La riqueza y la prosperidad económica están determinadas por la cultura

europe-69526_960_720Yo creo que hay una gran diferencia entre tener conciencia de abundancia, y ser solvente económicamente.
No basta con programar la mente y la palabra desde afirmaciones positivas como:

Tengo siempre todo cubierto.
Abro mi mente ahora para recibir.
La vida es fácil, y tiene abundancia de lo que necesito.
Todas mis necesidades están cubiertas.
Tengo abundancia ilimitada.
Ahora doy y recibo libremente.
Pertenezco a un universo rico y hay abundancia para todos nosotros.
Ahora vivo en un universo rico y cariñoso.
El dinero viene a mí fácilmente y sin esfuerzo.
El dinero fluye hacia mí de forma fácil.
Recibo dinero de fuentes inesperadas.
El dinero que recibo es mayor del que gasto.
Me proveen siempre de lo que necesito.
Mis ingresos provienen de Dios y el Universo.
Busco y recibo una fuente generosa.
Agradezco cada vez que a mi llega dinero.
Yo creo que en el mundo del dinero y la capacidad económica, intervienen leyes, que al no seguirse al pie de la letra, traen como producto final el desencanto.
Por ejemplo, la ley de ganar dinero, la ley del invertir, la ley de ahorrar, la ley de poner a trabajar el dinero, la ley de cuidar nuestro tesoro de pérdidas , la ley de ver oportunidades de negocio, la ley de abrir mercados etc.
En otras palabras lo que quiero decir es que no basta con tener una actitud mental positiva y abierta a la abundancia, sino que se requiere de un cerebro administrativo y práctico que sepa cómo aprovechar y multiplicar esas riquezas adquiridas.

Por estudios de psicología sabemos de personas que han ganado la lotería, en poco tiempo pierden mucho de su capital por no saber administrarlo o invertirlo. Y sabemos que la cultura económica se estudia, se investiga y se transforma dependiendo del vaivén de los mercados.

Creo que la fuerza del pensamiento obra, y que la capacidad de la palabra hace milagros, pero se necesita la operatividad de la conducta que torne la palabra en acción económica, para hacer realidad nuestros deseos de abundancia monetaria.