Lo que está sujeto a surgir, también está sujeto a desaparecer

pexels-photo-776291Yo creo que la expresión de Buda: “Todo aquello que está sujeto a un surgir, está sujeto a un desaparecer”, me permite reflexionar sobre los tiempos que están por venir.

Con cada día que pasa, la incertidumbre sobre el futuro, crece de manera proporcional, de acuerdo con el tiempo de espera, ya no inquieto por el tema de la salud, sino por las deudas acumuladas.

Entonces las compañías financieras, como una medida temporal, congelan el proceso de pago de ciertas acreencias, mientras que muy pocas familias, en la intimidad del hogar, aún no vislumbran, la magnitud de lo que que se avecina, por el obligatorio cambio en el estilo de vida .

Es aquí cuando se torna útil la práctica del desapego.

Cuentan que Siddhartha Gautama, el Buda, estaba residiendo cerca de Baranasi, en Isipatana, en el Parque de los Venados, cuando el Iluminado se dirigió al grupo de los cinco monjes, luego de su despertar.

¿Cuál es, monjes, -les preguntó- el camino medio que el Tathagata ha penetrado, y  que genera la visión y el entendimiento, que conduce a la paz, a la sabiduría, a la iluminación y al Nirvana?

Simplemente -respondió-, seguir el Noble Óctuple Sendero, que consiste en el correcto entendimiento, el correcto pensamiento, el correcto lenguaje, la correcta acción, la correcta vida, el correcto esfuerzo, la correcta atención y finalmente la correcta concentración.

Si lo aplico a esta crisis que estoy pasando, diría entonces que debo seguir estos ocho senderos para llegar a la paz, a la sabiduría y a la iluminación para el afrontar estos momentos difíciles.

Correcto entendimiento de lo que está sucediendo, es decir ver las cosas como son y no desde lo que yo deseo ver. Penetrando objetivamente en la situación misma, para comprenderla.

Correcto pensamiento, sin angustia anticipatoria, resolviendo cada situación aquí y ahora desde las estrategias de la lógica, iluminado por lo que dicta la realidad, sin dejarme llevar por pensamientos apocalípticos y fatalistas que sólo aumentan la incertidumbre y la sensación de impotencia.

Correcto lenguaje para dirigirme a las personas y llamar a las cosas, fenómenos y circunstancias como debe ser, en sus justas proporciones, desde un optimismo sensato, para evitar debilitamientos psíquicos producto del poder de la palabra, que puede enfermar o sanar según como se emplee.

Correcta acción para ejecutar las tareas pertinentes, posibles, obligatorias y necesarias para enfrentar la crisis y salir de ella, renovado, creativo y optimizando los recursos que tenga a mi disposición.

Correcta vida, alineada con el Universo, para respetar sus leyes, y convertirme en un ciudadano del mundo, sano, responsable, respetuoso, comprometido con la conservación del medio ambiente y generador de cultura naturista, en paz con mi conciencia y con mis compañeros del planeta.

Correcto esfuerzo para contribuir a la construcción de un mundo mejor; comenzando con mi propio estilo de vida, y de esta forma ser más responsable, más saludable, armonioso y sereno, sin ansiedad de poder, fama o prestigio; a través de la práctica del desapego del placer por el placer.

Correcta atención para focalizarme en lo necesario y no en lo superficial, en lo profundo que le de sentido a mi existencia, reconciliándome con el proyecto de ser mejor persona todos los días.

Correcta concentración para ver lo esencial y no lo accesorio. Para darme cuenta y hacerme cargo de la reforma planetaria que ya está comenzando.

Como todo en el Universo es transitorio; “lo que está sujeto a surgir, también está sujeto a desaparecer”, por lo tanto, yo creo que soy el protagonista del cambio, entonces en esta cuarentena, mientras pasa el Covid-19, me van quedando muchas enseñanzas y lecciones de vida, principalmente la del desapego.