¿Qué huella estoy dejando a mi paso por la vida?

beach-690125_960_720Yo creo que, a la hora de elaborar mi proyecto de vida, debo partir del tipo de huella que quiero dejar, cuando termine mi existencia.

Es decir, preguntarme con frecuencia ¿cuál es mi marca?, ¿qué me diferencia?, ¿cuál es el valor agregado que reciben quienes conviven conmigo en el planeta, en el hogar, en el grupo de amigos, en el sitio donde laboro?

Mi vida tiene sentido cuando puedo darle sentido a la vida de otros.

Yo creo que, además, la vida de pareja requiere de un magnífico servicio al cliente. Se parece mucho a la manera como marchan las buenas empresas, si no presto un buen servicio, pronto se buscan otro proveedor.

Así, al diseñar mi proyecto de vida laboral, mi objetivo personal está enfocado hacia el logro de un ambiente agradable, gratificante, y propicio para la productividad de todos; algo que se aplica perfectamente a la vida familiar.

Cuando laboro, es mi propósito cotidiano, destacarme por ser la persona que optimiza el tiempo, a partir del enfoque en la tarea, siendo responsable, con los materiales, los recursos y los indicadores propuestos.

Me caracterizo por entregar trabajos de calidad, que tienen mi marca, por lo tanto, genero confianza en mis jefes y en mi equipo de trabajo.

Logro altos niveles de eficiencia, porque no hago reprocesos, pues realizo las cosas bien desde el principio.

Como está en juego mi reputación, asumo las tareas como si fuera mi propia empresa, de esta forma evito que otros tengan que corregir lo que por un posible descuido he dejado de hacer.

El secreto está en que mi trabajo tenga valor para mí y para otros.

En materia de comunicación, también me pregunto: ¿Qué tan asertivo soy? Porque frente a las dudas, para salir de ellas, es importante preguntar y procurar entre todos mis compañeros de trabajo, las soluciones a las problemáticas que se presentan en los diferentes procesos empresariales; nunca creer que estoy solo en el proceso. Soy un convencido de que el mejoramiento continuo nace de la evaluación permanente y de la participación de todos.

Si comparo nuevamente con la familia, es importante hacer análisis grupales, entre todos los miembros, para intercambiar opiniones con miras a encontrar la mejor manera de hacer las cosas. Pues al fin y al cabo en la empresa tengo una familia extensa, con mis hermanos-compañeros y unos papás-jefes que van marcando el camino y el horizonte de la compañía.

En mi proyecto de vida, me hago otras preguntas trascendentales:

En la empresa donde presto mis servicios… ¿soy el primero en dar ejemplo, para crear la cultura de “cero errores”?

¿Qué tan ecológico y económico soy a la hora de evitar el desperdicio, en mi casa y en mi otra casa grande que se llama empresa?

Por lo tanto, mi meta es que mi trabajo aporte significativamente al cumplimiento de los objetivos e indicadores que traza la compañía y/o la familia.

Porque al final, el gran objetivo es ofrecer un producto y un servicio que logre la satisfacción de nuestros clientes internos y externos.

Yo creo que estoy tomando conciencia de que, así como soy en casa, soy en la empresa, porque al momento de seleccionarme, además de mis conocimientos y experiencias, contratan a la persona total que viene con aprendizajes de la casa, adecuados o inadecuados y que los aporta desde la convivencia. Por ejemplo, el servicio al cliente no se aprende en las capacitaciones, sino que viene de cuna, como otros valores fundamentales de la persona.

Nuevamente me pregunto: ¿Qué tipo de huella quiero dejar, mientras paso por la vida?

Saber decir no, aunque el deseo grite sí.

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Yo creo que es muy importante saber decir no, así como es fundamental saber entender cuando nos responden con un no, para entonces, si es del caso, trabajar por el sí.

Recuerdo que hace muchos años, siendo adolescente, llegué derrotado a mi casa, luego de estar jugando con fuego, como aprendiz de seductor y atreverme a invitar, a salir conmigo, a una vecina muy codiciada y atractiva. Continuar leyendo

El curioso arte de manipular y ser manipulado

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Yo creo que existe un curioso arte que consiste en manipular y ser manipulado por otros. O a lo mejor, más que arte, es un manual, que podría titularse: “Métodos infalibles para chantajear y/o evitar ser chantajeado emocionalmente”.

Por estos días, alguien me preguntó si dentro de mis charlas, tendría una que hablara de la manipulación. Y recordé que hace algunos años, en un programa de televisión, hablé del chantaje emocional y sus implicaciones y entonces motivado, me dispuse a reflexionar nuevamente sobre el tema, para publicarlo hoy. Continuar leyendo

Misántropo vs Filántropo.

shoes-1879015_960_720Yo creo que si observamos la misantropía en oposición a la filantropía, podemos encontrar respuestas a estos fenómenos sociales. Si entendemos al misántropo como aquel que no piensa en los demás como un semejante, sino como la versión pobre de la naturaleza humana; pues según él, los demás no son lo suficientemente inteligentes o dotados, como para entenderlo y compartir con él.
Piensa que los otros se equivocan, pero nunca él. Pues una de las características del misántropo es que se cree único en su especie, es decir como alguien infalible, perfecto… y los demás son los exponentes de la mediocridad, el mal gusto, la falta de cultura, la poca clase social, el pobre intelecto y la ausencia de refinamiento al vestir o al comer. Pero yo creo que todo eso, no es más que un mecanismo de defensa, pues tiene miedo de los demás.
Cómo una muestra de su temor a la gente, observamos cómo su actuación es excluyente y exclusiva, claros indicadores de su falta de habilidad social para establecer contacto.
Pero ¿por qué tiene miedo? ¿Realmente a qué le teme? ¿Fue algo que aprendió desde niño?
En oposición, el filántropo es todo lo contrario. Encuentra en la gente su fuente de motivación y satisfacción. Siente y percibe a los demás como el método para el encuentro consigo mismo. Como un mecanismo que le permite crecer como persona, a partir del encuentro con el otro.
En la relación YO-TU, es donde se fortalece el crecimiento personal, pues el otro, al ser mi espejo, me permite ver mi reflejo. Es lo que le da sentido a mi existencia, pues soy…si tú eres. Y define los parámetros de mi humanidad, al reconocer la humanidad del otro, con todo lo que eso implica.
En palabra del poeta y canta-autor Alberto Cortez en su poema “Los demás”
“Nunca estamos conformes del quehacer de los demás
y vivimos a solas sin pensar en los demás,
como lobos hambrientos, acechando a los demás,
convencidos que son nuestro alimento, los demás.
Los errores son tiestos que tirar a los demás;
los aciertos son nuestros y jamás de los demás;
cada paso un intento de pisar a los demás,
cada vez más violento es el portazo a los demás.
Las verdades ofenden si las dicen los demás,
las mentiras se venden, cuando compran los demás;
somos jueces mezquinos del valor de los demás
pero no permitimos que nos juzguen los demás.
Apagamos la luz que, por amor a los demás,
encendió en una cruz, El, que murió por los demás;
porque son ataduras, comprender a los demás,
caminamos siempre a oscuras sin contar con los demás.
Nuestro tiempo es valioso, pero no el de los demás;
nuestro espacio, precioso, pero no el de lo demás,
nos pensamos pilotos del andar de los demás;
“”donde estemos nosotros… que se jodan los demás””.
Condenamos la envidia, cuando envidian los demás,
más lo nuestro es desidia, que no entienden los demás.
Nos creemos selectos entre todos los demás;
seres “”pluscuamperfectos””, con respecto a los demás.
Y olvidamos que somos, los demás de los demás;
que tenemos el lomo como todos los demás,
que llevamos cuestas, unos menos y otros más,
vanidad y modestia como todos los demás…
Y olvidando que somos los demás de los demás,
nos hacemos los sordos, cuando llaman los demás
porque son “”tonterías”” escuchar a los demás,
lo tildamos de “”manía”” al amor por los demás”.

Entonces…Yo creo que si estoy solo…como un ermitaño, me pierdo de muchas experiencias enriquecedoras que vivo cuando comparto con otros. Y que, si me doy permiso de aceptar y reconocer las diferencias en los otros, en relación conmigo, amplio mis horizontes y potenciales, pues me humanizo en compañía de los demás.

Definitivamente ¿el problema soy yo o mi compañero?

adventure-1839147_960_720Yo creo que cuando tenemos conflictos con los compañeros de trabajo, la vida laboral se nos hace un mundo difícil, pues ahí el problema no es de tipo laboral, sino más bien de carácter personal.
Si bien es cierto tenemos talentos y habilidades para desempeñarnos técnicamente en el trabajo, también es cierto que no contamos con las herramientas suficientes para manejar y solucionar conflictos con nuestros compañeros de labor.
Aquí los asuntos principales gravitan en torno a la convivencia, la tolerancia, el respeto y sobre todo la responsabilidad, a la hora de enfrentar dicha,situación, desde el punto de vista actitudinal y sobre todo, en la manera como nos comunicamos, ya en forma afectiva, efectiva o asertiva.
Entrar en conflicto con el otro es muy fácil; sólo basta con tocar su orgullo o su ego, de la manera equivocada  y rápidamente te ganarás un enemigo para mucho rato. Del mismo modo, si tenemos la habilidad de tocar el Ego de ese compañero, en forma adecuada, tendremos un amigo incondicional y tal vez permanente, al interior de la organización donde laboramos. Lo mismo aplicaría para con los jefes y subalternos.
Los compañeros de trabajo son los hermanos de esa gran familia que se llama Empresa. Así, cuando convivimos con ellos, en algunos casos más de ocho horas, la tolerancia se pone a prueba, dado que una mala convivencia mata el amor. Y ella, debe ir acompañada del respeto y la responsabilidad en la comunicación verbal y no verbal, para cuidar lo que se dice y principalmente la manera cómo se dice, sobretodo: por teléfono, correo electrónico y redes sociales.
Recordemos que el Ego se alimenta de la energía del Deseo. Y por lo tanto, nos motivamos a partir de tres tipos de deseos básicos: Deseo de Poder, Deseo de Saber y deseo de Amar y ser amado. Si usted es un experto en el buen manejo de estos tres deseos, tan humanos…le auguro muchos éxitos en la convivencia, no solo laboral, pues sabrá cómo llegarle, a cada uno de sus compañeros, con regalos de poder, saber y amor.
Si el problema ya está en el terreno emocional, habrá que auto-revisarse, con plena conciencia, para determinar si lo que pasa, es que me estoy mirando en un espejo y lo que odio en mi compañero de trabajo…no es otra cosa que lo que no he resuelto o no tolero en mí mismo, entonces lo observo con enojo y frustración.
Yo creo que mi compañero de trabajo es un problema, cuando proyecto en él,  mi frustración, impotencia e inseguridad. Y se convierte de alguna manera en el Maestro que me está enseñando a conocerme, para encontrar las herramientas y de esta forma solucionar el conflicto primero desde mi…y luego… desde él.