Un maestro no puede darme la verdad.

pexels-photo-5415956Yo creo que un maestro no puede darme la verdad. La verdad ya está en mi interior.

Sólo necesito darme el permiso de abrir el cuerpo, la mente y el corazón para que sus enseñanzas puedan entrar y faciliten mi comprensión e iluminación. Si permito que las palabras penetren en mí, las semillas en suelo fértil harán el resto del trabajo.

Durante estos días, que he enfrentado la posibilidad de morir y la esperanza de vivir, me he preguntado: ¿Cuál es la fuente de mi sufrimiento?

Según el pensamiento budista la primera clase de sufrimiento es «el sufrimiento del sufrimiento» (dukkha dukkhata), el sufrimiento relacionado con las sensaciones desagradables, como las de un dolor corporal, perder el control de sí mismo o sentir tristeza por un evento de pérdida.

La segunda es «el sufrimiento de las cosas compuestas» (samskara dukkhata). La ventaja es que, así como todo se reúne, un día acaba por separarse o terminarse; es por esto por lo que, todos los eventos que conspiran en mi contra los describo como sufrimiento, razón por la cual en esos días no es fácil alegrarme.

La tercera es «el sufrimiento relacionado con el cambio» (viparinama dukkhata). Puede que el cuerpo ahora esté en proceso de recuperación, pero al deteriorarse seguramente me hará sufrir. Todos los cambios podrían verse como motivo de sufrimiento en esas circunstancias.

Aquí la idea es identificar el sufrimiento cuando esté presente y que yo sea capaz de reconocer la alegría cuando aquél, el sufrimiento, esté ausente.

No puedo caer en la trampa de ubicar el sufrimiento al mismo nivel de la impermanencia y la ayoidad.

La impermanencia y la ayoidad son «universales», son una «característica» de todas las cosas, pero el sufrimiento no.

Cuando me apego a una determinada cosa o persona, no es la pérdida de esto lo que me hace sufrir, sino precisamente mi apego y mi expectativa de no perder mi objeto de apego.

Buda enseñó que nada es permanente y que es importante des identificarse, es decir practicar la ayoidad, para facilitar el proceso de no quedar atrapado en las identificaciones engañosas.

De todas maneras, desde mi punto de vista, no todo lo veo como causa de sufrimiento.

pexels-photo-1148998Ahora, tomo conciencia de que otro error característico en la interpretación de las enseñanzas de Buda es creer que mi sufrimiento está causado solo por algún intenso deseo. De alguna forma el deseo frustrado puede ser causa de dolor, pero otras aflicciones como la ignorancia, la desconfianza, la ira, la arrogancia y las visiones erróneas también pueden causar dolor y sufrimiento.

La ignorancia, que origina las percepciones erróneas, es responsable de gran parte de mi dolor.

Por todo ello, yo creo que un maestro no puede darme la verdad y que es mi tarea, despertar mi maestro interior para descubrir que el sufrimiento está en mi mente y que puedo enfrentar la incertidumbre de lo que está por venir, practicando el desapego de creencias, miedos y deseos y sobre todo cultivando mi esencia, en vez del ego.

La mente del mono

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Yo creo que focalizar el pensamiento es muy importante para el logro de la paz y la serenidad interior; sobre todo si nuestra mente salta de rama en rama, en el árbol del sufrimiento. La “mente del mono”, se caracteriza por pensamientos divagantes, que pueden canalizarse sí se practica la meditación. Continuar leyendo

Soy sabio cuando cambio.

statue-55570_960_720Yo creo que todo está sujeto al cambio.
He descubierto que todo cambia, y que eso quiere decir que también es lógico que yo cambie.
Y sé que negar el cambio, es imposible cuando veo de frente mi propio proceso de envejecimiento.
Un día me di cuenta de los cambios, cuando experimenté de cerca la enfermedad, la vejez y la muerte de los seres más querido y cercanos en mi vida. Así como cuando observé mis propias debilidades físicas, al confirmar que ya no podía hacer actividades como antes.
Fue allí mismo cuando desperté de la inconsciencia en relación con el sufrimiento, el dolor y la fragilidad de la vida misma. Y por supuesto la crisis existencial, que llega impregnada de sufrimiento.
Entonces aparecieron las preguntas importantes para poder comprender y explicar nuestro lugar en el mundo:
¿De qué se trata la vida?
¿Qué es vivir mejor?
¿A que hay que renunciar?
¿Qué necesito para lograr el autodescubrimiento?
¿Qué es lo permanente frente a lo no permanente que me ofrece la vanidad, el orgullo, y el ego?
¿De qué nos debemos liberar?
Definitivamente existen experiencias transformadoras como la muerte, que nos indican, que sí es posible iniciar cambios para darle sentido a nuestra existencia.
Nuestra mente determina nuevas experiencias. Modifica la manera como experimentamos el mundo. Por lo tanto, se trata de interrogar el funcionamiento interno de la mente. Para comprender como funciona y en consecuencia utilizar ese computador para diseñar un proyecto de vida pleno, amoroso, saludable, feliz, generoso, lleno de paz y armonía.
El mundo externo cambia y nosotros también cambiamos constantemente. Dicho esto, es pertinente a veces, cambiar de rumbo para ser congruentes con nuestro proyecto de felicidad.
Todo es transitorio. No hay un ser permanente en mi… sino alguien que continuamente cambia.
El ser permanente no es la solución… es más bien la raíz del problema, sobre todo cuando tenemos preocupaciones terrenales, que por lo mismo son transitorias.
El deseo, la ambición, el odio, la ignorancia son engañosas y no nos permiten ver las cosas como realmente son.
Cuando nos auto-conocemos logramos la auto-transformación. Y solo cuando desde la humildad aceptamos la posibilidad de nuestro cambio, para renacer, logramos vivir con sabiduría y compasión.