El riesgo potencial de tomar una decisión

Yo creo que el problema está en nuestra indecisión. A veces nos cuesta tomar decisiones, que por lo trascendentales, sabemos que van a repercutir en nuestro futuro. Y esto se debe posiblemente a nuestro temor a fracasar o equivocarnos. Sé, que ésta “herida narcisista”, nos duele en lo más profundo de nuestro ego. Y también sé que no nos gusta reconocer que nos hemos equivocado. Sin embargo, todo beneficio, requiere un sacrificio y cualquier buen resultado, exige una inversión o tiene un costo.

Dicen los abuelos, que “algo” saben, que “quien no arriesga un huevo no obtiene una gallina”. Y lo angustioso del asunto radica en el hecho de que, en cada momento, la toma de decisiones, encierra un riesgo potencial. Así para quien no le gusta perder y todo lo tiene o lo cree tener bajo control, tomar decisiones se convierte en un martirio.

La vida todo el tiempo nos exige tomar decisiones. Hoy me levanto de la cama o no lo hago; me ducho con champú o mejor utilizo el gorro de baño; desayuno abundante o tomo un alimento ligero; utilizo el metro o camino; estudio esta carrera o mejor hago la otra; me caso con este o mejor me separo de aquel; invierto en este proyecto habitacional o guardo el dinero para mi viaje de vacaciones; sigo viviendo o interrumpo mi existencia.

Hay decisiones acertadas y otras equivocadas. Hay decisiones tomadas desde el impulso o el desespero y las hay geniales y sabias, gracias a la serenidad de la meditación consciente.

Otras en cambio, tomadas desde la razón, frías y sin emociones, semejan el proceso mental del ajedrecista, que piensa que cada movimiento es una jugada maestra, resultado de ponderar posibles amenazas.

Yo creo en las decisiones que pasan por el tamiz del corazón, de la intuición, y del placer corporal y estomacal que brindan el sentido común y la sensatez. Pues cuando no lo he hecho así… el cuerpo y su malestar me lo reclaman.

Creo en las decisiones que benefician a los demás, incluso sacrificando el interés personal, pues no hay nada tan vacío como disfrutar el triunfo solo.

Creo que a veces se necesita la colaboración especial de seres iluminados y más sabios, que te ayudan a discernir, siempre y cuando superemos el orgullo.

Y creo que la inteligencia emocional tiene mucho que ver con la capacidad de adaptarse, resolver problemas y tomar decisiones.

Postergar una decisión, lo único que consigue, es la intervención del Universo, que finalmente toma la decisión por nosotros.

Amigos y amantes

Yo creo que en pareja se nos olvidó ser amigos y amantes. Y además sospecho que es importante ir más allá de la atracción romántica.

El amor pasa por diferentes niveles y momentos de interés, comenzando por la fase erótica, para pasar por la etapa del amor filial, hasta subir a las sublimes cumbres del amor de ágape.

Esto significa que la pareja evoluciona y va madurando y transformando su manera de amar. Y que no podemos quedarnos anclados en el mundo de la atracción física, porque existen otros espacios maravillosos de la vida de pareja, como por ejemplo la experiencia de la “amigabilidad”.

Sería un error creer que la intimidad sexual va a durar toda la vida con la misma intensidad y pasión de los primeros años; más aún si sabemos que existe un coctel hormonal que tiene una duración finita. Sin embargo, sí es posible cuidar y cultivar la “eroticidad” para que no muera pronto, esa relación maravillosa de amigos que ofician como amantes.

La pareja crece, cuando descubre que lo más importante es ser amigos y amantes y esto se logra con la comunicación afectiva y efectiva, la manera como se solucionan los conflictos y el cultivo del respeto, la responsabilidad y el placer.

Si observamos las parejas que sobreviven al paso del tiempo y la convivencia, encontraremos denominadores comunes, como estos:

Se convienen.
Se comunican afectiva y efectivamente.
Tienen personalidades compatibles.
Se aman profundamente.
Se desean.
Tienen centros de interés comunes.
Poseen cualidades especiales que el otro admira.
Proyectan sus respectivas inteligencias emocionales.
Se cooperan.
Son camaradas.
Trabajan para aportar económicamente.
Saben manejar el dinero.
Están en permanente disposición de ayuda.
Son fieles.
Comparten una vida social sana y equilibrada.
Cultivan y cuidad la autoestima.
Son organizados.
Evitan los “juegos de poder”.
Hacen gala de su equilibrio emocional.
Poseen altos niveles de tolerancia a la frustración.
Son pacientes con el otro.
Conocen y estudian sobre el matrimonio.
Fortalecen el sentido del humor.
Estrechan lazos con sus respectivas familias.
Cuidan su salud.
Incrementan su cultura.
Y todos los días honran su compromiso de ser amigos y amantes.

Divertimentos vocales, para reirse de sí mismo

Yo creo que la vida no puede tomarse demasiado en serio y creo que los cementerios están llenos de este tipo de pesonajes que, por fuerza mayor, ya no pueden reirse.

Pienso que la vida es el lugar de la risa y que es parte de la inteligencia emocional tener la capacidad de reirse de sí mismo.

Y además tengo la sospecha de que si me río mas, prolongo el delicioso arte de vivir, que para otros es la tortura mayor, porque ni siquiera se dan el permiso de reir.

Desde hace mucho tiempo confirmé, que la risa es el remedio infalible, pues se lo aprendí a mi mamá quien coleccionaba la revista Selecciones… así como también he venido descubriendo investigaciones serias, que estudian los poderes terapéuticos de la risa, en trastornos como la depresión, la ansiedad y el estrés.

Se que los niños nos enseñan el poder de la risa, porque todavía tienen viva la capacidad del asombro.

Y hoy quiero dejar salir mi niño interior con este video que disfruto cada vez que lo veo y lo oigo.

Hay de mí si no me río, pues he perdido mucho tiempo en “cosas serias”.

El duelo por el cuerpo

Yo creo que llegó el momento de reconocer la importancia del papel del cuerpo en esta contemporaneidad.

Durante mucho tiempo, le dimos primacía a la mente con todo su potencial. En el colegio, las materias y cursos estuvieron orientados hacia el cultivo de la mente, el análisis, la razón y la lógica. Y educarse era sinónimo de saber utilizar las herramientas del pensamiento.

Ahora pide su papel protagónico el cuerpo como un instrumento más de la inteligencia y por lo tanto merece nuestra atención desde el punto de vista de la creatividad y las inteligencias múltiples.

Howard Gardner, en su texto las Estructuras de la mente: la teoría de  Las inteligencias múltiples en 1994, dice que: “El cuerpo es más que tan solo otra máquina, indistinguible de los objetos artificiales del mundo. También es la vasija del sentido del yo del individuo, de sus sentimientos y aspiraciones más personales, al igual que la entidad a la que otros responden en una manera especial debido a sus cualidades singularmente humanas”.

Más adelante en esa misma línea, Gardner en un texto posterior, Mentes Creativas: una anatomía de la creatividad, en 1998, afirma que: “Ha pasado el momento de admirar una inteligencia concebida de acuerdo con moldes limitados: es indispensable comprender la complejidad de la inteligencia múltiple”, como es el caso de la  inteligencia cenestésico-corporal.

Dice Gardner: “Una característica de este tipo de inteligencia cinestético-corporal, es la habilidad para emplear el cuerpo en formas muy diferenciadas y hábiles, para propósitos expresivos al igual que orientados a metas”.

Dicho así, el cuerpo se mueve y en palabras de Edwart De Bono, en El Pensamiento Creativo 1994, “El movimiento es una operación mental extremadamente importante. Es fundamental para la creatividad. Es casi imposible ser creativo sin tener cierta destreza en el movimiento”.

En este orden de ideas, aprender a bailar, nadar, practicar un deporte, un arte marcial y todo aquello que implique la intervención del cuerpo, se convierte en complemento importante del proceso educativo, sobre todo en aquellos que requieren de la creatividad.

Sin embargo, toda la cultura en la actualidad se fundamenta en el cuerpo. Pero no necesariamente con fines expresivos de la inteligencia. Se viste el cuerpo, se decora el cuerpo, se cambia el cuerpo y se vende el cuerpo. Se construyen habitaciones para el cuerpo y se generan conflictos por el envejecimiento del cuerpo. Y las grandes multinacionales de la belleza y la estética fundamentan su negocio en el duelo por la pérdida de las características de la juventud.

Sería rico aprender el arte de envejecer con gracia y dignidad.

En próximas semanas, comentaremos sobre la existencia de tres cerebros en nuestro sistema neuronal…es decir: tenemos no sólo un cerebro, sino tres: uno, encargado de la razón, otro de la emoción y otro de la ejecución. Pero esto será en otro momento.

Por ahora, ¿cuál es tu opinión sobre la importancia del cuerpo en esta post-modernidad?

¡Niños genios…pero deprimidos!

Yo creo que a consecuencia de la postmodernidad estamos apurando a nuestros hijos de manera indebida.

Pienso que los estamos obligando a realizar tareas, que pertenecen más a nuestros deseos frustrados, que a una verdadera necesidad formativa para ellos.

¿Cuántos de nuestros hijos se encuentran realizando tareas, trabajos o actividades extracurriculares que para ellos son un tormento, pero para nosotros son la dicha consumada? pues de alguna manera estamos buscando el pianista que no pude ser, la karateca que mi propio papá frustró o el jinete maravilloso y acrobático, a pesar de no tener caballo propio.

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Lo bueno de las crisis…

 

ideogramas

Yo creo que las crisis son buenas, pues son excelentes oportunidades para poner a prueba nuestra creatividad y nuestra capacidad de adaptación.

kanji crisis

Buscando opiniones y comentarios acerca de las crisis, a propósito de sabiduría oriental, me encontré un kanji que representa esta palabra.  El kanji crisis, es la reunión de los ideogramas peligro y oportunidad.

Dicho así, es bueno comprender que el peligro existe y se debe estar preparado para identificarlo y enfrentarlo. Y de otro lado existe la esperanza de la oportunidad que nos ofrece los momentos de coyuntura.

Es cuando más inteligencia emocional necesitamos… para que no sea la ansiedad nuestra enemiga, sino el autocontrol, la herramienta más valiosa para enfrentar los tiempos difíciles.

Desde niño escuché entre mis mayores la expresión: “no hay mal que por bien no venga”, como una manera esperanzada de explicar lo bueno de las crisis.

Yo creo que, para este año que comienza, cada cosa que nos suceda, podrá ser vista, con ojos de oportunidad.