La magia del dolor.

dumbbells-2465478_960_720Yo creo que la vida me regala experiencias maravillosas, si tengo la capacidad para asombrarme, con aquello que me acontece.

El niño interior que me habita se fascina cada mañana muy temprano, gracias al encuentro, cálido, amoroso y fraterno, con mis compañeros de fisioterapia. Con ellos comparto el dolor de la recuperación de mi manguito rotador, mezclado con exquisitas dosis de risas, sudor y lágrimas, y con el aporte individual que cada paciente hace, dándole ese toque de magia, que agregan con sus vidas, las personas con quienes me permito hacer contacto existencial, allí tres veces por semana.

Cualquier tema es motivo de diálogo. Se comenta en cada sesión, una película, un libro, un clásico de futbol, la carrera ciclística, el más reciente huracán, la recuperación de un deportista famoso gracias a la fisioterapia y de vez en cuando, historias personales, llenas de vida, experiencias ricas y enseñanzas imborrables.

Además, mi fisioterapeuta es un ser maravilloso. En ella encuentro una mezcla de sabiduría personal, inteligencia aguda, y sentido del humor, acompañada de profunda experiencia profesional y trato amoroso y sensitivo con cada uno de nosotros; pues el dolor físico, a veces no es otra cosa que la “corporalización” del dolor del alma, debido a que cada lesión, tiene su historia y su significado psicológico profundo, como representante de nuestras luchas psíquicas internas y ella lo sabe, incluso por experiencia propia.

La enfermedad me obliga a ser sincero, para reconocer que, desde la medicina psicosomática, el dolor que experimento posiblemente en un principio, estaba destinado a otra persona, como consecuencia de un acto agresivo de mi parte. Por ejemplo, dar un puño permite descargar la agresividad. Sin embargo, ¿qué sucede cuando lo reprimo? El impulso agresivo se devuelve contra mí y el dolor lo experimentó como autoagresión.

Según los estudios, en las personas que paralizan los músculos hay rigidez y terquedad. Se diría que son inflexibles, porque no hay nada que los mueva de su punto.

Curiosamente, y así lo encuentro en el texto de La Enfermedad Como Camino, los autores Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke sostienen que esta inmovilidad interior se compensa con la práctica del deporte y una gran actividad corporal. Y más aún, cuando se trata de deportistas de alta competencia, donde el tema ya es la agresividad.

Para mí, estas sesiones de terapia física, no distan mucho de lo que se vive en la psicoterapia. Porque al fin y al cabo en una hora de trabajo en el consultorio, cada uno va reconstruyendo y dándole significado a sus conductas y pensamientos, logrando que los pedazos de la vida se vayan rehabilitando, sanado, haciendo duelo, en un tiempo y en un espacio que llamamos terapéutico.

La terapia logra, que volvamos al estado de equilibrio, luego del malestar de una crisis.

Como las terapias duelen, por lo tanto, me resisto al dolor… para evitarlo. Sólo cuando lo atravieso, puedo salir al otro lado, confirmando que era necesario para comprender la naturaleza del bienestar.

Entonces confirmo el nexo entre la meditación zen y la psicoterapia. Porque ambas me ayudan a trabajar la ansiedad, la tragedia, la tristeza profunda.

Las terapias, en todas sus formas permiten admitir con franqueza mi verdad interna; para enfrentar mi propia angustia, mis arrebatos de hostilidad y de culpa, por ejemplo.

Y finalmente creo que la terapia me da herramientas para establecer relaciones significativas, que aporten a mi crecimiento personal e incluso conmigo mismo, más allá del egoísmo propio de la cultura occidental, tan competitiva y solitaria.

Estoy muy agradecido con la vida, porque me ha regalado este nuevo capítulo en el sagrado arte de vivir, al mostrarme el dolor, la recuperación y la esperanza gracias a la fisioterapia. Y porque me ha permitido ser testigo de la importancia de un buen terapeuta, que sabe lo que hace y ama su trabajo.

¿Para ti…qué es sagrado?

old-woman-1886863_960_720Yo creo que no podemos perder el valor de lo sagrado. Cada momento, situación, encuentro o experiencia, puede ser sagrados si así lo consideramos. Continuar leyendo

No todo tiempo pasado fue mejor

Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida, hemos descubierto que la navidad de ahora no es la misma que la navidad de antes. Y que cuando pretendemos explicar la causa de este fenómeno, nos encontramos con la posible explicación de que todo tiempo pasado fue mejor.

Sin embargo no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Yo creo que nuestra capacidad de goce y disfrute cambia cuando envejecemos. Porque si le preguntas a un joven o a un niño cómo percibe la navidad, te dirá lleno de emoción: que es la época más bonita de su vida. Y si haces la misma pregunta a una persona mayor, la respuesta puede carecer de esperanza.

Ahora, no creo que sea un problema de viejos, o ancianos, de niños o jóvenes, sino de la manera cómo recordamos y la forma cómo todavía tenemos capacidad de asombro. O mejor aún, de la manera como seguimos disfrutando, a pesar de las adversidades o de los momentos difíciles y dolorosos por lo que normalmente vamos pasado en el proceso de vivir.

Es cierto que, a algunos de nosotros, la vida nos ha golpeado con más fuerza que a otros; pero también es cierto que lo importante, no es lo que nos pasa sino qué hacemos con lo que nos pasa. Pues el mismo acontecimiento puede convertirse en una forma de auto-castigo o en una maravillosa oportunidad para el cambio y la reconstrucción.

La navidad para algunos, puede estar asociada con alegría, diversión, fiesta y regalos; mientras que para otros puede significar recuerdos tristes por la pérdida de un ser querido, la pobreza o la soledad. De todos modos, siempre está en nuestro poder cambiar nuestras respuestas y comportamientos, y mirar con alegría y esperanza el presente para proyectar el futuro.

Es cierto, nuestro país y el mundo entero están pasando en la actualidad, por momentos difíciles, pero nada ganamos con quejarnos y lamentarnos, con añorar tiempos pasados y mejores. Ahora es el momento de enfrentar la realidad con esperanza, con amor y optimismo, porque siempre detrás de cada situación difícil, hay un tesoro escondido, un aprendizaje para crecer y mejorar.

Porque ahora es una navidad diferente que también tiene su magia y encanto, pues no todo tiempo pasado fue mejor y porque cada momento es único e irrepetible.