Aproximaciones a la muerte…

Yo creo que es bueno conocer la muerte, para vivir la vida.

Pues creo, que para comprender la muerte, es importante verla como una situación límite, que puede provocar cambios radicales en la perspectiva de la vida.

La conciencia de la muerte nos hace vivir en el presente y como dicen los estoicos, es necesario contemplar la muerte si queremos aprender a vivir.

Y frente a la pregunta: ¿Qué es la muerte?, podríamos aproximarnos tentativamente a la respuesta, tomando en principio, como referencia, los conceptos de algunos filósofos.

Por ejemplo en palabras de Kierkegaard, la muerte es una fuente de angustias creadoras y la vida es la posibilidad de las posibilidades.

Dicho así, ya tenemos mucho de donde tomar… al entender la muerte como propiciadora de creatividad y la vida como el plano para el ejercicio de dicha creatividad.

Y Heidegger, jugando con las palabras sostiene, talvez como una respuesta a  Kierkegaard, que la muerte es la “imposibilidad de las ulteriores posibilidades”; Es decir, que cuando nos morimos, ya no va más, “game-over”, como aparece en los juegos de video.
 
De otro lado Fernando Savater, ve la muerte como la máxima reductora de la ética. Y esto nos lleva a preguntarnos ¿qué sucede con aquellos quienes frente a la inminencia de la misma, actúan en forma inmoral e irresponsable?

Y José Saramago en su texto: Las intermitencias de la muerte, (2006) se pregunta: ¿qué pasaría si la muerte declarara un cese de actividades?

Surgen muchas preguntas para nosotros:

¿Qué sucede cuando morimos?

¿Existe alguna forma de prepararnos para morir?

¿Se puede ayudar a una persona a morir?

¿Es posible ayudar al espíritu del recién fallecido?

¿Por qué se dan y cómo asumir la muerte de niños y de jóvenes?

¿Cómo entender las diferencias espirituales entre muertes violentas, suicidios y muerte natural?

¿La muerte duele?

¿Es bueno estar dopado, para no sentir dolor en el momento de morir?

¿A dónde va la gente que muere?

¿Qué actitud se debe tener con respecto a quien se murió?

¿Se debe hacer algún tipo de “limpieza” de la ropa y objetos de uso personal del difunto?

¿Se debe conservar fotos del fallecido?

¿Se puede o no, tocar un cadáver?

¿Cuánto tiempo se debe esperar para sepultar un cadáver?

¿Es recomendable la cremación?

¿Es recomendable la donación de órganos?

¿Es importante rezar?

¿Es prudente hacer “pedidos” al fallecido?

¿Es bueno visitar cementerios y salas de velación?

¿Cuánto tiempo se tarda habitualmente para que el espíritu del fallecido alcance los planos superiores de la conciencia?

¿Hay vida después de la muerte?

En fin, este tema exige muchas aproximaciones y espera muchas respuestas desde la tanatología.

Ética de la libertad empresarial

Yo creo que en un mundo lleno de peligros morales, los enemigos de la ética abundan. Y creo que ser ético paga.

Recordemos que el máximo poder que tiene el ser humano es la soberanía sobre su ser.  En otras palabras es su capacidad de decidir lo que le conviene a su proyecto de vida, y precisamente lo que lo hace más persona es la posibilidad de aplicar su libertad relativa.

Como dice Eric Fromm, “Le tenemos miedo a la libertad”. Y esto es evidente desde el proceso educativo mismo; pues los maestros no estamos educando para la libertad… Pienso que cuando estos jóvenes entran al mundo laboral o empresarial… los empresarios se ven obligados a un trabajo adicional: ser educadores de las nuevas generaciones de administrativos.

Mi propuesta es que los empresarios se conviertan en educadores para la ética. Educar como empresa para la ética de la libertad, supone la oportunidad única y feliz, de colaborar con estos nuevos ejecutivos, para que aprendan a dialogar éticamente con clientes y proveedores, gracias al compromiso ineludible de trabajar por el fortalecimiento de la libertad y el respeto de la libertad de los otros.

Tenemos miedo de educar como empresa, desde y para la libertad y mucho más cuando se  trata de la libertad de nuestros conciudadanos, es decir de nuestros propios hijos.

En el tiempo que nos corresponde vivir, nos asalta la pregunta obligada: ¿Cómo hago para educar desde y para la libertad?

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