Pensando en no pensar.

pexels-photo-773013Yo creo que estoy pensando seriamente en no pensar.

Cada vez que pienso, sufro, como consecuencia de mi propia expectativa.

Esta semana estuvo llena de momentos difíciles, porque la enfermedad visitó nuevamente mi tienda.

Luego de un diagnóstico colectivo, un resfriado común que se complicó me tiró a la cama.

Entonces, dadas las circunstancias, la vulnerabilidad y el silencio prolongado, mientras pasan los síntomas, me obligo a silenciar la mente y los comentarios de los seres queridos que temen lo peor, cada vez que las amenazas llegan por cuenta de la salud. Hasta los mismos médicos “se preocuparon” debido a mis antecedentes.

Ahora bien, creo que pensar no trae beneficios, sobre todo si los protagonistas son los pensamientos catastróficos. Y lo aplico en todo, los negocios, el amor, la vida en pareja y los planes futuros.

Pensar, tiene su arte y su estrategia. Y el control mental se vuelve obligatorio para quienes, presos del pánico, vislumbran lo peor, en el tiempo por venir.

Controlar la mente es la tarea fundamental. La ansiedad se alimenta con el pensamiento desorbitado y la meditación ayuda a crear un silencio maravilloso y profundo que cesa cualquier preocupación futura.

¿Por qué se piensa lo peor?

Porque como no tengo el control de lo que pueda pasar, hago que pase anticipadamente en mi pensamiento precavido. Y las imágenes terribles desfilan libremente creando escenarios de miedo y dolor. Las defensas y las alarmas se activan esperando lo peor.

Sin embargo, he decidido que voy a esperar lo mejor. Porque la actitud ayuda y crea un campo de salud plena, entonces colabora en el proceso de sanación.

Pensar no sirve de nada… sino lleva a la acción. Al fin y al cabo, el Universo no premia al que piensa, sino al que hace.

Yo creo que tengo la capacidad de crear y de creer y en consecuencia me programo para crear salud y bienestar. Estoy pensando seriamente en no pensar de manera catastrófica, sino más bien en producir alegría, optimismo y salud, mientras guardo silencio, esperando que todo suceda, como debe suceder.

Lo que ahora valoro.

IMG_7620Yo creo que, la expresión que le escuchaba a mis padres ahora cobra sentido: – “sólo se valora lo que se tiene… hasta que se pierde”-. O en palabras de Martin Heidegger: “sólo comprendemos el funcionamiento de la máquina cuando esta se descompone”.

Y esto se aplica entre otros temas, a la experiencia de la salud que, por estar sano, precisamente no permite tomar conciencia de esta, diferente de la experiencia de la enfermedad que me obliga a cotizar la salud perdida.

En este momento de mi vida, estoy valorando lo que antes no valoraba.

Desde el placer de dormir y comer, hasta el maravilloso encanto del baño diario independiente, sin requerir apoyo externo.

Es decir, el proceso de la enfermedad me ha enseñado la importancia de la autonomía y la capacidad para atender mis asuntos más elementales y primitivos, así como la humildad para comprender que, en el fondo, no soy autosuficiente, ni todopoderoso.

Entonces he descubierto que El Ego tiene miedo de soltarse, de entregarse, porque de hacerlo, esto significaría su muerte.

Luego de este camino que recorro con la enfermedad, nuevamente confirmo que mi objetivo en la vida debe ser, fundirme con la “Unidad” y esto sólo se logra si sacrifico el Yo. Porque mientras haya una “Yoidad” también habrá una “Otredad” y un miedo profundo de no ser “reconocido” o, mejor dicho: “diferenciado”.

En escritos anteriores he citado a Rumi, el místico islámico, y hoy nuevamente recuerdo el pasaje donde el amado llama a la puerta de la amada. Al otro lado de la puerta una pregunta inquietante: – “¿Quién es?”- a lo que el amado responde: – “Soy yo”-, Y la voz de la amada dice: – “No estoy”-. Así que la puerta siguió cerrada, porque no había espacio para dos.

Luego de un buen tiempo de soledad, meditación, reflexión y añoranza, el amado volvió a llamar a la puerta de la amada. La voz de la amada preguntó nuevamente: -“¿Quién es?”- a lo que el amado respondió: -Soy tú”-, entonces la puerta se abrió.

En su momento no comprendía al maestro Jesús, cuando decía que: – «Quien quiera conservar la vida la perderá»-. Ahora entiendo que el secreto está en morir a la apariencia de lo corporal para poder disfrutar de la “vida eterna”, porque el Yo debe morir, para nacer en el Ser. Entendiendo que el Ser no es mi ser, sino el Ser.

Me estoy dando cuenta de que el Yo, con el que aún me identifico, no puede iluminarse.

Ahora el objetivo es lograr el sacrificio del Yo, es decir darle muerte al Ego.

El problema está en toda la energía que invierto en la identificación con el Yo y lo tanto que desconozco a mi propio Ser.

Estoy buscando en el lugar equivocado. Todo este tiempo me he dedicado a encontrar la respuesta a la pregunta: ¿Quién Soy Yo? y creo que la pregunta es: ¿Qué Soy Yo? Para poder responder ¿Para Qué Soy Yo?

Yo creo que la respuesta es el amor. El amor cura porque tumba las barreras que edificó el miedo y deja entrar al otro para formar la Unidad. El que ama no pone su Yo en primer lugar, sino que experimenta una Unidad Mayor, porque el que ama siente con el amado como si fuera él mismo.

En el libro La Enfermedad Como Camino, de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke encuentro este texto bastante propicio para la reflexión que venimos haciendo: – “Nunca existirá el ser humano completamente sano, sin enfermedad ni muerte, nunca existirá el amor que todo lo abarca, porque el mundo de las formas vive de las fronteras. …Entonces quien descubre la falsedad de las formas en su conciencia es libre. En un mundo polarizado, el amor conduce a la esclavitud: en la Unidad, es libertad”.

Sanado por la fe, la esperanza y el amor.

pexels-photo-6129689Yo creo que en los procesos de enfermedad y salud hay elementos que van más allá del tratamiento médico. Por un lado, está la voluntad del paciente y del otro, el amor y el afecto de los seres queridos que motivan y acompañan el proceso de sanación.

En el último año he sido testigo de muchos milagros médicos. Como el de una familia maravillosa con un paciente excepcional.

Luego de conocer el diagnostico donde los médicos desde la ciencia no daban esperanzas de recuperación, ellos con la fe intacta se propusieron rescatar a su hermano del letargo cerebral en el que se encontraba sumido.

Decidieron montar guardia en la habitación de la clínica. Organizaron su presencia juiciosamente para no dejarlo solo y de manera milimétrica recibían el turno de cada uno para garantizar la compañía veinticuatro horas, de su ser querido.

De manera constante y amorosa se propusieron hablarle de tal forma que la voz cálida y al mismo tiempo enérgica le transmitiera pequeñas ordenes e instrucciones a su cerebro para que ejecutara movimientos sencillos. Esto gracias a la acertada sugerencia de un hermano suyo que es psicólogo.

Sucedió que luego de varios días eternos y silenciosos, donde el paciente no respondía a ningún estímulo, su esposa percibió un pequeño movimiento en el pie de su amado.

Esto fue suficiente para iniciar un protocolo de ejercicios y terapias de rehabilitación que hoy lo tienen de pie ayudado por soportes y sostenes elásticos que llenaron de esperanza, esta vez a los médicos.

A veces el amor, la tenacidad, y la fe de los familiares pueden ser adecuados para vencer un diagnóstico médico. Y que precisamente la derrota viene cuando me entrego a un veredicto de la ciencia que desconoce los milagros que produce el amor y la fe.

Las vicisitudes se presentan para probar mis capacidades.

Yo creo que luego de los eventos de salud que me han llevado a enfrentar la posibilidad de morir, he aprendido el valor de la actitud confiada en los poderes de la mente y del cerebro, cuando se programan para salir adelante frente a los obstáculos y las dificultades, eso si en compañía del amor, la fe y la esperanza de tus seres queridos.

Una cosa es enamorarse y otra vivir juntos.

aniversario suegros 2Yo creo que la vida en pareja requiere de una mezcla armoniosa de paciencia con inteligencia emocional comprobada.

Mis suegros cumplieron sesenta y un años de casados. Tomaron la decisión un primero de enero y luego de seis décadas de vaivenes del amor, continúan juntos.

Durante el almuerzo de celebración, me di el permiso de observarlos atentamente. Ella pendiente de él, se ocupaba del bienestar de su esposo. Él de manera infantil, sin medir las consecuencias, le hacía bromas pesadas que, a ella, a pensar del paso del tiempo, todavía le incomodan.

Aún duermen juntos y se cuidan mutuamente cuando la enfermedad asoma.

Y en el mercado, la lista de las viandas está confeccionada a partir de los gustos culinarios de él, ya que ella le demuestra su amor a la hora de cenar.

En el trascurso del día, mientras él arregla cocina y ella organiza la casa, ponen música vieja como ellos, así como bailables de su época en el Líbano Tolima, para llenar el hogar de animación y alegría.

aniversario suegros 3Más tarde, la mesa del comedor se transforma en lugar de concentración y entretenimiento debido a que el rummy y el tridodominó hacen parte de la rutina diaria. Eso sí, sólo al terminar de pintar los mandalas que sus hijos, que viven en el exterior, le han regalado al papá.

Las noticias hacen discutir al viejo que vive enojado con las decisiones políticas del mundo. Mientas que para ella se convierten en la fuente de información, para estar al día y más tarde sostener conversaciones inteligentes con las múltiples visitas que atiende, pues a ella le gusta rodearse de personas, tal vez porque en el fondo le aterra la soledad.

Cuando observo esta y muchas otras parejas incluyendo la mía, reconozco que la vida y la práctica profesional me han enseñado que el secreto está en la capacidad de tolerar la frustración. Es decir, sobreponerme cuando el otro no cumple mi expectativa, debido a que no lo acepto incondicionalmente.

aniversario suegros 1En el fondo la pareja sobrevive y cumple su función como pareja, cuando se comunica no sólo desde el afecto, sino desde el asertividad para decir las cosas que molestan, así como las que agradan y enamoran.

Claro, la personalidad de ambos cumple un papel importante en la armonía de la convivencia, así como los proyectos que se tienen en común y el amor y la intimidad sexual.

Algunas parejas fracasan en su proyecto de convivencia, porque cuando se dan cuenta de que se equivocaron en la elección, pretenden seguir juntos, a veces debido a la presión de otros.

Yo creo que lo más importante es aceptar al otro como es, sin pretender cambiarlo. Al fin y al cabo, una cosa es enamorarse y otra muy diferente pretender vivir con otro… que no se acepta.

Yo espero celebrar mi vida en pareja como un triunfo del amor incondicional que disculpa, antes que culpar.

Amar y ser amado.

pexels-photo-340566Yo creo que en el fondo… todo tiene sentido, si hago la pregunta correcta.

En este camino de la enfermedad he aprendido muchas cosas. Entre ellas el arte de hacer las preguntas. Por ejemplo, descubrí que no es lo mismo preguntar – ¿por qué tuve un linfoma? -, a preguntar: – ¿para qué tuve el linfoma? -.

Mientras la primera se responde desde la ciencia, la segunda busca la respuesta en la consecuencia práctica, es decir en la funcionalidad psicológica y espiritual de los hechos. Al fin y al cabo, resulta más práctico descubrir el para qué, si estoy buscando la respuesta en la mente.

El quince de septiembre se celebra el día mundial del linfoma, que es un tumor maligno que ataca al tejido linfático. Tuve la ventaja de conocer desde muy temprano en qué consistía la enfermedad, al identificar síntomas, para con ayuda de los médicos detectar a tiempo el problema y someterme al tratamiento oncológico de manera disciplinada y sin resistencias.

Este hace parte de la lista de los cánceres más comunes que en su orden son: el de seno, el de cuello uterino, el de pulmón, el de próstata, el de colon y en sexto lugar el linfoma.

Dentro de los linfomas, hasta el momento hay identificados cuarenta y dos tipos que se agrupan en: linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodking.

En mi caso los médicos determinaron que, tenía un linfoma no Hodgkin del cual hasta la fecha se conocen treinta y ocho subtipos.

Si la enfermedad es un camino, que es obligatorio transitar… ¿Qué significado tiene el que haya sido afectado, mi sistema de defensa?

Todo lo que pasa en el cuerpo permite aprender de la experiencia. Pues cada síntoma es un llamado de atención. Si me resisto y no leo el síntoma este se hará más insidioso.

Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke en su libro La Enfermedad Como Camino, a la progresión del síntoma que va desde la suave sugerencia hasta la más severa presión la llaman “fases de escalada”. Explican que, en cada fase, aumenta la intensidad del síntoma, logrando que la persona se pregunte qué es aquello que está negando o reprimiendo y qué necesita llevar a la conciencia.

Entiendo entonces que cuanto más me resisto, mayor es la presión del síntoma, por lo tanto, es obligatorio darme cuenta para hacerme cargo.

Ahora estoy consciente de que, si no ilumino este camino de la enfermedad, desde la conciencia, puedo pasar por etapas donde la presión psíquica en forma de pensamientos, deseos y fantasías me abrumen.

pexels-photo-3889795Luego posiblemente aparecerán trastornos funcionales y físicos representados en inflamaciones, heridas y pequeños accidentes.

Para más tarde desarrollar, tal vez, afecciones crónicas, o situaciones más críticas como atravesar por procesos incurables, como un cáncer terminal hasta llegar a la muerte por enfermedad o accidente.

Mis “mecanismo de defensa psíquicos” han impedido que penetren elementos amenazadores del subconsciente. ¿Será que me estoy defendiendo del amor, por el miedo a entregarme, pues sin defensas, me siento vulnerable?

Yo creo que cuando se ataca al sistema inmunológico, lo mejor es no resistir  y definitivamente permitirme amar y ser amado.

Aceptar, reconocer o negar.

pexels-photo-6984611Yo creo que es mejor aceptar los hechos que negarlos. A menos que necesite un mecanismo de defensa como la negación, para lograr que el sufrimiento se aleje de mí.

La amenaza de perderlo todo, me acompaña por estos días y por supuesto intento contrarrestarla con la ayuda de la esperanza, portadora del pensamiento mágico, que me dice al oído que cada cosa que sucede tiene que suceder y es mi trabajo descubrir su propósito oculto.

A las cinco de la mañana ya estaba bañado y vestido para mi cita con lo desconocido.

Mientras conducía el automóvil, rumbo al instituto de cancerología, conversaba con mi esposa sobre como la vida es una enorme escuela y yo su ávido aprendiz. En el camino, todo tenía un significado distinto, debido a que me preguntaba por qué seguía viviendo y sobre todo …para qué.

Ya instalado allí, en mi segunda visita al médico para realizar las pruebas de la máscara que voy a usar durante la radioterapia, mientras esperaba, me detuve a observar el desfile de los pacientes programados para el proceso de radiación. Sólo muy pocos estábamos calvos y la mayoría podían lucir nuevamente su pelo; entonces, en ese momento me vi como sobreviviente de la batalla contra el cáncer.

En estas circunstancias, negar que estoy enfermo no es posible, como tampoco afirmar que estoy sano. Lo único que puedo asegurar es que en este momento estoy vivo y debo aprovecharlo.

De todas formas, negar esta realidad que pertenece al mundo de la muerte, es imposible más aún si pretendo aferrarme a la conservación de la vida.

Cuando niego algo al mismo tiempo evito y reafirmo. Es decir, al negar la existencia de la muerte, aunque sea por un momento, estoy afirmando la presencia de la vida.

En otras palabras, la negación entendida como una forma de cancelar algo, pretende evitar el conflicto interior que surge en mí, entre el deseo de vivir y el dolor a morir, o en otras palabras a desprenderme.

Sigmund Freud decía que el contenido de una imagen o un pensamiento reprimidos, pueden abrirse paso a la conciencia, bajo la condición de ser negados, ya que la negación es una forma de percatarse de lo reprimido.

pexels-photo-6984618En el transcurso de mi nueva condición de salud, he descubierto que es mejor aceptar y reconocer las circunstancias que negarlas, porque cuando las acepto, puedo aprender mucho de mi mismo al fortalecer desde la humildad, mi voluntad y coraje.

No puedo negar lo evidente. Entonces me pregunto: – ¿Cómo podría tratarse un cáncer o un linfoma si carezco del conocimiento de su presencia?

Yo creo que, el primer obstáculo que fui capaz de derribar fue precisamente el de la negación, para facilitar el proceso de darme cuenta para hacerme cargo.

Gracias por la esperanza.

pexels-photo-5207015Yo creo que la enfermedad debe transitarse para aprender de ella.

Luego de reconocerme enfermo, he sido testigo de la evolución a todo nivel que ha ocurrido en mi existencia. El choque emocional, la transformación física, y sobre todo los fantasmas que rondan el pensamiento, relacionados con los cambios familiares, económicos y profesionales, me han hecho asumir la vida de otra manera.

Realmente el miedo y el dolor no han sido mis compañeros en este trance, pero si la sensación de finitud.

Desde el diagnóstico del linfoma, muchas cosas que creía importantes ahora han perdido su valor, para darle paso a lo verdaderamente fundamental como disfrutar y vivir intensamente aquí y ahora soltando los lastres del pasado sin jugar a hipotetizar el futuro.

Esta semana por primera vez, visité al médico encargado de coordinar el proceso de radioterapia. Me sentí como el niño que deja su casa para entrar en contacto con un mundo novedoso. Si bien es cierto ya había pasado lo más grave de mi tratamiento, ahora me enfrentaba a un ambiente completamente nuevo y retador. Salir del lugar donde ya era reconocido por mi valentía, para llegar a un instituto de cancerología mucho más grande, donde soy uno más, de los muchos pacientes oncológicos que diariamente son atendidos allí.

De todas maneras, mi capacidad de adaptación nuevamente se pone a prueba.

Sentado en la sala de espera que semeja la de un aeropuerto local, se acerca un paciente, que me reconoce, aunque yo no a él y con una enorme sonrisa me dice: -gracias por la esperanza. Gracias por sus escritos y videos que me han dado la posibilidad de vivir, y me han devuelto la fe en el tratamiento y sobre todo las ganas de vivir-.

Me llené de alegría al escuchar sus palabras de agradecimiento y se me ocurrió decirle que llevar un cáncer o un linfoma, no significaba una sentencia de muerte inmediata, ni mucho menos una incapacidad perpetua para seguir la vida, aunque, al menos a mí, me ha permitido la clarividencia necesaria para tomar conciencia de cómo quiero vivir de hoy en adelante y, sobre todo, el entendimiento de la fragilidad del cuerpo si no lo cuido adecuadamente.

A todo el que me lo pregunta y está atravesando por circunstancias similares, le recomiendo que se haga el tratamiento oncológico, aunque en mi caso ambas posibilidades tenían pronóstico mortal.

Ahora con más fuerza me pregunto qué es vivir, pues al fin y al cabo ya tengo más resuelto el proceso de morir.

Y sigo consultando al Universo, cuál es mi destino. Porque si mis días estaban llenos de certidumbre por la posibilidad de morir, ahora la incertidumbre se incrementa, porque la amenaza sigue viva, aunque ahora, ya no necesariamente por el linfoma.

Para morir necesito estar vivo. Y he decidido vivir intensamente, porque si la vida se da en un tiempo limitado, es el momento de aprovecharlo todo y cumplir con los sagrados encargos del arte de vivir.

Tengo claro que este episodio de mi vida debe servir para mi aprendizaje, y el de aquellos que deseen aprender de él, como ese paciente agradecido por la esperanza.