Soy el pintor, frente al lienzo en blanco de mi propia vida

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Yo creo que soy responsable de las experiencias que vivo. Y que lo que pienso, imagino, sueño y deseo, son los materiales que van creando mi futuro.

Es por esto por lo que, como un pintor frente al lienzo en blanco de mi vida, voy dándole pinceladas a las condiciones dañinas del resentimiento, la crítica, la culpa y el desamor por mí mismo. Mi sufrimiento viene de la manera como pienso, sin embargo, como al fin y al cabo son pensamientos, los puedo cambiar, antes de que se conviertan en decretos. Continuar leyendo

El futuro no existe

Yo creo que el futuro no existe. Entonces creo que el futuro se construye a partir de los actos en el presente, gracias a los pensamientos intelectuales y los procesos creativos del cerebro. Lo que me permite concluir que el futuro se crea. Y esa construcción tiene mucho que ver con el pasado; pues la utilidad principal de éste, es aprender de él y lo más importante, el resultado de todo aquello que hagamos con ese aprendizaje, en el presente.

Pasado y futuro, se convierten en una ecuación interesante, pero por lo que hagamos ahora. Por ejemplo en el acto de ahorrar dinero, se está construyendo futuro… que al fin y al cabo es hipotético, pero permite diseñar un escenario más allá en el tiempo. El acto de ahorrar es ahora y tiene lugar aquí. Entonces aquí y ahora tienen poder por la decisión del lugar y momento para realizar el sagrado acto de vivir.

Quien vive en el pasado… no está conectado con el presente… o es que acaso ¿tiene miedo de vivir? Y lo mismo le sucede a quien vive en el futuro, sin darse cuenta de que la realidad se desarrolla en el presente.

Este juego de palabras nos debe invitar a centrarnos en el ahora. Y reconocer que la mayor sabiduría e iluminación se encuentran en el presente, en la decisión misma de vivir aquí y ahora.

De otro lado, Para Eckhart Tolle en su libro El poder del Ahora…”La iluminación significa levantarse por encima del pensamiento, no caer a un nivel inferior del pensamiento, el nivel de un animal o una planta. En el estado iluminado, usted todavía usa su mente pensante cuando la necesita, pero en una forma mucho más enfocada y efectiva que antes. La usa sobre todo con fines prácticos, pero está libre del diálogo interno involuntario y hay una “quietud” interior. Cuando usted usa la mente y particularmente cuando se necesita una solución creativa, usted oscila unos cuantos minutos entre el pensamiento y la quietud, entre la mente y la no-mente. La no-mente es conciencia sin pensamiento. Sólo de esta forma es posible pensar creativamente, porque sólo de esta forma el pensamiento tiene poder real. El pensamiento solo, cuando no está conectado con el reino mucho más vasto de la conciencia, se vuelve estéril rápidamente, insensato, destructivo”.

Continúa diciendo Tolle que: “La mente es esencialmente una máquina de supervivencia. Ataque y defensa contra otras mentes, recoger, almacenar y analizar información, eso es en lo que es buena, pero no es creativa en absoluto. Todos los artistas verdaderos, lo sepan o no, crean desde un lugar de no-mente, de quietud interior. La mente entonces da forma a la visión o impulso creativo. Incluso los grandes científicos han dicho que sus grandes logros creativos llegaron en un momento de quietud mental. El sorprendente resultado de una encuesta nacional entre los matemáticos más eminentes de Norteamérica, incluido Einstein, para conocer sus métodos de trabajo, fue que el pensamiento “juega sólo un papel subordinado en la breve y decisiva fase del acto creativo en sí mismo” (A. Koestler, The Ghost in the Machine. Arkana, Londres, 1989 pag. 180.

Dicho todo esto, es importante rescatar  el papel del “aquietamiento” de la mente para poder activar la creatividad en el presente y de esta forma construir el futuro.

Insisto: el futuro no existe, es una construcción y esta se realiza en el presente. Y para poder lograr este cometido, necesitamos hacer silencio en medio del parloteo mental, para alcanzar la iluminación.

Definitivamente, nuestro futuro depende de las acciones presentes, más que de los pensamientos.