¿Por qué es tan difícil dejar ser?

pexels-photo-3585812Yo creo que amar es un arte que nace del desapego y de la libertad personal que deja ser.

Viene a mi memoria la historia del amado que llega a la casa de la amada y toca su puerta. La voz de su amada se escucha desde adentro preguntando: - ¿Quién es? El amado desde afuera responde: - ¡Soy Yo! Pero la amada, luego de un prolongado silencio le dice: – ¡No estoy!

Entonces el amado insiste con su demanda de amor…exclamando: – ¡Pero si te dije que soy yo! A lo que ella replica: – ¡No estoy!

Así que el amado, tomando conciencia del amor de ágape, cambia su discurso, ahora iluminado, sin miedo y sin angustia por el abandono. Toca nuevamente la puerta de su amada y ella insiste en su pregunta: – ¿Quién es? -. A lo que el amado muy sereno y tranquilo, manifiesta: ¡Soy tu! Entonces la amada abriendo la puerta, con una hermosa sonrisa por el encuentro, le dice: -Ven sigue, ¡te estaba esperando!

Para comprender qué es lo que hace tan difícil el arte de amar, tendría que remontarme a los diferentes tipos de amor. Porque hay un amor erótico que se ocupa de satisfacer los placeres que reclama el cuerpo. Otro más filial y comprometido que protege el vínculo familiar, el nexo entre los amigos y la permanencia de la pareja y finalmente el de ágape que desde su desinterés deja ser y permite la libertad personal, para el crecimiento que cada uno necesita, y así sentirse realizado en metas y procesos donde se requiere estar desapegado.

pexels-photo-1024984Como el amor erótico tiene que ver con la sexualidad y el placer derivado de su práctica, es completamente egoísta y posesivo.

Mientras que el amor filial en su búsqueda por cuidar el vínculo facilita estrategias protectoras para conservar la unidad y el apego de los amigos y la familia.

Entonces me queda el amor de ágape que, desde la solidaridad, el apoyo, y la ayuda desinteresada, permite el espacio y el tiempo necesarios para crecer espiritual, y existencialmente.

De otro lado, Fritz Perls, el terapeuta gestáltico, con frecuencia repetía estas expresiones: “Yo soy yo y tú eres tú. Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo con tus expectativas y tú tampoco viniste a este mundo para vivir de acuerdo con las mías. Si nos encontramos y nos permitimos hacer contacto, será hermoso… sino que le vamos a hacer”.

Todo esto significa que el otro necesita una independencia y una vivencia de sí mismo, para poder desde su individualidad, reconocer la individualidad de su pareja.

Porque si puedo comprender y aceptar la diferencia del otro, es porque previamente he reconocido y comprendido mi mismidad, y sólo así puedo contactar con su otredad.

Amar implica proponer, antes que imponer, para que el otro tenga la libertad para elegir y decidir si acepta o no la propuesta.

Es muy frecuente que camine por el mundo sintiendo, como decía Jacques Lacan que: “l’autre n’existe pas”, el otro no existe.

pexels-photo-1024975Porque desde mi egoísmo, desde mí “mismidad” estoy tratando de buscar lo que no veo en mí mismo, para verlo proyectado en el otro, como mirando un espejo. Tanto así, que en cada frase que digo en la relación de pareja, aparece el pronombre de complemento indirecto de la primera persona del singular: me. Porque no me dijiste, porque no me llamaste o en expresiones como abrázame, cuéntame, invítame, dime, acompáñame.

Yo creo que, en el difícil arte de amar, el secreto está en permitir al otro… ser, desde su originalidad y darme permiso de ser yo mismo, desde mi individualidad, con el compromiso de leer las mutuas necesidades desde la responsabilidad para ofrecer apoyo, acompañamiento y ternura cómplice, en el campo de todas las posibilidades de la pareja.

La linterna.

pexels-photo-5829645Yo creo que la función del faro tiene sentido para quien navega en la oscuridad y tiene ojos para ver la luz.

Cuentan que en el antiguo Japón se usaban linternas de bambú y papel con velas adentro.

Cierta noche un ciego se encontraba visitando un conocido. Al momento de partir, su amigo le ofreció una linterna para que lo acompañara en su regreso a casa.

El ciego entre enojado y con risa irónica le respondió con brusquedad a su anfitrión: -no necesito linterna… al fin y al cabo la oscuridad o la luz son lo mismo para mí -.

En un tono conciliador y más bien reflexivo su amigo le responde: – sé que no necesitas una linterna para encontrar tu camino, pero si no llevas una, alguien puede tropezar contigo-.

pexels-photo-2883926El ciego a regañadientes tomó la linterna y se puso en marcha. Al mucho rato de estar caminando, alguien se golpea contra él. Entonces el ciego indignado le dice al fulano: – ¡mira por dónde vas! ¡¿Acaso no ves la linterna que llevo?!-
Entonces el extraño le contesta: -hermano, tu vela se ha consumido-

A veces me siento como el ciego, es decir caminando en solitario, en medio de la oscuridad tratando de encontrar mi destino. Sin embargo, y aquí está lo contradictorio, al mismo tiempo pretendo ser luz para otros.

Recuerdo que hace muchos años, en medio de una sucesión de “noches oscuras”, me encontraba sumido en la más profunda tristeza y desesperación. Me invadían los sentimientos de culpa y me sentía indigno de acompañamiento y, sobre todo, incapaz de acompañar a alguien.

Deposité mi dolor y mi desesperanza en una persona muy sabia, quien escuchó con paciencia y ternura mi compleja situación. Le dije: – me siento perdido, porque yo mismo estoy buscando el camino…pero me he extraviado…entonces ¿Cómo pretendo ser luz para otros…si yo mismo he fracasado en mi propia búsqueda? -.

Luego de un amoroso silencio susurró en mi oído: -Eres una linterna, que por ahora se ha caído y está embarrada por la suciedad del camino. Sin embargo, aún funciona a pesar de que el barro la está cubriendo en su gran mayoría. Ese poco de luz, que todavía emana de su fuente, le sirve a los que transitan por este mismo camino.

Ese día comprendí, que soy más útil para otros, desde mi experiencia vital, recorriendo y cayendo en el camino.

La única función que tengo como faro, es servirle de orientación a otros, en su propia andadura, pero no para que sigan mis pasos, pues al fin y al cabo el faro está estático sin moverse.

Yo creo que soy una linterna para avisarle a los caminantes, que allí estoy. Así lo importante, no es ser luz para otros… sino que, en medio de mi propia ceguera, al permitirme ver la luz de los demás, en la medida de lo posible me vaya iluminando, para servir al menos de guía para quienes también están perdidos en el camino.

El arte de la amistad, o la importancia de escoger los amigos.

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Yo creo que la amistad es un arte, y debo estar consciente al momento de escoger los amigos.

Para mí, esta conciencia de la amistad surge a partir de un paseo que hice este año a Capurganá.

Todo comienza cuando estoy en la fila para el chequeo frente al mostrador de la aerolínea, y esta se torna curiosa, ya que a cada pasajero le montan con maleta y todo en la báscula, para certificar que nuestro peso no exceda la capacidad de la nave, debido a que lleva la gasolina precisa para el regreso. Miro alrededor y calculo, que más de uno de mis compañeros de viaje, es tan “gordito” como yo, pues acabo de pesar cien kilos con maleta y quedo inquieto con el peso de los demás. Entonces, desde ese momento, hay una curiosa solidaridad debido a que no me siento el único. Continuar leyendo

Padres: ¿culpables o inocentes?

Yo  creo que no existen padres perfectos…y mucho menos culpables o inocentes; sólo existen hombres y mujeres que desde el amor buscan la felicidad de sus hijos; sin embargo en el cuidado y conducción de muchachos adolescentes cometemos errores que pueden evitarse, si contamos con herramientas eficaces.

A continuación  ofreceré un pequeño listado de algunos de los “pecados” que cometemos los padres. Y que no tiene por objeto desarrollar sentimientos de culpa, sino por el contrario, iniciar una reflexión seria y profunda en relación con nuestro papel como educadores de hijos adolescentes. Esto quiere decir, tomar conciencia de lo qué hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos en materia educativa juvenil.

Pecado No. 1  Evitar que se rebelen.

La adolescencia es la época propicia para la rebeldía y el desacato. Lo normal es que los hijos se rebelen y estén opuestos a muchas de nuestras decisiones en materia de autoridad. Lo importante saber conciliar y vencer con el poder de los argumentos.

Pecado No. 2 Desconocer los nuevos paradigmas del aprendizaje.

Hoy la forma de estudiar y aprender no es la misma del pasado. El libro como lo conocimos hace parte de los museos; ahora el computador es el nuevo paradigma y por supuesto todo lo que se puede hacer con él.

Pecado No. 3 Restarle importancia al ambiente familiar

Para un adolescente, la familia es lo más importante, porque a pesar de discutir y pelear, es su punto de referencia y lugar de acogida y amparo. Lo peor que le puede pasar a un adolescente es tener una familia destruida.

Pecado No. 4 Negar la nueva cultura.

Pelear contra el reguetón  y todas aquellas formas culturales de expresión juvenil, va en contravía de lo que el adolescente gusta y busca. Los padres de familia podemos sacar provecho de esa cultura, para educar.

Pecado No. 5 Compararlos

Nada tan dañino y poco educativo que el acto de comparar a lo hijos adolescentes y mucho más cuando el padre se ofrece como ejemplo a imitar. La frase: “es que yo a su edad ya”… no tiene validez, ni es útil con el joven de hoy. Continuar leyendo

Amor abundante y sincero

Yo creo que al leer a Adam J. Jackson en su texto Los diez secretos del amor abundante, encontramos recomendaciones valiosas aunque de difícil manejo por nuestra tendencia humana a buscar el terreno llano y evitar el pedregoso.  Los caminos del amor no siempre son claros y despejados.

Según Jackson, el primer secreto del amor abundante es EL Poder del pensamiento. El amor comienza con el pensamiento.  Nos convertimos en lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas.  Las afirmaciones pueden cambiar nuestras creencias y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás.

El segundo secreto es El poder del respeto. No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes.  La primera persona que merece tu respeto eres tú.

El tercero es El poder de la entrega. Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo! Antes de comprometerte a una relación no te preguntes por lo que la otra persona te pueda dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella.  La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida es centrarte siempre en lo que puedes dar, en vez de en lo que puedes sacar de ella.

El cuarto secreto del amor abundante es El poder de la amistad.  Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o a una amiga verdadera.  El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección.  Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

El quinto, es El poder del contacto físico.  El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor, destruye barreras y crea vínculos entre la gente.  El contacto físico altera nuestro estado físico y emocional y nos hace más receptivos al amor.  El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane y enternece el corazón. Cuando abres tus brazos, estás abriendo el corazón.

El sexto secreto es El poder del desprendimiento. “Si amas a alguien, déjalo libre. Si vuelve, es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue”.  Incluso dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio. Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y condicionamiento.

El séptimo secreto del amor abundante es El poder de la comunicación. Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia.  Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias.  Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: “Te quiero”.

El octavo, es El poder del compromiso.  Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos.  El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente. Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres.  El compromiso distingue una relación frágil de una sólida.

El noveno secreto del amor abundante es: El poder de la pasión. La pasión enciende el amor y lo mantiene vivo.  Una pasión duradera no proviene exclusivamente de la atracción física, sino que se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo, interés y fascinación por la otra persona.

El décimo secreto del amor abundante es El poder de la confianza.  La confianza es esencial para establecer una relación con amor.  Si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado.  No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella.

Yo creo que estos “poderes” pueden invitarnos a una reflexión seria en torno a nuestro egoísmo al momento de amar para elaborar una propuesta de amor sincero como lo hace el poeta colombiano Raúl Gómez Jattin:

Prometo no amarte eternamente, ni serte fiel hasta la muerte, ni caminar tomados de la mano, ni colmarte de rosas, ni besarte apasionadamente siempre.

Juro que habrá tristezas, habrá problemas y discusiones y miraré a otras mujeres y vos mirarás a otros hombres.

Juro que no eres mi todo, ni mi cielo, ni mi única razón de vivir, aunque te extraño a veces.

Prometo no desearte siempre. A veces me cansaré de tu sexo y vos te cansarás del mío. Y tu cabello en algunas ocasiones, se hará fastidioso en mi cara.

Juro que habrá momentos en que sentiremos un odio mutuo, desearemos terminar todo y quizás lo terminaremos…

Mas te digo que nos amaremos, construiremos, compartiremos.

¿Ahora si podrás creerme que te amo?

Creo en la amistad

Yo creo que en esta navidad, es bueno hacerle un homenaje a la amistad. Y qué mejor exponente que Henry David Thoreau, uno de los grandes filósofos de Norte América, quien nació en Massachusetts en 1817 y murió tempranamente a la edad de 45 años.

En una de sus conferencias, Thoreau se refería a Confucio quien a su vez decía: “Nunca entables amistad con un hombre que no sea mejor que tú”.

Entonces el conferencista comenta: …Es el mérito y preservación de la Amistad, que toma lugar a un nivel más alto que el que los caracteres de las partes parecieran garantizar. Los rayos de luz vienen a nosotros en una forma tal que cualquier hombre que encontremos parece ser más alto de lo que en verdad es. Tal base tiene la civilidad. Mi Amigo es aquel a quien puedo asociar con mi más alta escogencia. Siempre le imagino, en mi ausencia, una ocupación más noble que aquella en la que nunca le hubiera visto comprometido. Y pienso que las horas que me dedica han sido arrebatadas a una sociedad más alta. El más doloroso insulto que he recibido nunca de un Amigo fue cuando él se comportó con la licencia que sólo un largo y asequible conocimiento le permite a las faltas de uno, en mi presencia, sin vergüenza, y todavía dirigiéndose a mí con amistosos acentos. Hay que precaverse, no sea que tu amigo aprenda de último a tolerar una de tus debilidades, y que tal obstáculo se interponga al avance de tu afecto.

La Amistad es un milagro que requiere pruebas constantes. Es un ejercicio de la más pura
imaginación y de la más rara fe. Y dice, con un silencioso pero elocuente comportamiento: “Estaré en relación contigo tanto como puedas imaginado, incluso más de lo que puedas creedo. Gastaré mi verdad, toda mi riqueza, contigo”. Y el Amigo responde silenciosamente a través de su ser y de su vida, y trata a su Amigo con la misma cortesía divina. Él nos conoce literalmente en las gordas y en las flacas. Nunca exige una señal de amor, pero puede distinguirla por sus rasgos. Nunca necesitamos levantarnos ceremoniosamente ante él para saludar sus visitas. “No esperes a que yo te invite, pero observa cuánto gusto me da el que vengas”.

Confucio decía: “contraer lazos de amistad con alguien, es contraer Amistad con su virtud. No debe haber ningún otro motivo para la Amistad”. Pero los hombres desean que contraigamos también Amistad con sus vicios. Tengo un Amigo que desea que yo vea como correcto lo que yo sé que está equivocado. Pero si la Amistad es privarme de mis ojos, si es oscurecerme el día, no quiero nada de ella. Debe ser expansiva e inconcebiblemente liberadora en sus efectos. La verdadera Amistad puede proporcionar verdadero conocimiento. No depende de la oscuridad ni de la ignorancia. El que ama aprende al fin que no hay personas suficientemente ‘transparentes y dignas de fe, sino que todas tienen en sí un demonio capaz de cualquier crimen, a la larga. Sin embargo, un filósofo oriental ha dicho: ”Aunque la Amistad entre los hombres buenos se interrumpa, sus principios permanecen inalterables. El tallo del loto puede ser quebrado, y las fibras permanecen conectadas” .

Mi Amigo no es de ninguna otra raza o familia humana, sino carne de mi carne, hueso de
mi hueso. Es mi hermano verdadero. Veo su naturaleza buscando más allá, como la mía. No vivimos alejados. ¿No nos ha asociado el destino de muchas maneras? ¿No tiene significado que hayamos, hace mucho tiempo, compartido el mismo pan, bebido de la misma fuente, respirado el mismo aire, verano e invierno, sentido el mismo calor y el mismo frío; que los mismos frutos hayan servido para refrescamos, y que nunca hayamos tenido un pensamiento de diferente fibra el uno del otro?

Yo creo que es bueno reflexionar estas palabras de Henry David Thoreau, para que retomemos nuestra amistad con viejos amigos perdidos y fortalezcamos los lazos con nuevas amistades.

Pues “quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro”.