Yo quiero ser yo

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Yo creo que, en el sagrado arte de vivir, ser uno mismo es difícil. Por un lado, si pretendo “comprar” la aprobación de los demás. Y de otro lado, porque la lucha por ser uno mismo, es dura, si tengo partes de mí, que no valoro, no acepto o incluso no reconozco.

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El duelo por el cuerpo

Yo creo que llegó el momento de reconocer la importancia del papel del cuerpo en esta contemporaneidad.

Durante mucho tiempo, le dimos primacía a la mente con todo su potencial. En el colegio, las materias y cursos estuvieron orientados hacia el cultivo de la mente, el análisis, la razón y la lógica. Y educarse era sinónimo de saber utilizar las herramientas del pensamiento.

Ahora pide su papel protagónico el cuerpo como un instrumento más de la inteligencia y por lo tanto merece nuestra atención desde el punto de vista de la creatividad y las inteligencias múltiples.

Howard Gardner, en su texto las Estructuras de la mente: la teoría de  Las inteligencias múltiples en 1994, dice que: “El cuerpo es más que tan solo otra máquina, indistinguible de los objetos artificiales del mundo. También es la vasija del sentido del yo del individuo, de sus sentimientos y aspiraciones más personales, al igual que la entidad a la que otros responden en una manera especial debido a sus cualidades singularmente humanas”.

Más adelante en esa misma línea, Gardner en un texto posterior, Mentes Creativas: una anatomía de la creatividad, en 1998, afirma que: “Ha pasado el momento de admirar una inteligencia concebida de acuerdo con moldes limitados: es indispensable comprender la complejidad de la inteligencia múltiple”, como es el caso de la  inteligencia cenestésico-corporal.

Dice Gardner: “Una característica de este tipo de inteligencia cinestético-corporal, es la habilidad para emplear el cuerpo en formas muy diferenciadas y hábiles, para propósitos expresivos al igual que orientados a metas”.

Dicho así, el cuerpo se mueve y en palabras de Edwart De Bono, en El Pensamiento Creativo 1994, “El movimiento es una operación mental extremadamente importante. Es fundamental para la creatividad. Es casi imposible ser creativo sin tener cierta destreza en el movimiento”.

En este orden de ideas, aprender a bailar, nadar, practicar un deporte, un arte marcial y todo aquello que implique la intervención del cuerpo, se convierte en complemento importante del proceso educativo, sobre todo en aquellos que requieren de la creatividad.

Sin embargo, toda la cultura en la actualidad se fundamenta en el cuerpo. Pero no necesariamente con fines expresivos de la inteligencia. Se viste el cuerpo, se decora el cuerpo, se cambia el cuerpo y se vende el cuerpo. Se construyen habitaciones para el cuerpo y se generan conflictos por el envejecimiento del cuerpo. Y las grandes multinacionales de la belleza y la estética fundamentan su negocio en el duelo por la pérdida de las características de la juventud.

Sería rico aprender el arte de envejecer con gracia y dignidad.

En próximas semanas, comentaremos sobre la existencia de tres cerebros en nuestro sistema neuronal…es decir: tenemos no sólo un cerebro, sino tres: uno, encargado de la razón, otro de la emoción y otro de la ejecución. Pero esto será en otro momento.

Por ahora, ¿cuál es tu opinión sobre la importancia del cuerpo en esta post-modernidad?