El amor es un mal consejero.

couple-1427863__340Yo creo que el amor es un mal consejero; y sustento mi afirmación en la vivencia loca del enamoramiento… al fin y al cabo la parte final de esta misma palabra lo dice todo: “enamora…miento”, gracias al cóctel hormonal.
Tal vez porque en ese estado es muy difícil tomar decisiones adecuadas. La persona enamorada no ve la realidad que le circunda; más bien, ve a su objeto de amor, nimbado de hermosas cualidades irrepetibles en otros seres de la galaxia, y para nada observa peligro de la estabilidad de la futura relación. De nada sirven comentarios familiares y de amigos, en torno a la posible disfuncionalidad de tal pareja…todo es perfecto y los demás se convierten en enemigos gratuitos de aquel amor.
El amor enamorado no deja ver ciertas realidades. Partimos del gusto erótico que el otro despierta, y esto basta para decirle que lo amamos. Pero amar al otro, es algo muy diferente, consiste en la capacidad de ver la realidad y no mi fantasía o mi deseo personificado.
Esto significa que al decidir compartir mi vida con otro ser humano, debo partir de la objetividad fría y contundente al hacerme esta pregunta: ¿me conviene estar, el resto de mi vida, con ese socio y sus muchos defectos y virtudes? Y que, al tomar esta decisión tan trascendental, es porque veo al otro como un compañero de viaje y no como alguien que va a suplir mis necesidades no resueltas.
Yo creo que uno jamás debe casarse enamorado. Pues una cosa es desear y querer a una persona y otra muy distinta, pretender vivir con ella.
Lo grave es que veo en el otro mi reflejo; pues todo lo conjugo utilizando la expresión “me”: “abrázame”, “invítame”, “llámame”, y esta auto-referencia, va a generar mucha angustia y conflicto al no poder manipular a ese otro, para que haga mi voluntad.
Se trata de amar al otro…como es, sin pretender cambiarlo hacia mi conveniencia. Y mucho menos sentir que sin él o ella, no puedo vivir…como si se tratara de un tanque de aire comprimido, como en el buceo, para la supervivencia en aguas profundas.
Amar es dejar ser. Es permitir la expresión del otro como es. Pero cuando estoy enamorado tiendo a distorsionar la realidad y me engaño…como en un espejismo y no veo al otro, quizá me veo.
Yo creo que el amor en su estado de enamoramiento es un mal consejero y que es necesario aterrizar de aquel proceso de encantamiento hormonal, para ver al otro como es, incluso desde su lado oscuro de la sombra, y no como yo quisiera que fuera, para poder afirmar que lo amo y no que lo necesito.

¿Soñar y nada más?

Yo creo que desde tiempos inmemorables, los sueños han cumplido un papel muy importante en la toma de decisiones de las personas que han encontrado en ellos, una fuente de inspiración. Y no es al azar que grandes descubrimientos en química, física y astronomía se hayan dado gracias a la acción de los sueños.

¿Qué hay en los sueños que los hace dignos de consideración por parte de los psicólogos y psicoanalistas y se convierten en la coartada perfecta para depositar allí los asuntos pendientes o inconclusos y ser los portavoces del deseo, que en medio de la censura, se expresan en el mágico laberinto del lenguaje onírico?

Desde la Terapia Gestáltica los sueños son vistos como obras de teatro psicológicas, donde al mismo tiempo el soñador oficia como escritor, protagonista, lumino-técnico y creador de efectos especiales y en forma simbólica va dando significación y sentido a cada elemento del sueño.

Sigmund Freud lo veía como un camino para llegar a lo inconsciente y lo consideraba valioso aporte al psicoanálisis por la riqueza de los contenidos para interpretar.

Más allá del poder premonitorio de los sueños, lo importante aquí es cuestionarnos sobre el contenido simbólico que ofrecen a la hora de resolver conflictos personales. De alguna manera el sueño está cargado de elementos propios de quien sueña y solo puede interpretarse a la luz de los propios significados del soñador; pues como lo hemos dicho la persona quien sueña, y solo ella, es la creadora de esa trama onírica.

Posiblemente restos diurnos, asuntos pendientes y procesos emocionales en ciernes, son la materia prima predilecta para nutrir el mundo de los sueños. Pero así como se urde la trama, también es necesario destrabarla, para poder acceder a sus significados.

De otro lado, tenemos los sueños cuando estamos despiertos. Fantasías poderosas que preparan un futuro cierto, gracias a la magia de los deseos. Reclamamos de esta manera, el derecho a soñar; pero a veces es bueno darle límite a la imaginación para hacer más fácil el paso de la fantasía a la realidad. Y de esta forma, darle vida a todo aquello que soñamos: Un futuro mejor para nuestros hijos, salud a toda prueba, un mejor empleo, flujo de dinero abundante, pareja estable para nuestros tiempos de vejez, un país en paz etc. Pero en el fondo de todos estos anhelos, subyace la actitud de la persona capaz de lograr su cometido, gracias a la tenacidad de sus pensamientos, transformados en acción. Entonces no nos contentemos con soñar y nada más.

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