Meditaciones al interior de la Mezquita-Catedral.

MEZQUITACATEDRAL ARCOS BICOLORESYo creo que, para mí, en el casco histórico, fue sobrecogedor visitar la Mezquita-Catedral de Córdoba en España, declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984.

El reloj marca las diez de la mañana y ya somos varios los visitantes que deseamos entrar. Como todos estoy en la fila para el ingreso, dispuesto a dejarme sorprender por lo que adentro voy a encontrar.

La guía sonora que está incluida con el boleto de entrada, cuenta La historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba, que da inicio en el año 786, cuando Abderramán I comenzó la construcción de una mezquita en el lugar donde antes se encontraba la basílica de San Vicente.

Al pasar los años, los emires y califas posteriores realizaron numerosas ampliaciones y modificaciones al templo hasta que, en 1236, tras la reconquista cristiana de Córdoba, fue convertido en catedral católica.

MEZQUITACATEDRALCORREDOR JCPMYa en el interior, desde el principio, el recorrido es impactante. Comenzando con la cantidad de columnas y arcos de herradura bicolor, siguiendo con la macsura, zona reservada para el califa, la imponente cúpula, así como la capilla mayor, el crucero y el coro, y ese arte gótico, renacentista y manierista que se entrelaza con el arte musulmán.

Todo esto incluso logra emocionarme debido a su belleza e imponencia y por encontrar en un mismo sitio, tantas culturas juntas.

MEZQUITACATEDRAL CORDOBA JCPMMientras camino, acompaño el proceso de contemplar y tomar fotos, con la inevitable presencia de algunos pensamientos reflexivos. Entonces me doy cuenta de las luchas por el poder religioso, político, cultural y social que siempre han existido a lo largo de la historia de la humanidad.

Como lo que sucede en el microcosmos es una expresión del macrocosmos y viceversa, no es extraño que las luchas humanas a gran escala se manifiesten al interior de cada uno de nosotros.

Así, identifico mi lucha interior, y me doy cuenta de que batallo contra mí mismo, semejando un juego de ajedrez, pero en solitario.

JUANCARLOSPOSADAMEJIA MEZQUITACATEDRALA nivel psicoanalítico, se dice que, en las primeras sesiones de trabajo terapéutico, las personas hablan y se quejan de otros y de cómo sus actuaciones, las de los demás, les afectan. Pero luego de un tiempo de descargas y desahogos, ya pueden hablar de sí mismos y de sus circunstancias personales. En ese momento especial es cuando se puede decir que la terapia comienza.

En estos momentos de mi vida, ya no me quejo de otros ni me enfrento con ellos. Mas bien me estoy dando cuenta de que sus actuaciones, a manera de espejo, me hacen figura y resuenan señalando partes de mí que ni reconozco, ni acepto porque están en la sombra. Por lo tanto, son asuntos que debo trabajar.

Definitivamente el problema, no son los demás, sino la manera como interpreto sus actuaciones y la forma como afectan mi expectativa y mi propio mapa mental de creencias.

Volviendo a la Mezquita-Catedral me di cuenta de que, dentro de su misma estructura, conviven muchas creencias y cosmovisiones.

MEZQUITACATEDRAL JCPMPor lo tanto, la comparo con mi interior donde encuentro una amalgama de pensamientos y sentimientos que ahora reconozco que no son míos, sino heredados o enseñados por personas e instituciones fuera de mí, a quienes les di crédito en su momento, pero que ahora me permito reevaluarlos y resignificarnos, para darles un nuevo sentido.

Es decir, en el sincretismo que para mí se hizo evidente al interior de la Mezquita Catedral, reconozco que dentro de mi hay muchos elementos tomados de fuentes diversas y hasta contradictorias que reconozco debo organizar, para mi propia salud mental y espiritual.

Viajando hacia mi propio interior.

Plaza Mayor MadridYo creo que España me recibió muy bien, superando mis expectativas.

Desde muy temprano me desplacé al aeropuerto, con la incertidumbre que siempre me acompaña en el estómago, cada vez que viajo largo.

Al llegar a Bogotá, la espera se hizo eterna mientras abordaba el vuelo hacia Madrid.

Los pensamientos se agolparon sin permiso y luego vino un momento de calma, gracias a los mantras que repetía mientras esperaba el llamado para abordar.

El avión despegó en medio del ritual de seguridad y la invitación a disfrutar el vuelo que sé que el capitán repite de manera robótica.

Mientras la nave alcanza la velocidad de crucero, mi mente se concentra en los sentimientos que se despiertan por el encuentro con mi destino, pues al fin y al cabo este viaje en particular representa una excursión por mi interioridad.

Por un lado, porque sucede un año después de terminar mi quimioterapia y por el otro, porque me veo con mi hija que también desde hace un año no he tenido la oportunidad de abrazar en vivo y en directo para expresarle lo orgulloso que me siento por su propio proceso de búsqueda.

Ambos estamos viajando hacia el interior de nosotros mismos.

Madrid es una ciudad vieja, llena de encanto e historia al mismo tiempo que me ha impresionado su gente que es una mezcla variopinta de muchas culturas, etnias y diferentes maneras de pensar y de vivir.

Lo más interesante de este viaje fue toparme con el estilo de vida madrileño que privilegia el placer de la conversación y el encuentro con los amigos, a la luz de unas buenas cañas y tapas.

Por donde quiera que vaya, encuentro fascinante que todos a mi alrededor están reunidos para conversar de lo humano y lo divino.

Esto cuestiona profundamente mi soledad y mi tendencia a evadir las reuniones sociales, porque a veces sus conversaciones son tan superficiales y leves que no aportan valor a mi espíritu y me abruma la pérdida de tiempo por el tipo de diálogo que no enriquece mi alma.

Es decir, lo que siento es que no puedo darme ese lujo de malgastar mi cronología, ahora que la vida me ha dado una nueva oportunidad, por lo tanto, muy valiosa para mí.

Estos días en Madrid me han ayudado mucho en mi proceso de amplificar mi percepción y darme el permiso de abrirme hacia lo diferente, lo insólito, y lo inesperado y sobre todo sin la ansiedad que sobreviene por la necesidad de controlar las situaciones.

Acá para mi todo es nuevo y estoy descubriendo mis posibilidades para aprender y adaptarme a las nuevas circunstancias que me plantea la vida.

Definitivamente viajar me permite conocerme mucho más y darme cuenta de mis potencialidades y limitaciones para hacerme cargo de ellas.

Yo creo que, en esta expedición hacia mi interioridad, verme como viajero del mundo me ha ayudado mucho en mi proceso de aprendizaje… sobre todo en el arte de descubrir la magia de la incertidumbre.

La mente del mono

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Yo creo que focalizar el pensamiento es muy importante para el logro de la paz y la serenidad interior; sobre todo si nuestra mente salta de rama en rama, en el árbol del sufrimiento. La “mente del mono”, se caracteriza por pensamientos divagantes, que pueden canalizarse sí se practica la meditación. Continuar leyendo

Las apariencias engañan…

Yo creo que las apariencias engañan.

A primera vista, juzgamos a los demás de una manera rápida y sin profundidad. Decimos cosas terribles de los otros, gracias a nuestra desbordada imaginación o ensalzamos a nuestros semejantes, porque nos caen en gracia y cumplen con nuestras expectativas.

Subimos de nivel al bien vestido y bajamos a los estratos más profundos, a quien se sale de los cánones del vestuario esperado.

Soltamos comentarios dañinos y mal intencionados para afectar la honra y reputación del colega o para ganar puntos irreales frente a otros, quienes también juegan el deporte lingüístico de destruir el buen nombre de los demás. Todo esto para ser aplaudidos como héroes, sin derecho a que la víctima pueda defenderse.

Será que los ciudadanos del mundo podremos algún día, descubrir cómo la verdadera sabiduría está en el silencio respetuoso, que sabe guardar distancia.

Ahora puedo reconocer que no soy quién para juzgar. Y mucho menos cuando estoy en igualdad de condiciones, como ser humano falible.

A propósito: ¿Se dejaría guiar por este individuo, en la Plaza de Bolivar de Sante Fé de Bogotá, Colombia?