Al caminar juntos…como pareja.

clogs-2947980_960_720Yo creo que ser pareja significa, entre otras muchas cosas, salir del egoísmo, para permitirme compartir. Y este salto ya es difícil cuando he vivido desde la auto-referencia, sin darme cuenta de la existencia del otro, desde su singularidad y su manera propia de ver el mundo.
Caminar de la mano con esa otra persona, representa ir hacia la misma meta. No puedo pretender continuar el camino pensando en un objetivo propio, ahora se trata de unir esfuerzos para lograr un destino común. El panorama cambia radicalmente: se establece relación con una nueva familia, surgen preguntas en torno a los hijos, se planean viajes, inversiones, descanso, estudios, compras, y todo esto no puede partir de una necesidad individual, sino del análisis cuidadoso de un presupuesto económico que, por aquello de la sociedad conyugal, es sensible a cualquier mal movimiento.
El buen manejo de la economía, se hace decisivo para la estabilidad emocional de la pareja. El ingreso y flujo de caja, quien lo creyera, es un elemento clave en la felicidad de los enamorados que, al vivir bajo un mismo techo, tienen responsabilidades administrativas y, por lo tanto, cada inversión o gasto que se haga afecta el presupuesto familiar.

La vida con otro, nos invita a tomar conciencia de que no estamos solos. Dado que cualquier decisión que tomemos beneficiará o afectará la pareja.
Por ello, al momento de casarme, debo pensar sin la emoción y el entusiasmo del enamoramiento, para aterrizar en la realidad del manejo de la economía, que no tiene corazón, y de esta forma, balancear el presupuesto familiar como prioridad, y dejar en un último plano las búsquedas individuales, porque de lo contrario no debería casarme. A menos que la situación económica de ambos lo permita y facilite proyectos individuales.
Así, el matrimonio, como en los cuentos de hadas, sólo es posible con príncipes acaudalados. En la realidad del siglo 21, decidir la convivencia, debe pasar por los extractos bancarios, pues al fin y al cabo el “amor con hambre no existe” y menos aun cuando los acreedores duermen en la cama nupcial…y sería mejor garantizar primero la estabilidad económica, antes de jugar la aventura del “escape nocturno”, y empezar de cero económicamente, que suena romántico, pero poco práctico para un proyecto matrimonial.
A veces por estar enamorados, no pensamos con cabeza fría. Aquí ya el tema no es sexual, afectivo, social o emocional. El “mariposeo” inicial, debe darle paso a la realidad concreta de vivir en compañía, para construir una vida en pareja. La comunicación afectiva, efectiva y asertiva son parte fundamental del entendimiento desde el respeto y la consideración del otro como un interlocutor válido.
Yo creo que la idea es tomar conciencia de que cuando me comprometo a vivir en pareja -más allá del amor- lo fundamental es la capacidad para caminar juntos y estar dispuestos a dejar de pensar en solitario, para hacerlo en compañía y construir un proyecto de vida en común desde el amor, pero principalmente desde la responsabilidad por el compromiso adquirido.

¿Qué digo? es diferente a ¿Cómo lo digo?, para la comunicación efectiva.

couple-1427863__340Yo creo que cuando se trata de aprender a escuchar a otra persona, ocupan papeles  importantes dos aspectos distintos pero complementarios. De un lado está lo que el otro dice y del otro la manera cómo lo dice. Entonces de acuerdo con esta dicotomía, son dos las preguntas fundamentales que se nos plantean, al comprender la esencia de la comunicación entre dos seres humanos: ¿Qué es lo que dice el otro? y por supuesto, ¿Cómo lo dice?

De esta forma, aparece un nuevo protagonista en este proceso: el silencio; absolutamente obligatorio para poder escuchar. Y no se trata solo del silencio lingúistico, cuando cerramos los labios y ningún tipo de sonido sale de ellos; me refiero al silencio mental, más importante y decisivo a la hora de captar con lujo de detalles, lo que está tratando de decir mi interlocutor sin distorsionar su discurso.

Es aquí, cuando otro personaje interviene en esta obra: el lenguaje corporal, que añade el toque mágico a este encuentro. Sabemos que una imagen vale más que mil palabras y que entonces lo expresado en forma oral, se enriquece e incluso se transforma, con la participación del cuerpo. Así nuestra capacidad de escucha no se limita a los oidos o al silencio obligatorio, del que ya hemos hablado, sino a a nuestra capacidad para ver y comprender el mensaje cifrado que lanza con el cuerpo y en doble línea, quien se está expresando. Por que puede ocurrir que quien habla, tenga una intención al querer decir algo, pero su mensaje cambiar, gracias a la manera cómo lo dice corporalmente.

Por todo esto, escuchar es un arte y una habilidad que debe cultivarse, para poder distinguir el contenido del proceso; porque a veces nos quedamos en el discurso y no en sus efectos. Y quedamos presos en la forma y no en la esencia de los diálogos. En fin tanto lo que se dice y el cómo se dice…son complementarios.

Amigos y amantes

Yo creo que en pareja se nos olvidó ser amigos y amantes. Y además sospecho que es importante ir más allá de la atracción romántica.

El amor pasa por diferentes niveles y momentos de interés, comenzando por la fase erótica, para pasar por la etapa del amor filial, hasta subir a las sublimes cumbres del amor de ágape.

Esto significa que la pareja evoluciona y va madurando y transformando su manera de amar. Y que no podemos quedarnos anclados en el mundo de la atracción física, porque existen otros espacios maravillosos de la vida de pareja, como por ejemplo la experiencia de la “amigabilidad”.

Sería un error creer que la intimidad sexual va a durar toda la vida con la misma intensidad y pasión de los primeros años; más aún si sabemos que existe un coctel hormonal que tiene una duración finita. Sin embargo, sí es posible cuidar y cultivar la “eroticidad” para que no muera pronto, esa relación maravillosa de amigos que ofician como amantes.

La pareja crece, cuando descubre que lo más importante es ser amigos y amantes y esto se logra con la comunicación afectiva y efectiva, la manera como se solucionan los conflictos y el cultivo del respeto, la responsabilidad y el placer.

Si observamos las parejas que sobreviven al paso del tiempo y la convivencia, encontraremos denominadores comunes, como estos:

Se convienen.
Se comunican afectiva y efectivamente.
Tienen personalidades compatibles.
Se aman profundamente.
Se desean.
Tienen centros de interés comunes.
Poseen cualidades especiales que el otro admira.
Proyectan sus respectivas inteligencias emocionales.
Se cooperan.
Son camaradas.
Trabajan para aportar económicamente.
Saben manejar el dinero.
Están en permanente disposición de ayuda.
Son fieles.
Comparten una vida social sana y equilibrada.
Cultivan y cuidad la autoestima.
Son organizados.
Evitan los “juegos de poder”.
Hacen gala de su equilibrio emocional.
Poseen altos niveles de tolerancia a la frustración.
Son pacientes con el otro.
Conocen y estudian sobre el matrimonio.
Fortalecen el sentido del humor.
Estrechan lazos con sus respectivas familias.
Cuidan su salud.
Incrementan su cultura.
Y todos los días honran su compromiso de ser amigos y amantes.