Acariciar con las palabras…

water-1988279_960_720Yo creo que las palabras matan, así como tienen el poder de dar vida…Mi propuesta es que aprendamos a acariciar con las palabras, no sólo las verbales, sino también, las gestuales y corporales.

Las palabras tienen un enorme poder. Tanto así que, con palabras terapéuticas es posible sanar a una persona, en tanto que con palabras agresivas, insultantes o mal intencionadas podemos lastimar, herir y sugestionar negativamente a los seres con quienes vivimos y/o trabajamos.

De otro lado, se ha comprobado el importante papel que juega la sugestión en nuestras propias vidas al lograr procesos de curación a partir de expresiones positivas expresadas por el propio enfermo, sus familiares o amigos más cercanos.

Las palabras y expresiones de un jefe pueden ser mortales para sus colaboradores si se expresan en momentos emotivos sin que medie la razón o el entendimiento.

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La esperanza existe…

Yo creo que la esperanza existe, si cada quien permite que exista. Y creo que la esperanza muere cuando no la alimentamos a diario.

Desde muy pequeño aprendí que la esperanza es lo último que se pierde y que es una aliada de la fe.  Compañera inseparable de todo ser humano proyectado hacia el futuro y amiguita íntima del más mal estudiante antes de enfrentar un examen académico de rutina.

La esperanza está presente en el paciente hospitalario y por supuesto en el secuestrado y en el prisionero y en el ciudadano del común cuando sale a la calle a ganarse la vida.

Y está presente en el enamorado perdido que sueña que su sueño ahora es realidad.

Yo creo que la esperanza existe cuando cada vez que me levanto, deseo para todos mis hermanos mundiales paz y prosperidad desde el amor.

Yo creo que la esperanza existe porque tengo la certeza de que siempre hay un amanecer.