Sentimientos tóxicos.

beach-1868047_960_720Yo creo que, en un sofisticado laboratorio, en el fondo de nuestro corazón fabricamos sentimientos tóxicos.

La toxicidad del miedo, los celos, la envidia, el odio, y el rencor corroen la expresión del amor.

Así como mi verdadero Amor, disuelve cualquier toxina presente en mis emociones, porque si amo de verdad, no robo, no levanto un falso testimonio, no odio, más bien perdono, comprendo, libero, acompaño y de manera incondicional, respeto la individualidad del otro.

Sin embargo, como entre humanos vivo, la inteligencia emocional es obligatoria a la hora de compartir mi existencia, con otros congéneres, que se dedican la mayor parte del tiempo a contaminar la armonía, con actos llenos de resentimiento y comentarios calumniosos sobre la conducta y el proceder de los demás. Lo importante es no prestar oídos a sus palabras necias como dicen los que saben; porque de no ser así, moriría víctima del veneno de las lenguas viperinas.

Esta semana leyendo a Jorge Bucay, en el cuento La isla de los sentimientos, narra que había una vez una isla muy hermosa y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: el Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría, la Riqueza, el Orgullo y también El Amor.

Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. ¡Vaya desastre! Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el Amor quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.

Pero cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda.

La riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosísima y el Amor le dijo:
– Riqueza, ¿me puedes llevar contigo?
– No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti – lo siento, Amor.

Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca.
– Orgullo te ruego, ¿puedes llevarme contigo?
– No puedo llevarte Amor – respondió el Orgullo
– Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca – ¿Cómo quedaría mi reputación?

Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando:
– Tristeza te lo pido, déjame ir contigo.
– No Amor, – respondió la Tristeza. – Estoy tan triste que necesito estar sola.

Luego el Buen Humor pasó frente al Amor, pero estaba tan contento y distraído, que no se percató de que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo:
– Ven Amor te llevo conmigo.
– El Amor miro a ver quién le hablaba y vio a un viejo.
El Amor se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo. Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El Amor se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber:
– Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?
– Ha sido el Tiempo, – respondió el Saber, con voz serena.
¿El Tiempo? – se preguntó el Amor– ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado?
Y la respuesta del Saber fue – porque sólo el Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida.

Así que mis queridos lectores… el verdadero amor, con ayuda del tiempo, podrá salvarnos de los sentimientos tóxicos.

Aunque…yo creo que el primer paso consiste en amarnos, es decir, aceptarnos a nosotros mismos.

Las paradojas del amor.

bokeh-2594745_960_720Yo creo que estar enamorado es lo mismo que subir a una montaña rusa. La sensación es muy orgánica, la mayoría de las veces agradable y llena de experiencias sensoriales. El proceso de enamora…”miento”, se da como consecuencia de una descarga hormonal, que es capaz de producir estados alterados de conciencia.

La mezcla de emociones es intensa y desarrolla un poder adictivo, que afortunadamente dura poco tiempo, claro está, si despierto para retomar el control de mí vida.

Esto lo digo, porque el estado ideal para el equilibrio, no es precisamente el enamoramiento, pues al fin y al cabo es incapaz de percibir al otro tal como es.

¿Por qué una persona permanece por años con una pareja, y sigue anclado en esa relación, a pesar de la desventaja que representa, debido a que cuando la conoció, no era de su nivel social y económico, pues provenía de una familia humilde y ahora, para llevar el nivel de vida alto y costoso que le exige, no sale de deudas, del estrés y el consumo de licor, que le producen sus acreedores, para poder pagar la vida en el club, los viajes exóticos, y las universidades y gustos caprichosos de sus hijos, así como los antojos de su pareja?

La respuesta es lógica y profunda: porque está enamorado, o lo domina el miedo al abandono, o tiene una deuda emocional, debido a la culpa y la paga con dinero. O porque tiene una personalidad de salvador, que requiere de víctimas o personas quejosas, para sentirse protector de aquellas almas desvalidas y solitarias que, abandonadas, encuentran en él su benefactor. Esto mismo aplica con los amigos.

Cuando estoy enamorado, percibo de manera distorsionada y hago sacrificios en nombre del amor, desde la incondicionalidad, para patrocinar conductas inadecuadas del otro, que de una forma u otra atacan mi dignidad. Y termino facilitando espacios que me pertenecen, hasta lograr como estrategia final, que pierda contacto con mis amigos, porque los considera rivales, así como tiempo para los estudios, trabajo y familia. Como aquel que renuncia a viajar al exterior para completar sus estudios, para quedarse a cuidar una relación de pareja, cambiante e impredecible.

Esto sucede, porque se me pide, como demostración de amor, que dedique tiempo exclusivo, a una relación de pareja absorbente, enfermiza, insegura, celosa, prevenida y demandante, que va cercando todas mis posibilidades de libertad.

Eso sí, la única manera de liberarse es dejar de estar enamorado, entiéndase “narcotizado”, o como diría mi abuela, enyerbado, y amar de verdad, que es algo muy distinto.

Recuerdo que una vez le dije a alguien muy cercano a mi corazón: “-Te amo tanto, que más bien no me caso contigo, porque con mi forma de ser, bloqueo tu propio crecimiento, al patrocinar conductas de dependencia emocional, al convertirme en un proveedor necesario”-. Por supuesto nunca lo entendió. Y hasta la fecha, luego de esa separación, soy el malo de la película, aunque haya actuado por amor.

Yo creo que, sólo desde la libertad, es posible amar, pero como dice Eric Fromm, le tenemos miedo a la posibilidad de ser y dejar ser, en libertad.

Se cierra un ciclo, cuando el amor acaba.

hands-437968_960_720Yo creo que el amor cumple ciclos vitales. Va pasando desde el erotismo incontrolable, a la amigabilidad tranquila, con la tertulia trascendental que sueña el futuro.
El verdadero amor en pareja tiene en sí mismo todas las contradicciones de la naturaleza humana. Su funcionamiento hormonal, impide que la razón haga parte del proceso, pues deja de ser romántico y emocionante, cuando le metemos lógica y cabeza fría, ya que esto aterriza el asunto.
En el amor romántico se pierde la sensatez, entonces hacemos locuras en nombre del amor.
En algunos casos, las diferencias de caracteres, ciertos rasgos de la personalidad, la intolerancia, los juegos de poder, los comportamientos egoístas y los celos enfermizos, van minando la relación hasta llevarla a niveles críticos.
De otro lado las infidelidades, la incomunicación, y la falta de sexo gratificante le dan muerte a la sana convivencia y por lo tanto a la vida en pareja.
Yo creo que el amor en estas condiciones acaba. Entonces la pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo elaborar duelo frente a la perdida de la relación? ¿Cómo cerrar el ciclo, para poder continuar el camino sin dejar este tema pendiente?
La respuesta comienza con la interpretación del apego. Nuestro miedo al abandono marca una diferencia importante a la hora de despedirnos. Así como la negación de la perdida…sabiendo que el secreto consiste en la aceptación humilde de la derrota al comprender que no somos el objeto de amor preferido del otro.
La culpa aparece como un elemento clave, pues me siento responsable de la pérdida de la relación y cargo con todo el peso de esta muerte del amor.
El miedo a la soledad es otro factor decisivo al momento de disparar todos los mecanismos rebeldes, que evitan la obligatoria separación. Somos capaces de comprar compañía a muy alto precio, con todos los inconvenientes que esto trae, con tal de sentirnos acompañados, así sea, de un compañero inadecuado.
El orgullo herido o “la herida narcisista”, en definitiva, es lo que toma protagonismo, frente a las preguntas angustiosas: ¿por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Qué tiene el otro(a) que no tenga yo? ¿Qué le da esa persona, mejor que yo? …si yo soy tan buena pareja…negando la posibilidad que tiene el otro, desde su libertad, de elegir cualquier otro objeto de amor, cuando y como lo desee.
Trabajar la negación, es el primer paso en el proceso de elaboración del duelo. Aceptar la realidad es un duro golpe para el ego; pero es la condición necesaria para comenzar el proceso de cierre.
Luego la rebeldía rondará un buen rato -lo que es normal- acompañada de la culpa y el deseo de destruir el objeto de amor. Para más tarde ver la realidad y reconocer sin orgullo, que hemos perdido y que debemos exorcizar nuestros fantasmas asociados con el miedo, al abandono, la soledad y la autoestima, así como la autoeficacia vulnerada.
Aquí se trata de construir un proyecto de vida con una nueva pareja… buscando en lo posible corregir nuestros errores del pasado y con humildad reconocer que en el amor no es posible controlar nada… salvo nuestra fiera interior, que a su paso destruye todo, desde el miedo.

Cuando la convivencia mata el amor.

lovers-2249913_960_720Yo creo que la mala convivencia mata el amor. Y este, no puede resistir mucho, porque tiene la fragilidad de la emoción romántica y la vulnerabilidad propia de la confianza depositada en el otro; a quien le damos permiso de entrar en nuestra vida, para que haga con ella, lo que le venga en gana.
En nombre del amor se han cometido muchos atropellos, y por falta de dignidad, hemos permitido que ese ser amado, a quien al principio vemos como perfecto, ahora, nos haga daño, gracias a la culpa, pues nos sentimos responsables y nos creemos los causantes de sus comportamientos maltratadores, todo esto… por el miedo de quedarnos solos.
Entonces permitimos que conductas como los celos enfermizos, (porque hay celos normales y obligatorios, para defender la estabilidad y permanencia de una pareja), sean la manifestación cotidiana dentro de la convivencia…y así este círculo vicioso va minando nuestra relación de pareja.
Si no son los celos, entonces los comentarios llenos de ironía y mordacidad van creando un clima tenso de resentimiento. Dichos comentarios, atacan la dignidad, la seguridad y la autoestima de las personas, afectando su estabilidad emocional, su alegría y por supuesto su estado de ánimo. En este orden de ideas, el amor va mutando a odio, cambiando el paraíso en infierno.
Pienso que cuando decidimos convivir con otro, debemos asumir una postura generosa, sin egoísmos y principalmente misericordiosa. Es decir, por ejemplo, cambiando el “querer agredir” desde el miedo, por el “querer amar” sin temor. Así, antes de hacer un comentario sobre la conducta del otro, detenernos y al ponernos en el lugar de él, y pensar como me gustaría que me lo dijeran, sin rencor, sin odio, sin enojo, y sin pretender descargar frustraciones.
Siento que viviría más armoniosamente, si no percibiera al otro como a mi enemigo, sino como a mi cómplice amoroso para construir amigabilidad.
Yo creo que la convivencia mata el amor cuando pretendo ganar desde el miedo que me produce el abandono, entonces me lleno de temores y me equivoco de estrategia al agredir, en vez de enamorar.

Tu no eres mi felicidad

couple-2180533_1280Yo creo que es un error depositar en los demás, las razones de la felicidad. Pretender que nuestra felicidad se debe a la presencia de ese otro, sería como decir que: si “tu faltas”, mi felicidad se acaba; o no pude disfrutar del concierto de ayer, porque tú no estabas… o mi vida no tiene sentido porque tú no estás…aunque suenen románticas dichas expresiones.
Yo creo que tú no eres mi felicidad. Eres el objeto en el cual he depositado mi búsqueda de felicidad, como un espejo.
Más bien diría: -Yo me permito ser feliz a través de ti.Contigo o sin ti, la felicidad es mi conquista personal, propia, individual y no puedo responsabilizarte por mi infelicidad. En otras palabras, es un proceso subjetivo, donde cada quien, debe trabajar en lo suyo como, por ejemplo, la diferencia entre el Yo y el Ego.
El Yo ama al otro, como es, no pretende cambiarlo, respeta lo que es y permite la libre expresión de ese otro ser, sin sentir miedo. En tanto el Ego como su nombre lo dice, busca dominar y controlar al otro para su propio beneficio, limitando sus expresiones y obligándolo a actuar conforme a un libreto egoísta, que está cargado de miedo al abandono.
Amar es permitir que el otro sea, con otras palabras: dejarlo libre…para que, si el otro encuentra su felicidad en un lugar diferente, entonces como consecuencia de ese verdadero amor, permita su vuelo.
Pero como tenemos miedo a la soledad y al abandono, consideramos al otro como una posesión valiosa, entonces los celos se apoderan de nosotros y en cualquier lugar vemos enemigos codiciosos de lo que “yo tengo”. Lo protegemos a capa y espada, marcamos territorio y como animales en celo atacamos hasta la sombra.
Y creemos que la felicidad es el otro…cuando decimos: ”soy muy feliz porque te tengo”. Esta es una frase muy peligrosa…cuando la miramos con cuidado. Pues el otro, no se tiene…no es una posesión. -“Usted es mía”, diría el inseguro…sin contar con el deseo del otro, que bien podría respondernos…-Yo no soy suya…yo más bien… ¡me le presto a raticos!-.
Entonces yo creo que la felicidad soy yo…y que me siento muy agradecido, si tú decides acompañarme y permites que te acompañe durante un buen rato en este camino, mientras construimos nuestros respectivos proyectos de felicidad, sin posesiones, sin dominaciones… pero eso sí, con generosos préstamos.

Los celos deben ser entendidos…

Yo creo que los celos son el resultado del miedo que nos produce el sospechar que otra persona se adueñe de lo que tenemos. Desde allí nace el problema cuando creemos que se posee o se tiene una persona. Esa afirmación “usted es mío(a)”,  encierra la poderosa sospecha de la inseguridad generada por la libertad del otro. Las personas no se tienen como si fueran objetos de uso personal.  Cada quién es libre de optar por compartir la vida con quien desea.

Existen celos normales, sin embargo, el aspecto obsesivo de los celos garantiza para el celotípico la necesidad de confirmar sus sospechas a pesar de que las evidencias muestren otra cosa. Lo que hace que fabrique fantasías solo posibles en la mente del celoso.

Los celos también se explican como el resultado de relaciones significativas anteriores, cuando desde la familia, los niños aprenden a temer que otros puedan entrar a disputar atención o afecto de sus seres queridos.

El celoso se siente descuidado por su amado. Porque los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del demandante.  A fin y al cabo el otro nos quiere en exclusiva. Nuestro propio dolor, nuestras sospechas paranoides, y nuestros ataques de celos son el producto de un individuo que no está recibiendo suficiente atención.

Yo creo que al estudiar los celos no solo encontramos emoción, también mucho contenido importante desde las ideas, recuerdos y fantasías de abandono y olvido. Soy celoso por algo que me pasó y tengo miedo a que vuelva ocurrir….en la fantasía.

Como dice Thomas Moore, reducir los celos a un fallo del ego es pasar por alto su complejidad. Hay que “oír” a los celos para entender su historia en nuestra vida y en nuestra familia.

Como en una novela, en la historia de los celos intervienen personajes poderosos como el moralista, el policía, el detective, el ultraconservador y por supuesto el paranoico.

Yo creo que los celos bien entendidos sirven para cuidar el hogar y la estabilidad de la pareja y la familia, porque etimológicamente celar es lo mismo que vigilar, en este caso la integridad y la interioridad del orden establecido, ya que los celos ayudan a poner límites y reflexión al evitar el dolor de la separación y del divorcio.

Yo creo que los celos deben ser comprendidos y tenidos en cuenta, no como una simple inseguridad sino como un llamado de atención del asustado celoso, quien teme perder lo que cree suyo.

 

Celar… vigilar o perseguir …

Yo creo que los celos y la envidia son muy dañinos para la armonía de las parejas y/o las personas que se encuentran en convivencia o necesitan la convivencia como por ejemplo en el mundo laboral o familiar.

Al estudiar con detenimiento la envidia, encontramos que es el deseo de lo que tiene otra persona. En tanto que los celos son el miedo de que otra persona se adueñe de lo que tenemos.

Para darle organización a mi comentario, hablaré en primer lugar de los celos en pareja y más adelante, en otro momento, me referiré a la envidia.

De alguna manera, el celoso, desde la  paranoia obtiene algún placer de sus sospechas, ya que el conocimiento paranoico, satisface al masoquista por ejemplo, que se deleita en que lo hieran.

Sin embargo, los celos no son necesariamente inseguridad o inestabilidad emocional; pues también se podrían explicar desde el aprendizaje de las relaciones, la personalidad o los antecedentes familiares.

El celoso se siente descuidado por el otro, por ejemplo, en relación con el amor, la comunicación, el tiempo dedicado, la belleza, el sexo o el cuerpo entre otros. Es decir, los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del celoso.

Todos queremos esa exclusiva y entonces nuestro propio dolor, nuestras sospechas y nuestros ataques de celos, se dan como consecuencia, de un individuo que cree, que no está recibiendo suficiente atención.  Curiosamente, el celoso siente y piensa que el otro es egoísta y solo se preocupa por sí mismo…no se ve en el espejo.

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