Amor sanador.

En Carmel (1)Yo creo que, en todo este tiempo me ha rondado la pregunta de por qué me dio un cáncer. Y sobre todo un linfoma. Y si pudo haber sido una elección, pero no consciente.

No deja de sorprenderme la naturaleza, cuando leyendo informes y estudios científicos oncológicos encuentro que el doctor Karthik Giridhar, de la clínica Mayo sostiene que el cáncer de corazón como tumor cardíaco primario maligno es extremadamente raro. Pues dice el experto que, la mayoría de los casos de cáncer que se encuentran en el corazón provienen de otras partes del cuerpo.

Los cánceres que comienzan cerca del corazón, como el de pulmón y el mamario, pueden crecer hasta comprometerlo o a su revestimiento, el pericardio. O bien, comenzar en otra parte del cuerpo y extenderse al corazón a través del torrente sanguíneo.

Los tipos de cáncer que pueden afectar al corazón incluyen el cáncer de pulmón, el cáncer mamario, el cáncer de esófago, el cáncer de riñón, la leucemia, el linfoma y el melanoma, entre otros.

Me pregunto ¿por qué el cáncer no ataca directamente al corazón?

Entonces recuerdo el libro La Enfermedad Como Camino de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke en donde en el capítulo sobre oncología explican porque puede suceder esto.

La respuesta llega en medio de la lectura atenta y resuena de esta manera: cuando por fin me dé el permiso de abrirme, movido por el amor, empezaré a vivir como parte del todo y también a asumir responsabilidad por el todo.

Entonces comprendo que el bien del todo y mi bien son el mismo… porque soy uno con todo.

En Carmel viajerosAsí el remedio se llama amor verdadero. El amor cura porque baja las barreras y deja entrar al otro para formar la unidad. El que ama experimenta una unidad mayor con el otro. El que ama siente con el amado como si fuera él mismo.

El cáncer no es amor puro, el cáncer es desamor.

El amor salva todas las fronteras y barreras. En el amor se unen y funden los opuestos. El amor es la unión con todo, se hace extensivo a todo y no se detiene ante nada. El amor no teme la muerte, porque el amor es vida.

Por lo tanto, cuando no soy y estoy consciente, el amor pasa a lo corporal e impone sus parámetros en forma de cáncer.

En la metástasis, la célula cancerosa salva todas las fronteras y barreras, pasa por alto la individualidad de los órganos, se extiende por todas partes y no se detiene ante nada.

Al igual que el amor, las células cancerosas no le temen a la muerte, por ello el cáncer es amor equivocado. Es decir, odio en su máxima expresión.

El cáncer es el síntoma de un amor mal entendido.

Por esto es por lo que los autores Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke de alguna manera corroboran los hallazgos científicos, cuando afirman que el cáncer sólo respeta el símbolo del amor verdadero. Y en nuestra cultura el símbolo del amor verdadero es el corazón, es decir según esto, el cáncer no lo ataca directamente.

Yo creo que es muy impresionante darme cuenta de que el equilibro retorna gracias al verdadero amor.

El verdadero amor que todo lo transforma y sana.