Mi madre es un ser sagrado

baby-165067_960_720Yo creo que me voy a imaginar que estoy en el colegio y debo presentar un escrito sobre mi mamá, para leerlo en público, en la fiesta de las madres.

Se titula: “Mi madre es un ser sagrado”. Continuar leyendo

Refugios peligrosos

Yo creo que existen refugios peligrosos. Y el peligro reside en el placer que nos brindan, porque se convierten en anestésicos letales. Y producen parálisis emocionales, laborales, sociales, económicas y culturales. Me refiero a esos escondites cobardes que nos inventamos para no enfrentar la vida. Y a los ojos de los demás se ven como plausibles y hasta nos felicitan por practicarlos. Sin embargo tienen la característica de servir de mampara para separarnos del mundo.

Algunos se refugian en el trabajo, dedicando largas jornadas a producir dinero o logros comerciales para no ir temprano a casa. Los veo madrugando mucho y prolongando la jornada laboral hasta altas horas de la noche o si es posible hasta los fines de semana. Sus seres queridos los reclaman con el riesgo de perderlos. O puedo sospechar que el “trabajólico” precisamente no tiene a nadie y por eso se ocupa en trabajar.

Otros se refugian en la lectura. Los llaman “ratones de biblioteca” y su vida transcurre en la comodidad sin riesgo de la literatura. Sus vidas, no son propias, pues parecen prestadas de los personajes de los textos que leen y esto los habilita para soltar discursos en ambientes universitarios, desconectados de la realidad de la calle; eso si, con la protección intelectual de la mirada fría que regalan los textos.

Una gran mayoría, se refugia en el alcohol, para poner a prueba las capacidades natatorias de las penas reales. Incapaces de enfrentar el mundo se buscan la excusa social de tomarse unos tragos, para vivir una alegría artificial y temporal. Entonces el grupo social los refuerza y la embriaguez se perpetúa para no sentir el dolor normal de la vida cotidiana.

Los más adinerados o quienes creen serlo gracias a la tarjetas de crédito, se refugian en las compras compulsivas para compensar su vacío existencial.

También conozco los que buscan a Dios, sólo en momentos de calamidad o necesidad y le imploran ayuda y milagros especiales, para luego olvidarlo después del servicio prestado.

Yo creo que la vida a veces, tiene momentos difíciles y complicados y otros alegres y llenos de esperanza; pero esto no justifica que vivamos, negando la realidad que nos circunda, diciendo que nada malo pasa, como en la película “la vida es bella”.

Pienso que la inteligencia emocional nos debe permitir conocernos a nosotros mismos, gracias a la adversidad, sin necesidad de refugios peligrosos.

Sí se puede…

Yo creo que sí se puede cantar y disfrutar, en vez de disparar, odiar o agredir a otros. Y además creo que el amor une y hace milagros cuando nos proponemos lograrlo de corazón.

Creo que cuando alguien habla mal de otros, no habla mal del otro, sino de sí mismo.

Y creo que es mejor cantar y dar gracias para avivar el espíritu, en vez de despotricar.

Creo que cuando se unen voluntades todo es posible y basta con dejarse llevar por el deseo de hacer grandes cosas para conseguirlo.

No es un problema si Dios quiere… sino si yo quiero.