Lo malo de tener éxito

Yo creo que tener éxito tiene sus cosas positivas, pero al mismo tiempo, si se mira bien, puede llevarnos a la inercia y de esta forma a la falta de inventiva.

Hace pocos días, en una reunión de trabajo, escuché a uno de los jefes pronunciar esta reflexión profunda y sincera: -¡el éxito es lo peor!-Entonces desde la sabiduría que le dan los años, miró a cada uno de los asistentes con una sonrisa de satisfacción y terminó diciendo: -porque nos quita la creatividad-.

Me quedé conmovido por la solemnidad de aquel momento y pensé en lo trascendental de este comentario.  Y durante toda la semana medité en la importancia de las derrotas.

Yo creo que gracias a la adversidad, se hace posible el pensamiento creativo. Y que debido, precisamente a las situaciones de crisis, el ser humano crece en medio de los problemas y los fracasos. Cada día trae su afán, y en el balance de lo positivo y negativo, podemos capitalizar para nuestro crecimiento.

El conflicto surge, cuando nos instalamos en nuestra zona de confort y creemos que todo está dado y cumplido; entonces una especie de pereza creativa nos invade y nos anestesia todos los mecanismos de lucha y nos quedamos quietos, merced a la parálisis paradigmática. Así, cambiar se hace necesario, pero la rutina como un nuevo enemigo, nos señala el camino acostumbrado de lo fácil…sin esfuerzo. Nos aferramos a nuestros triunfos del pasado, sin descubrir que las razones de dichos éxitos pertenecen al ayer y que los logros del mañana necesitan nuevos instrumentos y estrategias.

El coraje y la pasión se recuperan cuando se enfrenta una situación límite, que nos obliga a ser creativos y que nos impulsa a recuperar lo perdido, debido a la insatisfacción.

Por eso yo creo que no es bueno dormirse en los laureles del éxito, y más bien quedar insatisfechos,  para exorcizar el demonio de la mediocridad que nos impide dar lo mejor de nosotros mismos.