Aprender a vivir.

Little Girl Reading in Backyard

Yo creo que la familia es el mejor lugar para aprender a vivir.
Era la hora de regresar a casa. El transporte escolar, para iniciar su recorrido, esperaba a la última alumna en la fila. La profesora del preescolar le tendió la mano para ayudarla a subir las escaleras del automóvil. Sin embargo, la pequeña no quería subirse. La profe, frente a la negativa, hizo la pregunta obligada. ¿Qué sucede hija? Es que se me perdió mi muñeca, -dijo. Continuar leyendo

Arquitecto de la felicidad.

kid-2736596__340Yo creo que soy el arquitecto de mi felicidad.

Si la felicidad reside en la manera como pienso sobre algo, entonces está asociada con mi filosofía de la vida y por lo tanto tiene que ver con la forma como disfruto cada momento de mi existencia.

Esto quiere decir que la felicidad es proporcional a mi estilo de pensamiento y esto determina la manera como veo y evalúo cada circunstancia que me rodea, entonces creo felicidad como consecuencia lógica de dicha proyección mental.

Sin embargo, no puedo desconocer el papel importante que juega la genética en la construcción de la felicidad. La psicóloga social Sonja Lyubomirsky, en sus estudios sobre el tema, demuestra que el 50% de la felicidad, depende de nuestros genes.

De otro lado, la Dopamina al dejarse de producir espontáneamente a los 18 años, se puede inducir su producción gracias al ejercicio aeróbico, siempre y cuando dicho ejercicio, esté acompañado de creatividad, así como gusto y originalidad en la forma como se practica.

Entonces esto refuerza la idea de que la felicidad, además es un proceso intencional. Es decir, el 40% de la misma, es el resultado de mi intención de ser feliz. En un lenguaje más popular:” porque me da la gana ser feliz” y, por lo tanto, yo produzco felicidad.

Y el 10% restante de la felicidad podemos atribuírselo a las circunstancias que nos acontecen al momento de vivir y que, por fortuitas, dependen más de la manera como las interpretamos o usamos para resignificar lo que llamamos felicidad.

En definitiva, tengo un 50% disponible para mi decisión y elección de construir una filosofía personal de felicidad. Por lo tanto tiene que ver con la posibilidad de hacer cambios intencionales en mi vida.

En consecuencia me permite responder estas preguntas:

– ¿Qué tipo de vida quiero llevar?

– ¿Esta es la vida feliz que proyecté?

¿Qué puedo hacer para cambiar mi forma de pensar y de actuar, frente a las circunstancias que, por lo adversas, minan mi fe y mi esperanza y detienen el camino de la felicidad?

Así mismo, ¿estoy haciendo lo que se hacer y me gusta hacer y además tengo la posibilidad de recibir remuneración económica por hacerlo?

Pienso que construyo felicidad cuando aprovecho mi resiliencia en los momentos difíciles que normalmente trae la vida y que, dependiendo de mi tolerancia a la frustración, dispongo de buen ánimo y motivación para seguir adelante.

Confirmo que la felicidad que da la fama, el dinero y los aplausos del reconocimiento, es temporal y pasajera y estoy seguro de que la verdadera felicidad proviene del apoyo y acompañamiento de familiares y amigos cuando desde el amor, me regalan con su presencia.

Se que soy feliz cuando mi objetivo principal es ayudar (a quienes así lo deseen) a construir sus propios proyectos de felicidad.

Y sé que soy el arquitecto de mi felicidad cuando hago el oficio que me agrada, mientras muero.