En el camino del éxito

Yo creo que Al Wang tiene razón cuando dice que “El éxito depende más del sentido común que de la genialidad.” Y para poder entrar en el camino del éxito es necesario elaborar un proyecto de vida creativo.

Además de presentar el proyecto, será obligatorio acompañarlo de una propuesta de liderazgo situacional. Es decir, cada proponente, deberá liderar su proyecto, para lograr las metas esperadas.

En palabras de Leon Tolstoi, “Todos sueñan con cambiar a la humanidad…  pero nadie sueña con cambiarse a sí mismo”. Esto significa que no podemos esperar que los demás cambien, sino comenzar con el propio cambio. Con razón se dice por ahí, que “si yo cambio, los demás cambian”. Y la sabiduría popular pregona: que “con tu cambio haces que los demás cambien“. Entonces se hace obligatorio, que quien quiera tener éxito, trabaje de manera personal en su propio cambio, para luego invitar a otros a hacer parte del proceso.

Ser exitoso es un proceso largo y continuado donde intervienen las capacidades intelectuales, emocionales y físicas de la persona y por supuesto el aporte de la genética a partir de la herencia y todo lo que se aprende a lo largo de la vida.

Un exitoso se conoce porque orienta sus acciones, trabajos y tareas hacia el logro de metas y objetivos.

Para tener éxito, es importante auto-conocerse.  Saber quién soy, qué quiero y qué puedo lograr.

De otro lado se necesita experticia en la toma de decisiones y habilidades para resolver problemas.

Y talento para formar equipos de alto rendimiento. El secreto está en saberse rodear de personas claves. “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija” dicen las mamás con sabia frecuencia.

En síntesis, el éxito comienza con la pregunta ¿qué quiero?; para luego trabajar intensa, amorosa y creativamente por lo que se quiere.

El broche de oro lo pone la oportunidad.

Recuerdo al profesor, aquella mañana del primer día de clase, cuando, luego de mirarnos en silencio, escribió esta fórmula en el tablero: E = P+O. Y luego, con tono solemne sentenció: El éxito, es la suma de la preparación para aprovechar la oportunidad.

Cómo vivir mejor con menos…

pexels-photo-2204542Yo creo que si es posible vivir mejor con menos

Sin embargo me podrán preguntar: ¿menos qué?

Dice Mahatma Gandhi: “Un ser humano, debería ser siempre más grande que lo que hace y más precioso que lo que posee”… esto significa que, para una sociedad materialista, donde lo importante es tener y no ser… no podemos seguir valorando a las personas por lo que tienen, ni mucho menos por lo que hacen, profesionalmente hablando, si no más bien por su esencia como personas.

En palabras de Mark Twain: “la civilización es la multiplicación ilimitada de innecesarios necesarios“.  En este orden de ideas, el materialismo, la competencia, la fiebre del prestigio, la envidia y la falta de humanidad son, sin lugar a dudas las enfermedades sociales del siglo XXI y esto de alguna manera produce estrés, depresión y ansiedad.

De otro lado Scott Nearin sostiene que “una economía de mercado necesita empujar y engañar a los consumidores a comprar cosas que ni necesitan ni desean, obligándolos así a vender su fuerza de trabajo como medio para pagar sus adquisiciones”.

Entonces nos asalta la duda: ¿Qué es vivir?

O la pregunta más directa: ¿Cómo estoy viviendo?

Y tal vez, la más trascendental: ¿Para qué vivo?

La vida es un viaje a través del tiempo en un determinado espacio. Y durante ese camino, buscamos status para proteger nuestra reputación.  Así,  ¿Qué es lo que hay que defender?

Vivimos para rodeamos de posesiones innecesarias. Creemos que la felicidad es la comodidad, la seguridad y el dinero. Con el “slogan” de ganar más para gastar más, la sociedad de consumo diseñó un inmenso aparato que nos inventa necesidades y nos hace creer, que tal o cual bien o servicio, nos hará felices… y en el fondo, lo único que logramos es cubrir un vacío emocional interior, que nos deja aún más insatisfechos.

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