Mente de piedra.

waterlily-2787638_960_720Yo creo que es tiempo de vaciar la mente con la ayuda de un Koan.
Este se llama la mente de piedra y cuenta que Hogen, un maestro Zen chino, vivía solo en un pequeño templo en el campo. Un día, cuatro monjes peregrinos llegaron y le pidieron permiso para hacer un fuego en el patio para calentarse.
Mientras preparaban todo para dicho fuego, Hogen los escuchó cuando hablaban acerca de la subjetividad y la objetividad. Motivado por el tema se les unió con la siguiente pregunta: “Supongan que hay una piedra muy grande, ¿la considerarían fuera o dentro de su mente?”.
Uno de los monjes contesto: “Desde el punto de vista del budismo todo es una representación mental, por lo tanto, diría que está dentro de mi mente.”
“Debes de sentir tu cabeza muy pesada, observo el maestro Hogen, “si vas por ahí cargando con una piedra como esa en tu mente.”
He meditado sobre este Koan, y creo que el problema está en lo que pensamos y cómo lo pensamos.
He confirmado que el universo no premia el pensamiento. El universo premia la acción. Por más vueltas que le dé en mi cabeza, a un mismo asunto, si no lo realizo….es decir si no lo vuelvo “real…idad” …de nada me vale pensar, pues pensamiento y acción deben ir de la mano.
De otro lado, pensar estorba el proceso de sentir. Y hay momentos y circunstancias en la vida donde es más importante sensibilizarse que evaluar con lógica.
Sin embargo, no puedo desconocer la importancia de la cabeza fría para enfrentar ciertos eventos importantes en nuestra existencia.
Intuyo que la sabiduría consiste en eso. Lograr un maravilloso equilibrio entre pensamiento-sentimiento y acción para tener éxito en el sagrado arte de vivir.
Cargar con ciertos pensamientos, me produce angustia, depresión y enojo, y me sorprendo con esa curiosa correspondencia emocional. Es decir, mientras más pretendo manejar la situación desde la razón, más efectos siento en mi emoción. Y finalmente el cuerpo se encarga de representarlos con algún trastorno de tipo psicosomático.
Entonces el trabajo consiste en aligerar el equipaje de la mente, vaciándola de tantos prejuicios, creencias y falsas expectativas sobre todo en relación con los demás, y conmigo mismo para evitar frustraciones y malentendidos y conectarme desde el principio con mi sentimiento, con preguntas facilitadoras como: ¿realmente qué es lo que me molesta? ¿Realmente que me tiene tan enojado? Para luego descubrir, que no es el otro, sino mi expectativa del otro, lo que se ha vuelto un lío, muy pesado, en mi cabeza.
En resumen, he decidido a partir de hoy, sentir más la vida, que pensarla, porque de tanto pensarla… me he olvidado de vivir.

La experiencia proviene de los malos juicios

Yo creo que cada cosa que nos sucede, es una excelente oportunidad para aprender. Pues hasta en medio de la adversidad se puede encontrar el tesoro de la enseñanza o la moraleja. Nada de lo que nos pasa es al azar, pues se convierte en maestro, cualquier acontecimiento, si sabemos extraer de él, los aprendizajes para la vida.

Barry Le Patner dice que: “…el buen juicio proviene de la experiencia y la experiencia proviene del mal juicio”. Dicho así sería bueno levantarle un altar a las equivocaciones. Son precisamente nuestros errores los que nos guían en el sagrado arte de vivir. Son nuestros fallos, los que nos permiten corregir el rumbo.

Con frecuencia, con mis estudiantes de la universidad, hablamos de la importancia de perder. Pues cuando se pierde, para el que está despierto, surge la pregunta ¿por qué no se dio lo que se esperaba? Entonces el buen juicio recomienda implementar los correctivos del caso para intentarlo de nuevo. Es precisamente allí,  donde se descubre, cómo la equivocación permite plantear la pregunta: ¿Qué debo corregir?

Me lo imagino como en un juego de video, donde el sistema pide hacer determinadas cosas adecuadamente, pues de lo contrario no se puede pasar al siguiente nivel. Entonces el jugador como un reto personal, busca la solución a la pregunta: ¿Qué estoy haciendo mal?

Al revisar con juicio nuestras actuaciones y pensamientos, nos damos cuenta de cómo algunos errores repercuten en el curso de los acontecimientos. Afortunadamente a veces, la vida nos regala una segunda oportunidad para recomponer lo andado.

En el camino de la vida, en la construcción de nuestro proyecto, es importante evaluar continuamente, para observar progresos y fracasos.

Una buena pregunta, es el comienzo de una buena investigación. Y el examen cuidadoso de los hechos garantiza, para quien lo quiere, la esperanza de encontrar pistas para enderezar el rumbo.

Para quien está alineado con el Universo, el campo de todas las posibilidades se abre más aún.

Entonces, que al hacer balance de este semestre, sea la esperanza y no la derrota la que impere, pues se trata de aprender de las equivocaciones, para seguir adelante.