Cuarenta años después.

Reunión exalumnos isc 40 añosYo creo que definitivamente este año, pasará como el más intenso de mi historia, porque me ha permitido darme cuenta de que nada de lo que ha sucedido y está por suceder, es al azar y que todos los acontecimientos están conectados y que lo importante es encontrarles el propósito y sentido.

Uno de los momentos más emocionantes que he vivido en este año, que de por sí ha estado cargado de emociones fuertes, ocurrió el pasado dieciocho de noviembre cuando los compañeros del colegio decidimos reunirnos cuarenta años después.

Los preparativos comenzaron un mes antes. Con ayuda de las redes sociales, iniciamos el proceso de convocatoria y de manera vertiginosa, casi viral, las respuestas no se hicieron esperar.

Cada día se unían más y más compañeros al grupo virtual conformado, con la esperanza grata del reencuentro.

Decidimos fácilmente el lugar, la fecha y hora de la reunión. Y más de uno confirmó por adelantado.

Fui el primero en llegar al sitio acordado. Le pedí a los encargados del restaurante, que organizaran las mesas para la ocasión y me dispuse a esperar la llegada de mis compañeros.

Mientras aguardaba, mi memoria viajó a la velocidad de la luz, para instalarse en los salones de clase, y la estructura misma del Instituto San Carlos, con el objetivo de recordar anécdotas y situaciones graciosas para compartir esa noche.

Daniel Alonso PimientoPinzón, Juan Carlos Posada MejiaUno a uno, iban llegando. Los vi igualitos a como estaban en mis recuerdos. La sensación fue extraordinariamente hermosa, pues “eran los mismos”, pero ahora con sus cabellos pintados de plata y unas cuantas huellas breves indicadoras, en sus rostros, del paso del tiempo.

La energía, alegría y sentido del humor negro, fueron protagonistas durante la noche. A cada comentario histórico, la carcajada sonora hacía eco en el lugar.

También tuvimos momentos de nostalgia, al recordar a los compañeros muertos, al mismo tiempo que lamentamos la inasistencia de algunos que a última hora no pudieron cumplir la cita.

Sin agenda planeada, hablamos de los profesores, de las novias de la época, de los romances turbios y clandestinos, de las fiestas paganas y no santas, de las parejas actuales y de los hijos. Y además de los temas de la prejubilación y por supuesto de salud.

A pesar de la pandemia y de mi reciente proceso de quimioterapia, me di el permiso de abrazarlos uno por uno, con la intención de agradecerles su amorosa presencia en mi vida.

compartiendo la mesa isc 40 añosConversé, me reí mucho, evoqué, comí deliciosos alimentos y nuevamente me sentí vivo en el recuerdo, porque volví a ser joven y vital al lado de mis compañeros de clase.

Yo creo que cuarenta años después, sentí que los mejores momentos de mi juventud, volvían de la mano de mis compañeros como si se hubiesen congelado en el tiempo.

Agradezco a la vida esta maravillosa oportunidad para reencontrarme con mi pasado y de esta forma vivir en el presente, soñando futuro.

El profe

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Yo creo que las primeras experiencias infantiles, se convierten en arquitectos que diseñan nuestro futuro, sobre todo a nivel vocacional.

Mi madre, quien me motivó a leer libros de psicología y filosofía, también me enseñó a ver cine cuando estaba niño y adolescente. Fueron muchas las películas que vimos, desde dibujos animados, aventuras, suspenso, ciencia ficción y más adelante, aquellas de profundo contenido psicológico, pues éramos asiduos asistentes a las salas del cine Libia, cerca al parque de Bolívar en Medellín, y a la del Subterráneo, donde se proyectaban las películas “para pensar”. Continuar leyendo

Lo bueno que dejan los que se van…

Yo creo que más allá de su estilo de vida, sufrimientos, gustos, hábitos y costumbres, Michael Jackson dejó su aporte a la humanidad a través de la música. Su talento incluso como coreógrafo merecen nuestra admiración y reconocimiento.

Y siendo consecuentes con la filosofía de este blog, que busca resaltar lo bueno de las personas, porque todas son dignas de respeto, me gustaría disfrutar con ustedes un poco de la música de él.

Yo se que el respeto se gana con las actuaciones y que son éstas, las que juzgará la historia... por eso dejemos que la historia se encargue de esos juicios, mientras nosotros disfrutamos de lo bueno que dejan, los que se van.

La importancia de las manos

Yo creo que todo comenzó con esa lectura típica que se realiza en el aeropuerto, mientras la escala obligatoria te invita a matar el tiempo. El libro de turno: el volumen I de los cuentos completos de Julio Cortázar y el texto elegido al azar: “las manos que crecen”.

Mientras la historia transcurre, los pensamientos se agolpan y comienza esa sensación incómoda de querer dejar el libro a un lado, para sumergirse en los propios pensamientos derivados de la lectura.  Una y otra vez las ideas convergen en un mismo pensamiento… se vuelve obsesivo, por lo recurrente: -“definitivamente las manos son muy importantes y no las valoramos”.

Yo creo que las manos no han sido completamente exploradas en toda su dimensión. Es decir, las usamos inconscientemente y solo nos damos cuenta de su valor, cuando las perdemos o cuando su funcionalidad se limita.

En otras palabras, el uso de las manos se reduce al diario oficio de realizar tareas con ellas de una manera mecánica o repetitiva, sin dimensionar que pasaría, si por aquellas cosas del destino o de la suerte, un accidente las mutilara o las inhabilitara.

Las manos se emplean para escribir; para tocar instrumentos musicales; para acariciar a nuestros hijos y a los seres que amamos y deseamos. Para moldear con arcilla o barro verdaderas piezas artísticas y hasta para golpear cuando el enojo y la furia quieren expresarse de todas maneras.

Con las manos se puede matar a otro ser viviente y con ellas también, realizar cirugías magistrales que les devuelven la vida a otros.

Con las manos, conduzco el automóvil, el avión y el sistema de transporte masivo, que juego desde niño.

Además con las manos, puedo todo lo que la imaginación me permite, para satisfacer mis deseos ocultos e inconfesos.

Y con las manos: oro, medito y hasta logro acciones curativas, cuando las impongo con amor, desde la fe.

Así, las manos con todo su poder, tienen capacidad de comunicación, cuando el lenguaje se convierte en símbolos y significados.

Me miro las manos y las de todos lo que caminan a mi alrededor y me doy cuenta del maravilloso milagro de su existencia.

En fin…el texto de Cortázar vuelve a tomar su rumbo, mientras anuncian la salida del vuelo a Singapur.

Ampliando horizontes…

Borobudur

Borobudur

Yo creo que vemos, lo que queremos ver y además percibimos aquello que nos enseñaron a ver. Por esto mismo, la importancia de romper paradigmas, radica en el permiso que nos concedamos, a nosotros mismos, para negar de una manera crítica, lo que la mayoría considera cierto.

Si todo el mundo piensa o cree lo mismo, eso no quiere decir que sea verdad.  No estoy de acuerdo con esa frase que dice que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. La historia de la humanidad, está llena de científicos e investigadores condenados por sus propuestas “locas” para la época en la cual vivían. Más tarde el tiempo les concedió la razón;  sus ideas y propuestas generaron cambios importantes en el curso de la humanidad, logrando progreso y mejores resultados… pero es claro que encontraron la resistencia de algunos sectores temerosos de lo nuevo y diferente.

Al romper esquemas, liberamos parte de nuestro ser. A veces, nos atamos a falsas creencias y seguimos al pie de la letra lo que nos hacen ver como cierto o verdadero. Y no nos atrevemos a contradecir o a negar aquello que hemos recibido de fuentes no siempre adecuadas u objetivamente informadas.

Viajar es una manera de romper paradigmas y así lograr que otras culturas, otras formas de vida y otras maneras de pensar… nos permeen.

En este preciso momento, que escribo el artículo, me encuentro en Yakarta, capital de Indonesia. El solo hecho de volar desde Colombia hasta París, para luego hacer escala en Singapur y tomar otro vuelo para Jakarta, te hace sentir que el mundo definitivamente es ancho y ajeno y que algunos de nuestros pensamientos, creencias y convicciones son relativos y circunstanciales.

Tantos idiomas, tantas culturas y tantas espiritualidades enriquecen y abruman.

Lo mismo sucede cuando se lee. Las perspectivas cambian y los horizontes se amplían.

Entonces yo creo que voy a leer y a viajar más.