Ser paciente

Yo creo que es importante el cultivo de la paciencia, esta maravillosa virtud que puede ser educada con el paso del tiempo y que al entrenarla nos permite lograr metas y objetivos si sabemos esperar.

Sin embargo educar la mente y el cuerpo para la paciencia, no es tarea fácil, más aún cuando en esta contemporaneidad todo se hace rápido y sin conciencia.

El primer paso consiste en tomar conciencia de todo aquello que nos invita a ser impacientes. ¿Por qué tenemos tanta prisa? Si debido precisamente al afán, perdemos la capacidad de disfrutar de cada momento y nuestra carrera contra el reloj, solo consigue un resultado mediocre, sin calidad.

Luego, es importante identificar los factores y personas que nos hacen perder la paciencia, para preguntarnos: ¿por qué? Así, de una manera poderosa, la lista de circunstancias disparadoras de la ansiedad, nos va dando luz en torno a aquello que nos produce tensión y frustración por la manera inmediata en que queremos resultados instantáneos, sin darnos cuenta del valor fundamental del tiempo, para que cada proceso se dé en el momento adecuado.

De otro lado, es una buena estrategia determinar los patrones de pensamiento que nos acompañan al momento de perder la calma o la paciencia. Pues de esta forma re-estructurarmos la manera de pensar y conseguimos esquemas de pensamiento mas lógicos y aterrizados en relación con la realidad de esa situación en particular, que requiere tiempos de espera.

En resumen hasta aquí, el secreto está es ser y estar conscientes, en primer lugar de nuestro sentimiento frente a la paciencia y por esta vía, observar nuestras acciones y reacciones como resultado de la impaciencia, para en segundo lugar buscar objetivamente los eventos que la provocaron y así tomar cartas en el asunto.

La realidad nos dice que cada cosa toma su tiempo. Estar impaciente viene como resultado de querer que todo se haga en forma inmediata, sin otorgarle el tiempo necesario para que se produzca. La vida nos enseña que algunos procesos no deben apresurarse y que muchas cosas buenas de le vida, toman su tiempo y requieren de un proceso a veces lento y tedioso, y que la meta que deseamos alcanzar necesita trabajo en el tiempo. Porque saber esperar es obligatorio si se quiere ser exitoso en las relaciones con otros seres humanos, en los negocios o si se busca alcanzar metas de tipo económico.

Yo creo que mantenerse en contacto con el presente, aquí y ahora en la tarea que se está desarrollando, puede ser una herramienta muy útil para comenzar a desarrollar la paciencia. Esta focalización nos ayuda a desprendernos de la carrera contra el tiempo. Lo único que tenemos está aquí y ahora. Entonces, ¿para qué adelantarse a un futuro que no ha llegado y por lo tanto no existe? Y que ¿apenas lo estoy construyendo en el presente?

De otro lado entender la naturaleza de los demás, es otra forma de desarrollar la paciencia. Como nadie es perfecto, y cada quien tiene su propio tiempo para desarrollar tareas y encargos, no puedo pedir inmediatez en la ejecución de algo, si esa persona no tiene los recursos físicos o mentales para lograr dicho cometido. Este puede ser el principio del padre sabio, del buen jefe, la esposa comprensiva o el amigo tolerante.

Así cambiar la impaciencia por paciencia es un ejercicio complejo en el presente, que de practicarse todos los días, a futuro, nos ayudará a superar cualquier meta, sin importar cuánto dure o qué tipo de dificultad implique.

Sabemos que no es fácil desarrollar la paciencia y que se requiere de enormes cargas de motivación y trabajo concentrado, por supuesto paciente, para lograrlo. Las investigaciones con personas que practican la oración, el yoga y/o técnicas de meditación como método para desarrollar la paciencia, demuestran cómo se pueden reducir los procesos estresores y mejorar los estados de salud y así conseguir vivir más tiempo.

Yo creo que ser paciente me hace más feliz. Y que cuando soy paciente, soy fuerte y soy capaz de comprender el odio, la ansiedad, el enojo, la tristeza y el miedo.

Mente poderosa

Yo creo que la mente es poderosa. Creo que la sugestión obra y que no sabemos manejar nuestros pensamientos.

Planteado así, es urgente entonces iniciar un curso acelerado de control del pensamiento. Nada tan peligroso como dejar suelta a la imaginación…esa “loca” que se sale con las suyas cuando no le indicamos un norte.

Cuando la imaginación va al garete, es posible toparse con sorpresas incómodas. Pues al perder el control sobre el pensamiento, este va jugando con las múltiples combinaciones que su creatividad le permite y entonces, monta escenarios tan fantásticos, que podemos caer en su trampa y terminar creyendo que aquello, en lo que hemos pensado, se pueda convertir en realidad.

Con la mente podemos crear salud o enfermedad. Nada tan complejo como el pensamiento del hipocondríaco a quien le basta un mínimo estímulo para disparar un trastorno que pueda despistar al más despierto de los médicos y de esta forma comprobar que se va a morir, a pesar de la incredulidad de los galenos.

O qué decir del celotípico, que ve enemigos para la exclusividad de su amor, pues considera que la infidelidad está a la vuelta de la esquina y cualquier momento es propicio para vivir escenas de pasión, hasta con los sujetos menos provocativos. El otro, siempre será sospechoso, debido a la certeza que le invade, por supuesto desde su fantasía, del hecho de que su pareja va a ser infiel.

El pensamiento puede con todo, si va de la mano de la sugestión. Cuántas personas se han enfermado gravemente, a consecuencia de una palabras, comentarios u órdenes sugestivas provenientes de una autoridad espiritual o en el peor de los casos de “brujos lingüísticos” que tienen en el poder de la palabra, la capacidad para enfermar al paciente, para hacerlo depender de por vida y de esta forma tenerlo bajo control, para obtener beneficios incluso de tipo económico.

Así mismo, creo en el poder de la mente para construir cosas buenas. Atraer salud, prosperidad y felicidad. Y generar cambios significativos en nuestras vidas, afectivas, laborales, profesionales y económicas.

Creo que la mente es poderosa cuando se tiene fe.

Creo que la mente se fortalece cuando nuestros pensamientos se concentran en un proceso, proyecto, idea, o concepto. Como creo que es posible crear salud, cuando el pensamiento está enfocado en ese propósito. O si no véanse los casos de personas que frente a todo pronóstico, superan enfermedades complejas.

Creo que el pensamiento tenaz logra grandes empresas y es capaz de superar las dificultades al abrir, en forma creativa, el campo de todas las posibilidades.

Definitivamente creo que en los colegios y universidades debería existir un curso para aprender a controlar el pensamiento, para enseñar a focalizar la mente a través de pensamientos productivos.

De todas maneras, quienes practican técnicas de meditación ya tienen ventaja.

123