermoso… sino que le vamos a hacer”.

Todo esto significa que el otro necesita una independencia y una vivencia de sí mismo, para poder desde su individualidad, reconocer la individualidad de su pareja.

Porque si puedo comprender y aceptar la diferencia del otro, es porque previamente he reconocido y comprendido mi mismidad, y sólo así puedo contactar con su otredad.

Amar implica proponer, antes que imponer, para que el otro tenga la libertad para elegir y decidir si acepta o no la propuesta.

Es muy frecuente que camine por el mundo sintiendo, como decía Jacques Lacan que: “l’autre n’existe pas”, el otro no existe.

pexels-photo-1024975Porque desde mi egoísmo, desde mí “mismidad” estoy tratando de buscar lo que no veo en mí mismo, para verlo proyectado en el otro, como mirando un espejo. Tanto así, que en cada frase que digo en la relación de pareja, aparece el pronombre de complemento indirecto de la primera persona del singular: me. Porque no me dijiste, porque no me llamaste o en expresiones como abrázame, cuéntame, invítame, dime, acompáñame.

Yo creo que, en el difícil arte de amar, el secreto está en permitir al otro… ser, desde su originalidad y darme permiso de ser yo mismo, desde mi individualidad, con el compromiso de leer las mutuas necesidades desde la responsabilidad para ofrecer apoyo, acompañamiento y ternura cómplice, en el campo de todas las posibilidades de la pareja.

La linterna.

pexels-photo-5829645Yo creo que la función del faro tiene sentido para quien navega en la oscuridad y tiene ojos para ver la luz.

Cuentan que en el antiguo Japón se usaban linternas de bambú y papel con velas adentro.

Cierta noche un ciego se encontraba visitando un conocido. Al momento de partir, su amigo le ofreció una linterna para que lo acompañara en su regreso a casa.

El ciego entre enojado y con risa irónica le respondió con brusquedad a su anfitrión: -no necesito linterna… al fin y al cabo la oscuridad o la luz son lo mismo para mí -.

En un tono conciliador y más bien reflexivo su amigo le responde: – sé que no necesitas una linterna para encontrar tu camino, pero si no llevas una, alguien puede tropezar contigo-.

pexels-photo-2883926El ciego a regañadientes tomó la linterna y se puso en marcha. Al mucho rato de estar caminando, alguien se golpea contra él. Entonces el ciego indignado le dice al fulano: – ¡mira por dónde vas! ¡¿Acaso no ves la linterna que llevo?!-
Entonces el extraño le contesta: -hermano, tu vela se ha consumido-

A veces me siento como el ciego, es decir caminando en solitario, en medio de la oscuridad tratando de encontrar mi destino. Sin embargo, y aquí está lo contradictorio, al mismo tiempo pretendo ser luz para otros.

Recuerdo que hace muchos años, en medio de una sucesión de “noches oscuras”, me encontraba sumido en la más profunda tristeza y desesperación. Me invadían los sentimientos de culpa y me sentía indigno de acompañamiento y, sobre todo, incapaz de acompañar a alguien.

Deposité mi dolor y mi desesperanza en una persona muy sabia, quien escuchó con paciencia y ternura mi compleja situación. Le dije: – me siento perdido, porque yo mismo estoy buscando el camino…pero me he extraviado…entonces ¿Cómo pretendo ser luz para otros…si yo mismo he fracasado en mi propia búsqueda? -.

Luego de un amoroso silencio susurró en mi oído: -Eres una linterna, que por ahora se ha caído y está embarrada por la suciedad del camino. Sin embargo, aún funciona a pesar de que el barro la está cubriendo en su gran mayoría. Ese poco de luz, que todavía emana de su fuente, le sirve a los que transitan por este mismo camino.

Ese día comprendí, que soy más útil para otros, desde mi experiencia vital, recorriendo y cayendo en el camino.

La única función que tengo como faro, es servirle de orientación a otros, en su propia andadura, pero no para que sigan mis pasos, pues al fin y al cabo el faro está estático sin moverse.

Yo creo que soy una linterna para avisarle a los caminantes, que allí estoy. Así lo importante, no es ser luz para otros… sino que, en medio de mi propia ceguera, al permitirme ver la luz de los demás, en la medida de lo posible me vaya iluminando, para servir al menos de guía para quienes también están perdidos en el camino.

El arte de la amistad, o la importancia de escoger los amigos.

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Yo creo que la amistad es un arte, y debo estar consciente al momento de escoger los amigos.

Para mí, esta conciencia de la amistad surge a partir de un paseo que hice este año a Capurganá.

Todo comienza cuando estoy en la fila para el chequeo frente al mostrador de la aerolínea, y esta se torna curiosa, ya que a cada pasajero le montan con maleta y todo en la báscula, para certificar que nuestro peso no exceda la capacidad de la nave, debido a que lleva la gasolina precisa para el regreso. Miro alrededor y calculo, que más de uno de mis compañeros de viaje, es tan “gordito” como yo, pues acabo de pesar cien kilos con maleta y quedo inquieto con el peso de los demás. Entonces, desde ese momento, hay una curiosa solidaridad debido a que no me siento el único. Continuar leyendo

Padres: ¿culpables o inocentes?

Yo  creo que no existen padres perfectos…y mucho menos culpables o inocentes; sólo existen hombres y mujeres que desde el amor buscan la felicidad de sus hijos; sin embargo en el cuidado y conducción de muchachos adolescentes cometemos errores que pueden evitarse, si contamos con herramientas eficaces.

A continuación  ofreceré un pequeño listado de algunos de los “pecados” que cometemos los padres. Y que no tiene por objeto desarrollar sentimientos de culpa, sino por el contrario, iniciar una reflexión seria y profunda en relación con nuestro papel como educadores de hijos adolescentes. Esto quiere decir, tomar conciencia de lo qué hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos en materia educativa juvenil.

Pecado No. 1  Evitar que se rebelen.

La adolescencia es la época propicia para la rebeldía y el desacato. Lo normal es que los hijos se rebelen y estén opuestos a muchas de nuestras decisiones en materia de autoridad. Lo importante saber conciliar y vencer con el poder de los argumentos.

Pecado No. 2 Desconocer los nuevos paradigmas del aprendizaje.

Hoy la forma de estudiar y aprender no es la misma del pasado. El libro como lo conocimos hace parte de los museos; ahora el computador es el nuevo paradigma y por supuesto todo lo que se puede hacer con él.

Pecado No. 3 Restarle importancia al ambiente familiar

Para un adolescente, la familia es lo más importante, porque a pesar de discutir y pelear, es su punto de referencia y lugar de acogida y amparo. Lo peor que le puede pasar a un adolescente es tener una familia destruida.

Pecado No. 4 Negar la nueva cultura.

Pelear contra el reguetón  y todas aquellas formas culturales de expresión juvenil, va en contravía de lo que el adolescente gusta y busca. Los padres de familia podemos sacar provecho de esa cultura, para educar.

Pecado No. 5 Compararlos

Nada tan dañino y poco educativo que el acto de comparar a lo hijos adolescentes y mucho más cuando el padre se ofrece como ejemplo a imitar. La frase: “es que yo a su edad ya”… no tiene validez, ni es útil con el joven de hoy. Continuar leyendo

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