Decir lo que siento…o sentir lo que digo.

Juan Carlos Posada Mejía Psicólogo Psicoterapeuta GestálticoYo creo que la vida ni es buena ni es mala, he descubierto que la vida es la oportunidad para hacer algo con ella…es decir lo bueno o lo malo de la vida…depende de mí.

Y esta reflexión viene a cuento luego de todos estos años vividos, donde corroboro una vez más que todo depende de la manera como se mire.

No sé si el secreto esté en decir lo que siento, o más bien en sentir lo que digo.

Al fin y al cabo, lo que importa es la plena conciencia de lo que digo y cómo lo digo, porque lo siento. Sin embargo, requiere de valentía.

En el sagrado arte de vivir el coraje es obligatorio para enfrentar las críticas de los demás cuando no estás alineado con sus expectativas. Entonces expresar lo que se siente, no siempre es bien recibido porque va en contravía de la falsedad y apariencia… cosa que se acostumbra hoy.

Por ello lo importante en la vida es el esfuerzo, no el triunfo; porque la verdadera gracia está en el proceso, no necesariamente en el resultado.

Puedo ver en las pérdidas muchas ganancias cuando se tiene la mirada puesta en el mensaje oculto que trae la ausencia y la poda.

Como lo explica aquella expresión que todavía ronda mi cabeza cuando en su momento pude entenderla: “solo cuando te alejaste, te vi… porque necesité no verte…para verte”. Este es el verdadero tesoro de la pérdida.

Así como lo expresa el filósofo Séneca cuando afirma: “Para ser feliz, hay que vivir en guerra con las propias pasiones y en paz, con las de los demás”.

Curiosamente he necesitado la vida entera para aprender a vivir, y también, para aprender a morir y en este caso no me refiero a la muerte física, sino más bien a la muerte del ego y de la expectativa con respecto a los demás.

Los enemigos declarados, son visibles y sé qué puedo esperar de ellos. Pero aquellos odios de los que no soy consciente me hacen más daño precisamente porque desconozco su origen.

En todo caso mientras más conozco la naturaleza humana más entiendo lo importante de anticipar las consecuencias de mis palabras… pues todavía sigo preguntándome si lo mejor es ¿decir lo que siento? o mejor ¿sentir lo que digo?… de todas maneras, es un riesgo que puedo correr a discreción.

Yo creo que la vida me ha enseñado a ver las cosas como son… y no como lo dicta mí deseo.

Por lo tanto, en el sagrado arte de vivir voy a seguir sintiendo lo que digo para decir lo que siento.

En el horizonte de la serenidad.

pexels-photo-4497731Yo creo que, darse cuenta y hacerse cargo se convierten en tareas complejas cuando el ego se sobrepone al yo y entonces la actitud egoísta le gana a la sensatez de la razón.

El miedo a perder y soltar me impide ver en el horizonte la paz y la armonía.

Si está claro que nada tengo, para que nada me posea, entonces soltar, es el paso lógico por seguir.

Donde no hay temor, ni miedo, ni angustia, ni ansiedad porque todo sucede como tiene que suceder y lo que es para mí, será y lo que no, jamás vendrá, porque no está en el inventario del Universo.

Siento que a veces me preocupo demasiado por lo que no debo preocuparme.

Entonces la ansiedad desaparece por obra y gracia de la mente que se aquieta.

Sin embargo, qué difícil aquietar la mente cuando la invaden tantos estímulos exteriores e interiores llenos de amenazas posibles y catástrofes imaginadas por el libretista truculento que habita en mi interior.

Pensar hace daño cuando se es demasiado creativo frente a lo porvenir incontrolado.

Los pensamientos van y vienen y sólo aportan ruido innecesario.

Así que decido estar en silencio. Lo primero que hago es enfocar mi cuerpo, en una posición cómoda que me permita estar un buen rato navegando por la nada.

pexels-photo-2562560La naturaleza aporta un fondo maravilloso, lleno de energías diversas y gratas, mientras me quedo observando fijamente sin juzgar, la danza de los pájaros entre los árboles, de una rama a otra, con la complicidad del viento que también canta melodías sólo hasta ahora perceptibles.

Todo el ambiente se presta para observar el horizonte majestuoso que se yergue sin fin. Allí descubro que estoy vivo y que tengo tareas por hacer: Perdonarme, sanarme, limpiarme, animarme y llenarme de esta energía maravillosa que gracias al pranayama puedo volver a sentir.

De pronto, frente a mí la paz que se obtiene al no pensar.

El horizonte de la paz es muy diferente cuando se está allí.

Al silenciar la mente, se escuchan otras cosas, otras vibraciones, otros tonos exquisitos por lo ricos. Se escucha la majestuosidad del silencio porque están ausentes las palabras.

Entonces, yo creo que ahora, puedo escucharte, porque no me escucho.

Ahora puedo mirarte porque no me miro.

Ahora puedo sentirte porque no me siento.

Es decir, estaba tan centrado en mí … que me había perdido del infinito placer de tu presencia y de lo que me rodea…entonces te encontré.

No existe la felicidad completa.

pexels-photo-6530729Yo creo que no es posible ser feliz completamente en una relación de pareja. Ese discurso motivacional de los gurús virtuales que aparecen en videos pomposos en las redes sociales, donde todo se puede, cuando se trata de alcanzar la felicidad, me genera sospechas si lo contrasto con la realidad.

Ahora, una relación de pareja, si tiene un objetivo muy claro y consiste básicamente, en ser el instrumento propicio para el autodescubrimiento. Es decir, mi encuentro con el otro debe servir para auto conocerme.

En otras palabras, las relaciones con otras personas permiten poner a prueba mi capacidad creativa y expresiva para desarrollar el arte de tolerar la frustración, al mismo tiempo que me ofrecen una oportunidad maravillosa para dar y ofrendar desde mi mismo.

Realmente una relación amorosa no fracasa. Lo que sucede es que dicha relación no funciona, porque posiblemente comenzó de una manera equivocada. Se requiere comprender los mecanismos sutiles que se activan, cuando se entabla una relación con otro… donde impera el egoísmo, que busca sacar provecho.

Entonces, si todo el tiempo me pregunto: -¿qué beneficio personal puedo obtener con esta relación? – es porque no he comprendido que lo que está en juego es lo que puedo aportar a ella, para el crecimiento mutuo.

En términos generales, la mayoría de nosotros establecemos relaciones, buscando lo que podemos sacar de ellas.

Al iniciar una relación, es preferible preguntarse: ¿Qué va a hacer que esta convivencia sobreviva?, en vez de estar calculando, desde el principio…si esto va a durar.

El verdadero objetivo de una relación consiste en asumir el riesgo de exponer gran parte de mí mismo y no, qué parte de la otra persona, puedo conocer para controlarla.

Así el resultado es una enorme presión sobre la otra persona, forzándola “a ser” y actuar de una manera contraria a lo que realmente es su esencia. Así nace el resentimiento, el enojo y la desilusión porque esa persona, se siente mal, porque le queda imposible alcanzar el cumplimiento de la expectativa del otro.

Más adelante la persona busca recuperar su auténtico yo, actuando de acuerdo con su verdadera identidad, naturaleza y deseo profundo… y allí es cuando digo que mi pareja ha cambiado y que está muy extraña y que no entiendo su conducta. Continuar leyendo

Soy… los demás de los demás.

pexels-photo-5444943Yo creo que el mayor “pecado” que existe es ver a los demás como pecadores.

Recuerdo que Alberto Cortez, el poeta y cantautor argentino, era uno de mis compañeros inseparables al momento de estudiar, caminar, reflexionar y tertuliar en torno a la vida y su propósito. Y aquel día en particular, miraba con deseo profundo, un libro de poemas suyo, exhibido en la librería de la universidad, pero que, dadas las condiciones precarias de mi bolsillo de estudiante, era imposible de alcanzar, porque cualquier recurso económico, lo destinaba al pago de las fotocopias del capítulo de turno, para presentar el examen parcial de psicoanálisis, mientras me conseguía las obras completas de Sigmund Freud.

Lo que, si era posible, consistía en tomar por un momento el texto del librero, y de una manera ceremonial y simbólica, abrirlo para sentir su olor a imprenta y papel nuevo y en medio de este ritual, ojearlo y hojearlo para memorizar y copiar rápidamente alguna frase, estrofa o párrafo completo. La suerte me llevó a abrir la página donde se encontraba este tesoro:

Los demás… 

“Nunca estamos conformes del quehacer de los demás. Y vivimos a solas sin pensar en los demás.

Como lobos hambrientos, acechando a los demás, convencidos que son nuestro alimento, los demás.

Los errores son tiestos que tirar a los demás; los aciertos son nuestros y jamás de los demás;

Cada paso un intento de pisar a los demás, cada vez más violento es el portazo a los demás.

Las verdades ofenden si las dicen los demás, las mentiras se venden, cuando compran los demás;

Somos jueces mezquinos del valor de los demás, pero no permitimos que nos juzguen los demás.

Apagamos la luz que, por amor a los demás, encendió en una cruz, El que murió por los demás;

Porque son ataduras, comprender a los demás, caminamos siempre a oscuras sin pensar en los demás.

Nuestro tiempo es valioso, pero no el de los demás; nuestro espacio, precioso, pero no el de los demás.

Nos pensamos pilotos del andar de los demás;
“donde estemos nosotros… que se aguanten los demás”

pexels-photo-54377Condenamos la envidia, cuando envidian los demás, más lo nuestro es desidia, que no entienden los demás.

Nos creemos selectos entre todos los demás; seres “pluscuamperfectos”, con respecto a los demás.

Olvidamos que somos, los demás de los demás; que tenemos el lomo como todos los demás,

Que llevamos acuestas, unos menos y otros más, vanidad y modestia como todos los demás…

Y olvidando que somos los demás de los demás, nos hacemos los sordos, cuando llaman los demás.

Porque son “tonterías” escuchar a los demás… lo tildamos de “manía” al amor por los demás”.

Desde ese maravilloso día, creo que la armonía y la paz interior, no se consiguen enjuiciando las conductas de los otros, tal vez como una forma fallida de tener el control de los demás, sino todo lo contrario, cuando desarrollo la capacidad para ver a mis semejantes… como mis espejos. El secreto está en silenciar cualquier tipo de comentario o juicio, que sólo habla de quien soy yo, y realmente no dice nada de quienes son ellos.

Ser y estar feliz son una construcción cotidiana.

pexels-photo-3975266Yo creo que, si tuviera un nieto, le enseñaría los secretos del sagrado arte de vivir.

Lo vería crecer, avanzar y disfrutar, así como sufrir con cada situación cotidiana de la vida.

Y si algún día me preguntara, en medio de su juego infantil, acerca de mí mismo y mi proyecto de vida, seguro le respondería desde el corazón, amoroso y sensitivo, cuál ha sido mi método para caminar por la existencia.

Le diría: -el secreto para llevar una vida plena y mejor, está en reconocer que soy el arquitecto de mi propio destino-.

Y si me preguntara: -Abuelo ¿eres feliz?… mirándole profundamente a los ojos, mi respuesta sería: -ser y estar feliz es una construcción cotidiana que depende sólo de ti-. Aunque en esa construcción, los demás son importantes, si les doy el lugar adecuado en mi proyecto, logrando su participación en su justa medida.

Hijo, no es la vida la que me gratifica, sino que soy yo quien, desde el agradecimiento, le doy sentido y oportunidad a la vida. Por ello, soy feliz porque no he necesitado ni riquezas ni reconocimientos para el ego. Entonces tengo la certeza de que el agradecimiento es el primer paso.

En vez de criticar, he decidido edificar. -Tengo mucho que agradecer, pequeño, le diría-; sobre todo a aquellas personas que, con sus comportamientos y comentarios, han pretendido hacerme daño. Pues gracias a sus acciones y movimientos intencionados, he logrado encontrar los aspectos de mi propia vida que debo reforzar y trabajar para hacerle frente a la adversidad.

Si quieres saberlo, aún cada mañana me levanto, repitiendo varias afirmaciones que se convierten en mi escudo y mi motivo, pues tengo la convicción, de que soy yo mismo mi propio obstáculo, si no venzo a mi demonio interior, que está cargado con altas dosis de pesimismo y poca fe.

pexels-photo-5591247Acto seguido, decido poner en práctica todo lo que digo que soy; en vez de llenarme de argumentos y palabras que se las lleva el viento, más bien actúo de manera inteligente, es decir, cumplo lo que prometo desde la acción, donde materializo con hechos, mis propósitos.

Mi querido nieto, -lo importante no es ser cariñoso, sino actuar de manera cariñosa-.

-Lo fundamental no es decir que soy valiente, sino actuar con valentía cuando las circunstancias lo exijan-.

-Sospecho que el otro secreto ha sido, no compararme con nadie, ni medir mi éxito a partir del éxito de los demás, porque yo tengo mi propio éxito-.

-Recuerda que de nada sirve sentir, ni tener rencor por los demás. Perdonar debe ser la constante-

Además -ten presente la importancia de respetar y cuidar la posesión de otros, porque no es tuya, sino que más bien, es tu obligación, buscar tus propios tesoros-.

Y, sobre todo -procura no maltratar a nadie y mucho menos a ti mismo-.

Yo creo que, si tuviera un nieto, en medio de conversaciones profundas, le enseñaría el sagrado arte de vivir, para ser y estar feliz, como una construcción personal, inaplazable e intransferible.