Dime lo que más deseas y te diré lo que más temes

lampara magica deseos

Yo creo que el deseo es la otra cara del miedo.

Esta semana volví a ser niño al disfrutar la película Aladdin, basada en el cuento sirio de Aladino  y la lámpara maravillosa, incoporado a Las mil y una noches, pues no pertenecía a la colección original árabe, sino que fue añadido en el siglo XVIII por el francés Antoine Galland, quien la tomó del cuentista cristiano maronita sirio Anṭūn Yūsuf Ḥannā Diyāb.

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Si no tuviera miedo

Yo creo que si no tuviera miedo, haría muchas cosas de las que me he privado, precisamente porque me enseñaron a temer. Es decir, como parte de mi proceso educativo me hicieron creer que había pensamientos, hechos y consecuencias asociados con el miedo, como por ejemplo: al qué dirán.

Entonces creo que he pasado gran parte de mi vida agradando a los demás, y sobretodo evitando equivocarme, en materia del comentario social, esperando el aplauso y la aprobación por parte de los otros.

Si bien es cierto el miedo puede servir como elemento protector, pues la idea no es convertirse en temerario, sino en alguien sensato capaz de distinguir lo que es conveniente de lo que no; por otro lado el sólo hecho de tener miedo paraliza y evita que corramos ciertos riesgos necesarios.

En el sagrado arte de vivir, la certeza va en oposición al riesgo. Y vivir de suyo, ya es un gran riesgo. Y en medio del riesgo, equivocarse, hace parte del inventario.

Si no tuviera miedo, ¡me equivocaría más! Pues gracias a la equivocación… aprendo, y descubro y amplío mi percepción del mundo y de la vida.

Entonces concluyo que nuestro narcisismo no nos permite perder. Y en torno a la idea de la equivocación, se tejen toda clase de hipótesis y conjeturas de la perfección, que para un ser humano no son posibles, pues la condición del humano es precisamente su falibilidad. Y lo que nos hace humanos es nuestra posibilidad de reconstruirnos, con cada evento de aprendizaje.

Si soy un ser inacabado, en plena construcción, tengo derecho e incluso obligación de equivocarme para de esta forma, a partir de la toma de conciencia, darme cuenta de aquello que puedo corregir para continuar la marcha.

También se que las equivocaciones a veces, tienen costos muy altos y que pueden incluso cambiar el rumbo de la historia. Pero definitivamente de eso se trata la vida, de aprender de los errores.

De tal manera que…si no tuviera miedo, me daría más permiso de “ser yo mismo”, para evitar caer en la trampa de agradar a los demás, a partir de sus expectativas y con esto sentirme más contento de “quien soy”.