Ampliando horizontes…

Borobudur

Borobudur

Yo creo que vemos, lo que queremos ver y además percibimos aquello que nos enseñaron a ver. Por esto mismo, la importancia de romper paradigmas, radica en el permiso que nos concedamos, a nosotros mismos, para negar de una manera crítica, lo que la mayoría considera cierto.

Si todo el mundo piensa o cree lo mismo, eso no quiere decir que sea verdad.  No estoy de acuerdo con esa frase que dice que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. La historia de la humanidad, está llena de científicos e investigadores condenados por sus propuestas “locas” para la época en la cual vivían. Más tarde el tiempo les concedió la razón;  sus ideas y propuestas generaron cambios importantes en el curso de la humanidad, logrando progreso y mejores resultados… pero es claro que encontraron la resistencia de algunos sectores temerosos de lo nuevo y diferente.

Al romper esquemas, liberamos parte de nuestro ser. A veces, nos atamos a falsas creencias y seguimos al pie de la letra lo que nos hacen ver como cierto o verdadero. Y no nos atrevemos a contradecir o a negar aquello que hemos recibido de fuentes no siempre adecuadas u objetivamente informadas.

Viajar es una manera de romper paradigmas y así lograr que otras culturas, otras formas de vida y otras maneras de pensar… nos permeen.

En este preciso momento, que escribo el artículo, me encuentro en Yakarta, capital de Indonesia. El solo hecho de volar desde Colombia hasta París, para luego hacer escala en Singapur y tomar otro vuelo para Jakarta, te hace sentir que el mundo definitivamente es ancho y ajeno y que algunos de nuestros pensamientos, creencias y convicciones son relativos y circunstanciales.

Tantos idiomas, tantas culturas y tantas espiritualidades enriquecen y abruman.

Lo mismo sucede cuando se lee. Las perspectivas cambian y los horizontes se amplían.

Entonces yo creo que voy a leer y a viajar más.

  

Acariciar con las palabras…

water-1988279_960_720Yo creo que las palabras matan, así como tienen el poder de dar vida…Mi propuesta es que aprendamos a acariciar con las palabras, no sólo las verbales, sino también, las gestuales y corporales.

Las palabras tienen un enorme poder. Tanto así que, con palabras terapéuticas es posible sanar a una persona, en tanto que con palabras agresivas, insultantes o mal intencionadas podemos lastimar, herir y sugestionar negativamente a los seres con quienes vivimos y/o trabajamos.

De otro lado, se ha comprobado el importante papel que juega la sugestión en nuestras propias vidas al lograr procesos de curación a partir de expresiones positivas expresadas por el propio enfermo, sus familiares o amigos más cercanos.

Las palabras y expresiones de un jefe pueden ser mortales para sus colaboradores si se expresan en momentos emotivos sin que medie la razón o el entendimiento.

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