Mi madre es un ser sagrado.

baby-165067_960_720Yo creo que me voy a imaginar que estoy en el colegio y debo presentar un escrito sobre mi mamá, para leerlo en público, en la fiesta de las madres.

Se titula: “Mi madre es un ser sagrado”.

Mi mamá es una guerrera, que con su ejemplo me muestra el coraje necesario para enfrentar la vida.

Trabajadora incansable aún hoy, a la edad que tiene, dedica su tiempo y energía a ejercer con amor y paciencia su actividad como voluntaria en la Clínica. Es el ejemplo vivo, de la solidaridad con el enfermo y del acompañamiento espiritual a los mismos.

Me ha enseñado la importancia de hacer las cosas bien, con honestidad y sin mediocridades.

Defensora de oficio, me ha acompañado en más de un conflicto regalado por la vida. Apoyándome y recordándome que: – “sólo Dios sabe muy bien, cómo hace sus cosas”.

La recuerdo levantada muy temprano, haciendo oficio en la casa, y dejando todo listo, para luego salir a la oficina y con profesionalismo y entrega ética, presentar balances y declaraciones de renta, propio de su actividad como contadora. Y en la noche antes de acostarse muy tarde, cansada pero feliz, dispuesta a ayudarnos con las tareas y preparando uniformes y maletas para el otro día.

Protectora de la unión familiar, y gracias al WhatsApp, sin falta se reúne con sus hermanas para compartir en cada reunión con las “Mejías” cuando se invitan a almorzar las tajaditas de plátano maduro que no les puede faltar.

Es una abuela encantadora, querendona de sus nietos, los valora y los apoya, pues se siente muy orgullosa de sus logros, cada vez que ellos publican en Facebook o Instagram.

Mi madre es la representación del amor incondicional para sus yernos y nuera.

Me enseñó el poder del amor. Pues siempre me ha dicho: “ama lo que haces y haz lo que amas”. -Hijo, Trabaja en lo que te gusta. Valora y respeta a las personas que tratas. Cuida de ti y de los demás con amor-.

Por eso en el día de la madre, que no debe ser un día, sino todo el año, tengo el privilegio de disfrutarla todavía y seguir aprendiendo de ella, hasta que el Padre Celestial me regale… su último aliento.

Centrado en el ahora

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Yo creo que estar centrado en el ahora, es la clave fundamental para aquietar la mente.

Centrarse en el ahora, se logra realizando actividades cotidianas como, por ejemplo, comer.

En la familia y a través de la madre, aprendemos a consumir alimentos. Para los niños y sus padres, sentarse a la mesa puede ser el momento más sublime, o el más angustiante, debido a que los regaños, las amenazas, los castigos y los malos momentos, son los ingredientes que sazonan la cena familiar. Continuar leyendo

Viajar…para el aprendizaje del desapego

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Yo creo que viajar, permite sondear en las profundidades del ser.

Es abandonarse a la fortuna…algo así como confiar en lo que el destino tenga preparado para mí.

Supone además el desprendimiento y el desapego, para poder andar ligero de equipaje. Continuar leyendo

Los regalos del universo

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Yo creo que el universo me regala sus dones, pero a veces no estoy preparado para verlos.

Recuerdo que mi vida ha estado llena de regalos de felicidad, como la vez que me encontraba en la casa de mi mamá, un domingo, en una reunión familiar. En esa época, ella vivía en un segundo piso, pues siempre adoró la idea de tener un balcón para sentarse allí, y sentir la frescura del aire y de esta forma tener la sensación de libertad y de poder, al mirar a las personas, sin ser observada. Continuar leyendo

Con olor a mamá

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Yo creo que el lugar más encantador de la casa materna es la cocina. Allí las tertulias, tienen el calor de la intimidad de la familia, que se van cocinando con los olores típicos de la sazón de la mamá. Continuar leyendo

Aprender a vivir.

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Yo creo que la familia es el mejor lugar para aprender a vivir.
Era la hora de regresar a casa. El transporte escolar, para iniciar su recorrido, esperaba a la última alumna en la fila. La profesora del preescolar le tendió la mano para ayudarla a subir las escaleras del automóvil. Sin embargo, la pequeña no quería subirse. La profe, frente a la negativa, hizo la pregunta obligada. ¿Qué sucede hija? Es que se me perdió mi muñeca, -dijo. Continuar leyendo

El señor de los aguacates…o la felicidad al atardecer de la vida

el-mariachi-loco-1389118_960_720Yo creo que, el fin de semana pasado tuve una visión de mi futuro.
Eran las dos de la tarde del domingo, cuando a la distancia, alcancé a oír al vendedor de aguacates. Su voz sonaba poderosa y juvenil. Llamé a la portería para invitarlo a subir y pasó un tiempo bastante largo, entre la llamada y el arribo a mi apartamento; lo que me hizo sospechar, que aquel buen hombre se había perdido. Sin embargo, para mi sorpresa, al sonar el timbre que anunciaba su llegada, me encontré, no con un joven, sino con un caballero, muy mayor, sudoroso y jadeante que a duras penas articulaba palabra, debido por supuesto, al esfuerzo físico. De todas maneras, a punto del infarto, negociamos una buena cantidad de fruta, más por mi compasión, que por la calidad de esta. Continuar leyendo