La ganancia de la pérdida.

chess-775346_960_720Yo creo que todo beneficio requiere un sacrificio. Y que, para toda ganancia, previamente se hizo una inversión.

Es decir, en el sagrado arte de vivir, crecer es el resultado de perder y ganar; en otras palabras, aunque algunas pérdidas son inevitables, al final del camino vemos los frutos en las ganancias, porque la poda, trae sus beneficios.

Vivir es un juego cambiante entre períodos de estabilidad y desequilibrio y la transición entre ellos.

En un reciente taller terapéutico, nos dedicamos a elaborar un listado de aquellas emociones asociadas con pérdidas y duelos, que venimos coleccionando desde niños, gracias a los comentarios, frases y estilos educativos de nuestros mayores.

El resultado fue el siguiente: Continuar leyendo

Saber decir no, aunque el deseo grite sí.

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Yo creo que es muy importante saber decir no, así como es fundamental saber entender cuando nos responden con un no, para entonces, si es del caso, trabajar por el sí.

Recuerdo que hace muchos años, siendo adolescente, llegué derrotado a mi casa, luego de estar jugando con fuego, como aprendiz de seductor y atreverme a invitar, a salir conmigo, a una vecina muy codiciada y atractiva. Continuar leyendo

El poder de una ilusión

Yo creo que hemos perdido la capacidad del asombro, gracias a hechos y acontecimientos humanos, que por lo reales y contundentes, acaban con nuestra posibilidad de creer o soñar o mejor dicho, tener una ilusión.

Según el Diccionario de la Lengua Española, ilusión es un concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. Y más adelante agrega…ilusión es la esperanza en algo cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.

Creo que las ilusiones le permiten al ser humano tener esperanza. Y que precisamente, cuando todo está perdido, la esperanza nos devuelve las ganas de vivir.

Creer en la pareja, creer en el matrimonio, creer en la gente, creer en se puede cambiar, creer en que podemos construir un mundo mejor, no son simples ilusiones.

Las ilusiones tienen mucho poder en los niños. Cuando les prometemos un paseo, un regalo o una visita a un sitio especial, sabemos que sueñan con ese suceso y lo esperan con la certeza de que va a ocurrir. Sin embargo, los mismos adultos, nos encargamos de romper el encanto, cuando incumplimos la promesa. Entonces esto hace que el niño pierda su capacidad de creer que algo es posible. La psicología lo llama la “desesperanza aprendida”, y consiste, según Renny Yagosesky en un estado de pérdida de la motivación, de la esperanza de alcanzar los sueños, una renuncia a toda posibilidad de que las cosas salgan bien, se resuelvan o mejoren.

En este orden de ideas, frente a un terremoto, un robo, una pérdida significativa etc, es importante aferrarse a la esperanza o la ilusión de que se va a salir de ese estado y que se va a superar adecuadamente, en el futuro más cercano.

¿Qué haríamos sin esperanza?…dejar que el miedo, la angustia y la desesperación, se apoderen de nosotros. Y sabemos que mucha gente ha salido adelante, gracias al poder de una ilusión.