El problema no está en sentir miedo…sino en cómo lo enfrento.

aprendiz de brujo juancarlosposadamejiaYo creo que el problema no está en sentir miedo, sino en encontrar la manera de enfrentarlo.

Hoy el amanecer estuvo cargado de ansiedad y temor, porque mientras terminaba el café de la mañana, las noticias soplaban vientos de guerra por los cuatro costados. Si la pandemia ya no asusta, ahora la muerte cambia su ropaje para ofrecernos otra de sus caras grotescas, gracias a los enfrentamientos bélicos en distintos lugares del mundo.

Entonces tomé consciencia del miedo y de esas otras guerras internas, que libro cotidianamente porque, así como sucede en el macrocosmos… también ocurre en el microcosmos.

En el sagrado arte de vivir me debato entre el miedo y el deseo.

Descubro que son muchos los temores que obstaculizan el camino y casi todos están relacionados con lo que trae el futuro. Por ejemplo, miedo a fracasar, miedo a no ser correspondido en el amor, miedo a perder el control, miedo a soltar, miedo a sentir dolor, miedo a equivocarme, miedo al cambio, miedo a correr riesgos. Miedo a depender de otras personas. Miedo a la soledad.

En fin, me asusta dejar que la gente sepa lo que necesito y que descubran quien realmente soy.

Entiendo que se trata de algo normal, porque es necesario proteger la vida, en el caso del miedo a morir, o del autocuidado, cuando se refiere a salir de casa, entonces descubro que al mismo tiempo tengo los recursos necesarios para enfrentar el miedo.

Esa fortaleza la encuentro en el amor, pues se realiza el milagro, cuando me valoro y me respeto desde el amor incondicional.

Por ejemplo, el miedo disminuye si agradezco los prodigios cotidianos de que es capaz mi cuerpo cuando lo cuido para que él me cuide.

Con los super amigos juancarlosposadamejiaCada vez que me invade el temor, recuerdo que estoy protegido por la confianza que deposito en lo que debe ser, en lo que debe ocurrir, en lo que es necesario que acontezca para mi aprendizaje y crecimiento personal.

El problema no está en sentir miedo… el problema está en si me paralizo y pierdo el horizonte.

Es normal sentir miedo cuando se enfrenta algo nuevo en la vida, sin embargo, luego me doy cuenta de que soy capaz de enfrentarlo y superarlo porque he aprendido que al miedo hay que atravesarlo.

Miro a mi alrededor y confirmo que no estoy solitario en el miedo. Somos muchos los que andamos por ahí enfrentando la vida a pesar de nuestros temores.

Todo es perfecto y armonioso en el Universo. La imperfección y el desequilibrio están en el ser humano que, desde su egoísmo y falta de amor y de confianza, pretende vencer su propio miedo… agrediendo.

Es en el amor donde está la respuesta. Y ese amor se cultiva desde la contemplación silenciosa del milagro de la vida… que se manifiesta y sobrevive a pesar de los ataques del miedo.

No tendría entonces miedo de perder esta vida, pues es apariencia; ya que la verdadera vida está en otro plano.

Es por esto por lo que yo creo que la respuesta está en cultivar la confianza en mis recursos ya que, lo que pasa, tiene que pasar, pues al fin y al cabo pasará para que suceda el aprendizaje que necesito para mi propio crecimiento.

La pirotecnia de nuestro enojo.

pexels-photo-2526105Yo creo que los juegos pirotécnicos, más allá de los destellos de luz de variados colores que despliegan, y de los chispazos de asombro que nos arrebatan, representan el estallido de nuestro propio enojo cuando detonan.

La ira contenida termina por explotar. El grito fuerte, sonoro y contundente de las personas furiosas, también está muy bien representado, en cada rugido que produce la pólvora cuando estalla.

La pólvora detonante, estremece el entorno, convirtiéndolo en un campo de batalla multicolor. Y al mismo tiempo cada explosión, cuando se repite en el espacio, despliega con sus ecos, el recuerdo triste de los cañonazos que han apuntado contra la humanidad.

Las celebraciones de la navidad, en varios lugares del mundo, van acompañadas de fuegos artificiales, que, con sus vívidos colores, producen alegría, pero con sus sonidos secos y estremecedores, causan miedo para quienes tenemos oídos musicales, y odiamos el ruido de la guerra.

En la ciudad donde habito, y como una costumbre, se inicia el mes de navidad con un ritual prolongado, que realmente no es de mi gusto, porque además son muchos los animales que sufren con este evento y que consiste en estallar pólvora toda la noche y durante la madrugada, hasta que se acaban los pertrechos.

Cuando soy testigo de este acto visual y sonoro, no tengo otra explicación que la de interpretar el estruendo prolongado, además de la alegría, como una manifestación del enojo y la ira acumulada, por tantos meses de encierro, silencio y quietud; que claro, para algunos fue una experiencia maravillosa, durante esta cuarentena en pandemia, sobre todo para quienes amamos los sonidos de la naturaleza, el silencio y la paz interior, pero que para otros fue de frustración y estrés, porque estaban acostumbrados al bullicio, al estrépito y a la vibración de los altos decibeles… que produce la alegría humana, cuando está reprimida, como consecuencia del encierro que termina siendo muy angustiante.

Según, los que saben de estadísticas, esta alborada decembrina en mi ciudad fue la más ruidosa y prolongada de los últimos años, porque se disparó al aire, lo que estaba guardado como una protesta y en vez de gritar de angustia, por el encierro y el aislamiento preventivo, escogieron como representantes a los artificieros, para hacer catarsis colectiva.

Yo creo que, tanta detonación en la madrugada del primero de diciembre de este año 2020 representó de un lado una celebración por la vida y de otro una especie de desahogo explosivo frente al miedo que causa la muerte, dada la alerta mundial por la salud física y económica que está debilitada por estos días.