La palabra tiene poder sanador

figure-257426_960_720Yo creo que la palabra tiene poder sanador, como tambien tiene poder para dañar y destruir. Y más aún cuando va acompañada de cierto tono característico, que la tiñe de agresión o burla. Pienso que las ironías son tan filosas como las frases de doble sentido y que hieren más cuando quien las recibe, es inteligente emocional y sabe leer entre líneas.

Dentro de las posibilidades del sicariato verbal, encontramos el sincericidio… acción por medio de la cual me permito lastimar al otro, diciendole una verdad, para la cual aún no está preparado y de esta forma matar cualquier tipo de ilusión.

Es una especie de sadismo verbal, que proviene de nuestra perversión, gracias al placer de ver sufrir al otro, por las verdades que le decimos.  Y al mismo tiempo, es una forma de masoquismo, querer oir de los demás, las verdades más crueles en relación con nosotros mismos.

Tenemos derecho a la esperanza y a la fe, sin engañarnos…sin embargo también es prudente percibir la realidad para, a partir de allí, construir futuro sanamente.

Hoy lanzo una propuesta para que tomemos conciencia de la posibilidad de acariciar con las palabras y evitemos al máximo agredirnos a nosotros mismos y a los demás con las expresiones que lanzamos ya verbal o corporalmente.

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