No existe la felicidad completa.

pexels-photo-6530729Yo creo que no es posible ser feliz completamente en una relación de pareja. Ese discurso motivacional de los gurús virtuales que aparecen en videos pomposos en las redes sociales, donde todo se puede, cuando se trata de alcanzar la felicidad, me genera sospechas si lo contrasto con la realidad.

Ahora, una relación de pareja, si tiene un objetivo muy claro y consiste básicamente, en ser el instrumento propicio para el autodescubrimiento. Es decir, mi encuentro con el otro debe servir para auto conocerme.

En otras palabras, las relaciones con otras personas permiten poner a prueba mi capacidad creativa y expresiva para desarrollar el arte de tolerar la frustración, al mismo tiempo que me ofrecen una oportunidad maravillosa para dar y ofrendar desde mi mismo.

Realmente una relación amorosa no fracasa. Lo que sucede es que dicha relación no funciona, porque posiblemente comenzó de una manera equivocada. Se requiere comprender los mecanismos sutiles que se activan, cuando se entabla una relación con otro… donde impera el egoísmo, que busca sacar provecho.

Entonces, si todo el tiempo me pregunto: -¿qué beneficio personal puedo obtener con esta relación? – es porque no he comprendido que lo que está en juego es lo que puedo aportar a ella, para el crecimiento mutuo.

En términos generales, la mayoría de nosotros establecemos relaciones, buscando lo que podemos sacar de ellas.

Al iniciar una relación, es preferible preguntarse: ¿Qué va a hacer que esta convivencia sobreviva?, en vez de estar calculando, desde el principio…si esto va a durar.

El verdadero objetivo de una relación consiste en asumir el riesgo de exponer gran parte de mí mismo y no, qué parte de la otra persona, puedo conocer para controlarla.

Así el resultado es una enorme presión sobre la otra persona, forzándola “a ser” y actuar de una manera contraria a lo que realmente es su esencia. Así nace el resentimiento, el enojo y la desilusión porque esa persona, se siente mal, porque le queda imposible alcanzar el cumplimiento de la expectativa del otro.

Más adelante la persona busca recuperar su auténtico yo, actuando de acuerdo con su verdadera identidad, naturaleza y deseo profundo… y allí es cuando digo que mi pareja ha cambiado y que está muy extraña y que no entiendo su conducta. Continuar leyendo

Soy sabio cuando cambio.

statue-55570_960_720Yo creo que todo está sujeto al cambio.
He descubierto que todo cambia, y que eso quiere decir que también es lógico que yo cambie.
Y sé que negar el cambio, es imposible cuando veo de frente mi propio proceso de envejecimiento.
Un día me di cuenta de los cambios, cuando experimenté de cerca la enfermedad, la vejez y la muerte de los seres más querido y cercanos en mi vida. Así como cuando observé mis propias debilidades físicas, al confirmar que ya no podía hacer actividades como antes.
Fue allí mismo cuando desperté de la inconsciencia en relación con el sufrimiento, el dolor y la fragilidad de la vida misma. Y por supuesto la crisis existencial, que llega impregnada de sufrimiento.
Entonces aparecieron las preguntas importantes para poder comprender y explicar nuestro lugar en el mundo:
¿De qué se trata la vida?
¿Qué es vivir mejor?
¿A que hay que renunciar?
¿Qué necesito para lograr el autodescubrimiento?
¿Qué es lo permanente frente a lo no permanente que me ofrece la vanidad, el orgullo, y el ego?
¿De qué nos debemos liberar?
Definitivamente existen experiencias transformadoras como la muerte, que nos indican, que sí es posible iniciar cambios para darle sentido a nuestra existencia.
Nuestra mente determina nuevas experiencias. Modifica la manera como experimentamos el mundo. Por lo tanto, se trata de interrogar el funcionamiento interno de la mente. Para comprender como funciona y en consecuencia utilizar ese computador para diseñar un proyecto de vida pleno, amoroso, saludable, feliz, generoso, lleno de paz y armonía.
El mundo externo cambia y nosotros también cambiamos constantemente. Dicho esto, es pertinente a veces, cambiar de rumbo para ser congruentes con nuestro proyecto de felicidad.
Todo es transitorio. No hay un ser permanente en mi… sino alguien que continuamente cambia.
El ser permanente no es la solución… es más bien la raíz del problema, sobre todo cuando tenemos preocupaciones terrenales, que por lo mismo son transitorias.
El deseo, la ambición, el odio, la ignorancia son engañosas y no nos permiten ver las cosas como realmente son.
Cuando nos auto-conocemos logramos la auto-transformación. Y solo cuando desde la humildad aceptamos la posibilidad de nuestro cambio, para renacer, logramos vivir con sabiduría y compasión.