Tomar decisiones, escribe el futuro.

chess-1974152_960_720Yo creo que hay decisiones que se toman en caliente sin que medie la razón, y otras donde la razón no permite la acción…entonces hay que consultar al corazón.

Tomar decisiones es un arte mayor.

Qué difícil tomarlas cuando tengo la presión del tiempo, o cuando puedo ver el daño que causaré a otros, o cuando el miedo a la equivocación me paraliza y entonces, la sensatez me regala la lógica, de esta forma, detiene mi locura o mi acaloramiento, provocado por la emoción.

Pues, aunque en las decisiones, la lógica debe imperar… en el mundo de los sentimientos humanos la emoción gana la partida y nos lleva a tomar decisiones locas, atrevidas y contra todo pronóstico, prácticas… como cuando, por ejemplo, un hijo, que por orgullo, vanidad, egoísmo o demanda de amor, ha tomado la decisión de cortar la comunicación con su padre de manera unilateral, entonces su comportamiento, que parece que nace más del miedo de ser confrontado, que de una madura reflexión en torno a las consecuencias de no querer comunicarse, hace que el Universo conspire, como un gran maestro, que aunque doloroso, se torna educativo y sirve como lección de vida.

Ahora lo que realmente interesa no es la decisión como tal, sino sus consecuencias.

Esto significa que toda decisión debe tomarse desde varios puntos de vista y criterios, teniendo en cuenta posibles modelos que reflejen efectos futuros.

Además, gracias a la equivocación aprendo; así como también sé que, en materia de decisiones, hay errores fatales, que no permiten ni la reversa, ni la posibilidad de futuro.

Cambiar de opinión es de sabios; debido a que, con el tiempo, voy descubriendo nuevas alternativas, nuevos elementos, y mayor serenidad, que me ayudan a tomar nuevas y mejores decisiones, más sanas y saludables para mi y para otros.

Cambiar de trabajo, iniciar una relación de pareja, mudarse de domicilio, invertir en un proyecto, emprender un viaje, asistir o no a una reunión, separarse o unirse a alguien, son importantes decisiones que tienen consecuencias y hacen parte del sagrado arte de vivir.

Y a veces tomamos decisiones, sin que las partes interesadas se enteren, entonces nos toma por sorpresa, la sorpresa misma del afectado, como si fuera su obligación estar al tanto de los cambios que adopta quien toma decisiones sin consultar o comunicar.

Cada movimiento en el Universo repercute. Y una decisión tomada y ejecutada afecta el futuro.

Yo creo que cuando tomo decisiones, no puedo ignorar las consecuencias que ello trae. Entonces tampoco debo sorprenderme, con el resultado de mis actos.

Acompañ…arte

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Yo creo que la pareja tiene sentido como esa persona que he elegido para acompañarla y que me acompañe en el camino de la vida, el resto de mi existencia. Sin embargo, no es fácil acompañar. 

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Comunic…arte

workplace-1245776_960_720Yo creo que la comunicación es un arte.
Y la certeza proviene de la experiencia cotidiana, cuando al momento de comunicarme, encuentro situaciones tan diversas, como las maneras individuales que cada uno tiene de interpretar lo que digo. Continuar leyendo

Definitivamente ¿el problema soy yo o mi compañero?

adventure-1839147_960_720Yo creo que cuando tenemos conflictos con los compañeros de trabajo, la vida laboral se nos hace un mundo difícil, pues ahí el problema no es de tipo laboral, sino más bien de carácter personal.
Si bien es cierto tenemos talentos y habilidades para desempeñarnos técnicamente en el trabajo, también es cierto que no contamos con las herramientas suficientes para manejar y solucionar conflictos con nuestros compañeros de labor.
Aquí los asuntos principales gravitan en torno a la convivencia, la tolerancia, el respeto y sobre todo la responsabilidad, a la hora de enfrentar dicha,situación, desde el punto de vista actitudinal y sobre todo, en la manera como nos comunicamos, ya en forma afectiva, efectiva o asertiva.
Entrar en conflicto con el otro es muy fácil; sólo basta con tocar su orgullo o su ego, de la manera equivocada  y rápidamente te ganarás un enemigo para mucho rato. Del mismo modo, si tenemos la habilidad de tocar el Ego de ese compañero, en forma adecuada, tendremos un amigo incondicional y tal vez permanente, al interior de la organización donde laboramos. Lo mismo aplicaría para con los jefes y subalternos.
Los compañeros de trabajo son los hermanos de esa gran familia que se llama Empresa. Así, cuando convivimos con ellos, en algunos casos más de ocho horas, la tolerancia se pone a prueba, dado que una mala convivencia mata el amor. Y ella, debe ir acompañada del respeto y la responsabilidad en la comunicación verbal y no verbal, para cuidar lo que se dice y principalmente la manera cómo se dice, sobretodo: por teléfono, correo electrónico y redes sociales.
Recordemos que el Ego se alimenta de la energía del Deseo. Y por lo tanto, nos motivamos a partir de tres tipos de deseos básicos: Deseo de Poder, Deseo de Saber y deseo de Amar y ser amado. Si usted es un experto en el buen manejo de estos tres deseos, tan humanos…le auguro muchos éxitos en la convivencia, no solo laboral, pues sabrá cómo llegarle, a cada uno de sus compañeros, con regalos de poder, saber y amor.
Si el problema ya está en el terreno emocional, habrá que auto-revisarse, con plena conciencia, para determinar si lo que pasa, es que me estoy mirando en un espejo y lo que odio en mi compañero de trabajo…no es otra cosa que lo que no he resuelto o no tolero en mí mismo, entonces lo observo con enojo y frustración.
Yo creo que mi compañero de trabajo es un problema, cuando proyecto en él,  mi frustración, impotencia e inseguridad. Y se convierte de alguna manera en el Maestro que me está enseñando a conocerme, para encontrar las herramientas y de esta forma solucionar el conflicto primero desde mi…y luego… desde él.

Cómo dar una mala noticia

Yo creo que una de las cosas más difíciles en la vida es resolver el dilema de cómo dar y/o recibir una mala noticia, sobre todo cuando se trata de diagnósticos graves o de una enfermedad terminal, e incluso cuando cómo pacientes, no deseamos que nuestra familia se entere.

El momento en el laboratorio puede ser muy estresante si negamos la verdad de la enfermedad o la muerte. Y el primer mecanismo de defensa consiste en negar la crueldad del dictamen. Entonces, pedimos cambio de laboratorio o de médico tratante, con la esperanza de encontrar una versión diferente para nuestro estado.

Realmente no es fácil recibir una noticia de este tipo, cuando está en juego nuestra vida  y por supuesto nuestro futuro; pues ninguno de nosotros está preparado para este encuentro con la enfermedad y con la muerte.

Por más preparativos que se realicen, cuando llega el momento de enfrentar el diagnóstico, todas nuestras estructuras mentales y emocionales se debilitan.

Entonces el primer paso consiste en dialogar con los más cercanos y con frecuencia, acerca del tema de la muerte y del acto de morir de los miembros del grupo familiar. Esto significa al menos tomar conciencia de la posibilidad de la muerte como algo que hace parte del inventario de la vida y que puede llegar en cualquier momento y cuando menos lo esperamos.

Segundo, “vivir para morir mañana”. Es decir, tener un proyecto de vida que permita vivir de manera organizada, para lograr al momento del desenlace final, que los asuntos pendientes sean más bien pocos o mejor: controlables.

Tercero, el intento de ocultarle a la familia la proximidad de la muerte o el comienzo de un largo periodo de enfermedad, es tiempo perdido, porque tarde o temprano se van a enterar de la situación por el paulatino deterioro de la salud o por la frecuencia con la que se visitan los médicos y los costos de los tratamientos que pronto van a afectar la economía familiar.

Cuarto. Por ello es importante tener algún tipo de seguro que cubra estos eventos dolorosos y normales de la vida.

Y Quinto practicar el arte de tomar decisiones y resolver problemas, porque es la manera de acondicionar nuestro pensamiento y nuestra emoción para enfrentar situaciones límites como estas de la enfermedad o la muerte.

Una buena comunicación con la familia siempre es más recomendable que la soledad,  porque en compañía se soporta mejor este tipo de noticias, que estando solo y angustiado. La pena, el dolor y el miedo se encaran mejor en medio de los abrazos y el apoyo de familiares y amigos.

Entonces la mejor manera, creo yo, de dar y recibir una mala noticia comienza con la certeza de que puede ocurrir, porque estamos en el campo de todas las posibilidades. Es decir, de nada sirve la negación de la realidad, empezando con la aceptación por parte de  nosotros mismos. Sin embargo es claro que no todos estamos preparados para dar y/o recibir malas noticias. Y no tenemos las palabras precisas, claras y especificas para hablar de la muerte propia o de un ser querido.

En el grupo médico además, creo que falta una buena dosis de preparación lingüística y psicológica para dar este tipo de información fatal. Así, se nos olvida que quien va a recibir la noticia, nunca espera la muerte y al menos no la acepta como algo natural y obligatorio.

Preparar el terreno, ser dulce y cariñoso así como comprensivo e incluso tolerante con la reacción del otro son elementos necesarios para dar una mala noticia.

En estos casos es importante ser empático directo y compasivo, así como transmitir seguridad y asertividad, cuidando por supuesto el vocabulario y los tiempos verbales y finalmente infundiendo esperanza.

La idea es ser amable, proporcionando incluso proximidad física, como tomar una mano, si es necesario e invertir  tiempo en explicar y en comprender.

Recordemos que la persona a la que se le da una noticia adversa, puede estar en choque, y puede que en ese momento no comprenda bien la situación, por ello es fundamental tener paciencia y conversar luego más tarde si es necesario.

En resumen procuremos ser honestos con nuestras explicaciones, el nivel de conocimiento de la situación y sobre todo con las expectativas que generemos.

Amor abundante y sincero

Yo creo que al leer a Adam J. Jackson en su texto Los diez secretos del amor abundante, encontramos recomendaciones valiosas aunque de difícil manejo por nuestra tendencia humana a buscar el terreno llano y evitar el pedregoso.  Los caminos del amor no siempre son claros y despejados.

Según Jackson, el primer secreto del amor abundante es EL Poder del pensamiento. El amor comienza con el pensamiento.  Nos convertimos en lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas.  Las afirmaciones pueden cambiar nuestras creencias y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás.

El segundo secreto es El poder del respeto. No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes.  La primera persona que merece tu respeto eres tú.

El tercero es El poder de la entrega. Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo! Antes de comprometerte a una relación no te preguntes por lo que la otra persona te pueda dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella.  La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida es centrarte siempre en lo que puedes dar, en vez de en lo que puedes sacar de ella.

El cuarto secreto del amor abundante es El poder de la amistad.  Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o a una amiga verdadera.  El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección.  Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

El quinto, es El poder del contacto físico.  El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor, destruye barreras y crea vínculos entre la gente.  El contacto físico altera nuestro estado físico y emocional y nos hace más receptivos al amor.  El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane y enternece el corazón. Cuando abres tus brazos, estás abriendo el corazón.

El sexto secreto es El poder del desprendimiento. “Si amas a alguien, déjalo libre. Si vuelve, es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue”.  Incluso dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio. Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y condicionamiento.

El séptimo secreto del amor abundante es El poder de la comunicación. Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia.  Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias.  Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: “Te quiero”.

El octavo, es El poder del compromiso.  Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos.  El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente. Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres.  El compromiso distingue una relación frágil de una sólida.

El noveno secreto del amor abundante es: El poder de la pasión. La pasión enciende el amor y lo mantiene vivo.  Una pasión duradera no proviene exclusivamente de la atracción física, sino que se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo, interés y fascinación por la otra persona.

El décimo secreto del amor abundante es El poder de la confianza.  La confianza es esencial para establecer una relación con amor.  Si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado.  No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella.

Yo creo que estos “poderes” pueden invitarnos a una reflexión seria en torno a nuestro egoísmo al momento de amar para elaborar una propuesta de amor sincero como lo hace el poeta colombiano Raúl Gómez Jattin:

Prometo no amarte eternamente, ni serte fiel hasta la muerte, ni caminar tomados de la mano, ni colmarte de rosas, ni besarte apasionadamente siempre.

Juro que habrá tristezas, habrá problemas y discusiones y miraré a otras mujeres y vos mirarás a otros hombres.

Juro que no eres mi todo, ni mi cielo, ni mi única razón de vivir, aunque te extraño a veces.

Prometo no desearte siempre. A veces me cansaré de tu sexo y vos te cansarás del mío. Y tu cabello en algunas ocasiones, se hará fastidioso en mi cara.

Juro que habrá momentos en que sentiremos un odio mutuo, desearemos terminar todo y quizás lo terminaremos…

Mas te digo que nos amaremos, construiremos, compartiremos.

¿Ahora si podrás creerme que te amo?

Hola soledad

Yo creo que le tenemos miedo a la soledad y es porque no la conocemos realmente.

“La soledad es el imperio de la conciencia” decía Gustavo Adolfo Bécquer. Entonces en ella tenemos la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos desde el silencio delator de la palabra interior. Y en la mayoría de los casos le huimos.

La soledad, es el sentimiento de estar solo, unido con frecuencia a situaciones como el desamor y a problemas de comunicación. Debido a que, durante los estados de soledad, la incomunicación es absoluta y se opone al hombre como ser social. Sabemos que la función humana más básica es comunicarse con los demás y que en las comunidades primitivas, la soledad era un fenómeno poco frecuente, pues el destierro se consideraba el castigo supremo. 

En las actuales sociedades industriales aparece el fenómeno del aislamiento del individuo. La inadecuada comunicación puede provocar algunas enfermedades de tipo emocional y requiere tratamiento psiquiátrico y psicológico. Una de las causas más frecuente de estos problemas emocionales, es la incapacidad para establecer sanas relaciones personales. Entonces la soledad permanente, involuntaria o aparentemente elegida, es un trastorno psicosocial, pues como base de este tipo de problemas, está la baja intensidad o debilidad para relacionarse. 

La soledad está asociada con el inicio de determinadas etapas vitales, como la pubertad o la vejez. Como resultado de especiales estados anímicos o situaciones vitales como la depresión o baja autoestima. También como consecuencia de situaciones de desempleo o por problemas psíquicos durante la pubertad. Los trastornos de relación se inician, sobre todo, durante la primera etapa educativa.

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