Soy agresivo…porque tengo miedo.

man-2364347__340Yo creo que la agresividad es la manera como se manifiesta el miedo.

Entonces reconozco que cuando me enojo, debo investigar las causas de mi miedo, porque es allí, donde está el origen de todos los fantasmas que me acechan.

En el día de ayer, por razón de mi trabajo, me acerqué a la portería de la institución pública, destino de mi charla. El portero muy amable, y con buen manejo del servicio al cliente, me explicó que el vehículo en el que me transportaba no podía ingresar, debido a la política ambiental que restringe el uso del parqueadero a aquellos que tienen “pico y placa”. En mi ciudad, se prohíbe la circulación de automóviles a determinadas horas y en ciertos días de la semana, teniendo en cuenta el último número de la placa que aparece en la licencia de tránsito. Con la misma amabilidad, respondí a la directriz y me dispuse a buscar parqueo fuera de allí.

Cuando por fin llegué a la portería, esta vez a pie, me indicaron que debía registrarme con mi cédula de ciudadanía, para recibir una escarapela de seguridad y además mostrar el número de serial y marca del computador portátil que llevaba conmigo, para poder ingresarlo y así dictar la conferencia.

Estoy acostumbrado a este ritual en cada empresa pública o privada que visito y por lo tanto me preparo mental y emocionalmente para la espera obligatoria que se debe tener en estos lugares.

Sin embargo, mi vecino no tenía la misma energía. Se adelantó pasando por encima del derecho de quienes nos encontrábamos en la fila y puso su dedo índice en el detector electrónico del torniquete. Pero este no funcionó. Insistió cada vez, con más desagrado y desesperación, sin lograr su objetivo. Llamó al vigilante y en tono autoritario le dijo que necesitaba pasar. El vigilante pausadamente respondió: -señor, el sistema lector de huellas está malo, por favor permítame su carné institucional para autorizarlo a pasar-.

¿Usted no sabe quién soy yo? – gritó enfurecido. -No señor, usted sabrá disculparme, solicitó el guarda de seguridad, soy nuevo y hoy es mi primer día de trabajo aquí-.

Es que yo soy… y describió su pomposo título. Agregando: -a mí nunca me han dado una identificación para entrar, solo el registro de mi huella-.

Señor, lo comprendo, ahora le pido que me entienda… ¿cómo hago para identificarlo?

La furia de este hombre no tenía comparación, incluso a costa de su salud cardíaca, porque estaba exageradamente enrojecido y con la respiración entrecortada, faltó poco para que colapsara y así desencajado, jadeante y furioso, pretendía seguir caminando delante de la portería, sin autorización.

Pensé: ¿de qué tiene miedo? Probablemente, este indefenso hombre…tenía miedo de que los demás, allí presentes incluyendo el novel portero, no le hiciéramos reverencias a su ego. Pues su vanidad pedía a gritos reconocimiento, y clamaba por retomar el supuesto poder de su título.

Quizá tenía pánico de no “ser nadie” frente a los otros. Y lo que logró en cambio, fue demostrar, a los muchos testigos que presenciábamos su metamorfosis psíquica, su falta de capacidad directiva para manejar un tema de seguridad y protocolo tan delicado y sensible, pues es el primero que debe dar ejemplo de respeto por la persona encargada del acceso seguro a la institución y respeto por las ordenes, que más que un capricho, en este caso, son necesarias para la tranquilidad de todos.

Cuando se actúa desde la humildad, el sufrimiento es menor, porque quien se encuentra instalado en lo más alto de su orgullo, cae y se golpea muy fuerte.

En el juego del poder, aquel que necesita de la aprobación, y el reconocimiento, en el fondo sabe que su estado es tan etéreo, temporal y veleidoso como la vanidad misma.

Ahora, pensando en mí, cada vez que me enojo, identifico que tengo miedo de no ser valorado y apreciado por lo que pienso, digo, o siento.

También sucede que este miedo agresivo aparece, cuando me siento impotente, por lo tanto, veo muy claro mi miedo a estar vulnerable.

Yo creo que encuentro mi serenidad, cuando desde la humildad me acepto, y acepto las circunstancias, sin esperar ser aceptado. Y entonces el miedo desaparece y con él la agresividad, porque ya no necesito defenderme, al no sentirme atacado.

Aprendiendo a meditar.

meditation-2240777_960_720Yo creo que la meditación es una herramienta muy útil a la hora de lograr disminuir el proceso estresor, calmar dolencias psicosomáticas, lograr descensos significativos en la presión arterial, fortalecer el sistema inmunológico, hacer más lento el envejecimiento y recargar baterías. Así como a nivel emocional y psicológico estar más calmado, sentir mayor energía y claridad mental, facilitar la concentración en el trabajo, ayudar a focalizarnos para evitar distracciones, y por supuesto en la actividad de estudio, lograr aprendizajes más permanentes y sólidos y mejorar los niveles de creatividad; sin embargo requiere de disciplina y constancia para dominar su técnica, pues los efectos no se observan en las primeras semanas de práctica, sino después de varios meses de ejercicio constante.

El objetivo de la meditación es liberarse de la luchar interior que se produce por querer huir del enojo, la ansiedad o la preocupación; entonces la idea es dejarse llevar sin resistencia, al estado de relajación muscular y respiración lenta, para bajar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.

Se ha demostrado científicamente, a través de aparatos muy sofisticados, cómo durante la meditación se generan cambios en las ondas cerebrales, que difieren de las ondas que se producen al descansar o al dormir, por lo tanto, es una actividad muy diferente.

En el fondo, la técnica de la meditación consiste en enfocarse de manera pasiva y relajada. Es distinto a concentrarse. Aquí la idea es presenciar, como un testigo que no juzga, que no piensa. Es permitir un estado de conciencia para permanecer en contacto con lo observado, desde los sentimientos. Sabemos que la concentración es un trabajo del hemisferio izquierdo del cerebro porque trata de entender el objeto desde la intelectualización. Mientras que la meditación, es una actividad del hemisferio derecho, porque observa el objeto desde el sentimiento, desde la sensación, desde la emoción, dejándose llevar por los estímulos del entorno, sintiendo plenitud. Continuar leyendo

Cuando la máscara es lo habitual, y no el día de los disfraces.

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Yo creo que vivimos enmascarados; y esta certeza me acompaña desde que estaba niño.

Si bien es cierto que el 31 de octubre es un día mágico, donde está permitido y casi obligado el disfraz, también es válido comprender que, en los otros días del año, nuestro verdadero Yo vive oculto detrás de una máscara. Continuar leyendo

El perro que me muerde… es mi maestro

wolf-62898_960_720Yo creo que todo en el Universo tiene un tiempo cíclico que va y viene en espiral ascendente y al volvernos a tocar, porque al fin y cabo todo se repite, aunque lo miremos diferente, en tanto soy distinto, por efecto de la experiencia que el mismo tiempo nos va regalando, y que como las lecciones se vuelven a presentar si no las he aprendido, entiendo que el perro que me muerde…es mi maestro, porque aprendo mucho del sufrimiento, cuando me doy permiso de escudriñar el sentimiento de enojo y dolor y lo puedo contrastar con lo que necesito descubrir en mi sombra. Continuar leyendo

El problemático soy yo

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Yo creo que la vida no es problemática…el problemático soy yo.

La idea es ser feliz aquí y ahora; pero debido a mis falsas creencias y a la manera deformada como a veces percibo las cosas, me he llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades que terminan en una serie de juegos manipuladores que en primer lugar, me hacen daño y por supuesto, en segundo lugar,  a quienes me rodean.

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Promesas para cumplir

hug-2734958_960_720Yo creo que, al finalizar un período, siempre es bueno hacer balance para aprender de los propios aciertos y errores.
En este año que pasó descubrí… que fui más perceptivo e intuitivo, y que al momento de vivir disfruté de lo que me rodeaba y acontecía. Sin embargo, también me di cuenta de que sucedieron eventos confrontadores asociados con el valor de la vida, y el significado de la muerte y otros tantos acontecimientos maravillosos en donde pude tomar conciencia de la finitud de mi vida, para no volver a cometer el error de dejarla pasar, sin hacerme cargo de ella.
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